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casiazul

Seguridad

Seguridad

Hace unos días entré en el Museo del Prado pasando los controles reglamentarios. En mi bolso pasaron una albaceteña de 5 cms. de largo de hoja, unas tijeras pequeñas, una lima metálica y un destornillador pequeñito para arreglar mis gafas. Aparte, unas pinzas de depilar y un espejo de estuche netálico. Es decir, bombas de relojería en un museo.
Pasé y conmigo pasaron unos elementos que en manos de un desquiciado por el arte podrían haber provocado un desastre "muy curioso".

Lo malo es que no es la primera ni la segunda vez que me sucede. A veces dejo la bolsa de tela donde guardo esos "tesoros" que siempre van conmigo, por si las moscas, en el coche. Pero cuando se me olvida hacerlo, pasan los controles.

Tal vez yo tenga cara de buena y los guardias de seguridad no sospechan de mí, tal vez los detectores sean de segunda mano, tal vez... La cuestión es que en un tiempo como éste, con tanta obsesión por la seguridad, se puedan pasar objetos metálicos, bastante peligroso alguno de ellos, en oficinas públicas, en museos, en cualquier sitio...
Luego pasa lo que pasa y todos a lamentarse.

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