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casiazul

Invitado de lujo

Invitado de lujo

Me gusta mi amigo "ciber".  Él me disculpa que le cambie el nombre. Sabe que lo hago con afecto y por pura comodidad.

Y he rescatado el comentario de la entrada anterior para ponerlo en primera plana, con su permiso (implícito)

Hay que reconocer que escribe bien de economía y como yo lo hago fatal, os presento su opinión.

 

 

Autor: psilocyber

Es imposible solucionar los problemas económicos con dinero. Los problemas económicos se resuelven con imaginación.
La escasez de recursos no se resuelve con la llegada de un préstamo bancario o con la buena voluntad de alguien que hace de papá y “riega”, ya que, en general, dichas acciones no hacen sino tapar agujeros, más o menos previstos, y detienen la llegada de medidas para resolver la escasez.

Todo proyecto de creación de riqueza supone un proceso de imaginación y trabajo tan creativo como lo pudo ser aquél que, en su día, hiciera el primitivo Neanderthal al ingeniarse un arco y unas flechas para conseguir sobrevivir. Tal vez, la caza fuera escasa y los animales cada vez más rápidos y avispados. Sin embargo, no por ello la vida humana dejaba de empujar hacia delante, instando a resolver cada nueva situación. Si en aquel histórico momento el “maná” hubiese caído del cielo, flaco favor nos habría hecho el “dios de turno” a los descendientes del sorprendido cazador. Tal vez, el verdadero milagro esté en la inspiradora llegada de ideas y motivaciones que con nuestro posterior trabajo y elaboración, aporten la prosperidad y el bienestar que merecen nuestras vidas.

Se trata de la imaginación creadora, una capacidad que rompiendo los viejos límites y saltando hacia un adelante, a veces, tan nuevo como audaz, supone uno de los grandes alicientes de la mente humana. Esta capacidad de superación se pone en evidencia con la cíclica llegada de las crisis económicas que a pesar de su amenazante aspecto, hacen aflorar insospechadas potencialidades en quienes las enfrentan. Se trata de ciclos económicos de cambio y optimización que no sólo impulsan a resolver la incertidumbre, sino que, además, ensanchan horizontes y crean las bases de la futura prosperidad.

Tarde o temprano, todo ser humano en crecimiento supera el dependiente parasitismo de alguien que lo “protege”. Llega un momento en el que el sujeto auto-consciente, finalmente, comienza a aportar a la sociedad la verdadera música que lleva dentro. Tras las primeras notas de melodía verdadera, la Vida le devuelve multiplicada toda la energía puesta en juego y le proporciona aquellas oportunidades que su supervivencia y desarrollo evolutivo precisan. Son instantes especiales en los que se percibe la llegada de algo parecido a un milagro. Momentos en los que se siente que todo encaja fluyendo por sí solo, sin casi intervención ni esfuerzo.

Cuando el móvil de imaginar está fuertemente anclado al deseo de servir a su propósito esencial, se ponen en marcha energías transpersonales que pueden brotar hasta del propio futuro. ¿Quién negaría una sonrisa de gratitud al inventor de la rueda, del teléfono o de la penicilina?, ¿y si dicho creador dispuso para su “creación”de una energía enviada inconscientemente desde el futuro por las mentes de los beneficiados venideros? Tal vez lo único que pueda afirmarse es que todo ser humano que se plantea crear soluciones está invocando una energía disponible en el Universo. Energía en forma de ideas y motivos que, en realidad, suponen el verdadero maná al que la persona madura aspira desde su plena independencia. Una Gracia espiritual capaz de resolver paulatinamente los tres problemas que todavía enfrenta la actual humanidad: la ignorancia, la enfermedad y el hambre. Tres amenazas que no se resuelven con la aportación del Banco Mundial o la llegada de avatares salvadores, sino con conocimiento, imaginación y generosidad. El dinero es una energía de capacidad cuyas leyes de llegada a nuestra vida, no siempre tienen que ver con la lógica mecanicista. Es por ello que su virtual poder reside más en los planos mentales que en el Banco de la esquina.
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1 comentario

el invitado de lujo -

el texto no es mio, sino de un tal jose maria doria
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