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casiazul

Dos meses y un día

Dos meses y un día

En la práctica sí, tengo dos meses y un día de vacaciones. En la teoría no, sólo el mes de agosto. Y en la voz popular tres...

A estas alturas no me preocupa mucho lo que digan esas personas tan útiles socialmetne, que andan todo el curso tiradas en la acera, junto al bar, con la cervecita al lado, mirando el entrar y salir de los niños y los profes al cole. Es más, me volví hacia uno de ellos que comentaba entre risas, el tan manido dicho: "Y ahora tres meses de vacaciones" y contando con los deditos, le dije: "No, mira, son cuatro: junio, julio, agosto y septiembre". Me di la vuelta y le dejé con la palabra en la boca.

Ya sé que debería dar ejemplo de buena educación, de santa resignación frente a la estupidez y de respeto a... no, de respeto a nadie.  Ellos no respetan mi trabajo, me ven durante todos los días acudir a mi trabajo, pero sólo se les ocurre despotricar cuando ven que me voy a descansar unas semanas. Ellos, los que viven del paro, de los abuelos o de lo que pueden trapichear aquí y allá, me miran con sorna... ¿O es pura rabia? ¿Me preferirían en el paro, junto a ellos, para ser igual que yo o yo igual que ellos, ¿Envidia o mala fe? No lo sé. Tampoco sé por que le doy más importancia. Pero si yo no pagara mis impuestos, si a mí no me bajasen el sueldo y no pudiese colaborar con la sociedad, ¿qué sería de ellos, que jovenes y fuertes, prefieren despotricar contra todo, pero no mueven un dedo para salir del rincón junto al bar, donde no les dejan fumar pero sí sacar los botellines y pasar las mañanas viendolas venir...

Yo, al menos me he dejado la paciencia y los nervios y muchas horas en ese pequeño aula. Ellos ven pasar los camiones de reparto y el autobús escolar día a día.

No sé, tal vez sea injusta, pero creo que algunos de ellos deberían aprender, al menos, a contar: Cierro la  escuela hoy, 29 de junio, la abro el 1 de septiembre. No me salen las cuentas, al menos las suyas.

Prometo empezar a ser más optimista en las próximas entradas...

Con la presencia casi permanente de mis vecinos (por culpa de la crisis galopante pero que en realidad no existe, que somos unos quejicas todos) tengo asegurado un verano entretenido. El próximo día hablaré del exuberante tetamen de mi vecina de enfrente. Para que los caballeros se solacen en ello, que a mí, ya ve ud., ni me va ni me viene. ¿O será envidia cochina...?

Ya desbarro... Un besazo, querido anónimo, anónima y amigos varios.

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