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casiazul

De película II

De película II

Todos los que andábamos por allí terminamos felicitando, de una forma u otra, a la peculiar pareja y su perrilla. Fotos por todos los lados, pequeños comentarios de admiración, las manos formando esos símbolos que se entienden en todos los idiomas: pulgares arrbia, V de victoria, aplausos tímidos, frases timidas... 

Mirando las fotografías que les hice, hay dos que me hace pensar en las superaciones que el hombre es capaz de proponerse. Son dos planos de sus ojos, los del hombre y los de la mujer. Por separdo, pero ambos brillando en el gris día que les tocó para llegar al final de su viaje.

Yo andaba un poco mustia, precisamente por que llegar a Finisterra me traía recuerdos de otro viaje al mismo lugar en circunstancias muy diferentes, muchos más felices. Y mustia por los días grises que se acumulaban uno detrás de otro, sin opción al sol que hace brillar el verde hermoso de Galicia.

Pero llegar allí justo para ver la llegada de esa pareja helvética, con su vitalidad en el interior de los ojos y  en sus sonrisas, me hizo dar un giro a mis pensamientos. Un giro radical. ¡Yo también había hecho mi propio preriplo vital en estas tierras del fin del mundo!

A veces cuesta mucho convencerse de los cambios. Muchísimo... Sobre todo cuando el cambio es ajeno y no te gusta la dirección de dicho cambio. Pero tienes que asimilar que ya está, que no hay´más opción que asimilarlo. Y en este viaje, justo en este, la visión de dos ancianos (hace no mucho tiempo estas dos personas serían ya ancianas) cumpliendo un sueño me ha hecho reflexionar sobre los sueños y las barreras que nos ponemos para no cumplirlos. Pero también las barreras que derribamos para poder cumplirlos. 

Por mi parte, el año que viene, si nada lo impide, me espera el cap de Creus o... el de San Vicente, depende de por donde corra el viento cuando cargue el coche con Frodo y mis sueños...

La película, por si alguien aún no lo ha adivinado, es "Una historia verdadera", con una banda sonora maravillosa... y una historia conmovedora...

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3 comentarios

Fernando -

Yo también estuve allí, con la cámara de fotos en las manos y disfrutando de "su" momento.

A esa edad y con las ganas de cumplir los sueños que tenían... lo compro ahora mismo.

Sucedió (o yo lo ví) tal y como lo cuentas.

Estaban en el camping de Finisterre al lado mío. Dormían en una tienda de campaña pequeña, y el remolque de lona estaba lleno de los cachivaches imprescindibles para hacer la ruta. Hablando con ellos, dijeron que habían tardado 31 días de Suiza a Finisterre.
Saludos

la dama -

Yo también envidio la complicidad de esa pareja. Y las inmensas ganas de vivir que demuestran con esta aventura crepuscular. Cosas así hay que hacerlas antes de que la artrosis y los años nos caigan encima de golpe y porrazo. Debería ser obligatorio hacer una locura al menos una vez en la vida, como visitar la Meca lo es para los musulmanes...

Y espero que ya se te haya pasado la "mustied", mi animoso amigo...

Koldo -

¡Qué envidia! Envidia, de la buena; no, de la mala...
¡Parece mentira qué poco hace falta para encontrarse a gusto!: sólo un tractor, una bicicleta, tu pareja (¿de toda la vida?) y tu fiel mascota...
¿"Sólo"? Bueno, seguro que, sobre todo, el amor, la complicidad y las ganas de vivir... ¡¡¡juntos!!!
Vivir juntos: sí... Seguro que ése es el principal "secreto"...

...Así que recorrer tantos kilómetros -en bici o en tractor- les parecería la mejor manera de viajar sin prisa... como los buenos gourmets: paladeando cada metro, cada paisaje... ¡En compañía!

...Y no me canso de repetir y recordar(me) que no hay peor soledad que la compartida: la falsa compañía es mucho más amarga que la soledad no buscada ni querida...

¡En fin! Será que -también yo, hoy- estaré un poco mustio...

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