Escamada

Más bien desescamada... Ando, como las serpientes, perdiendo la piel a capas pequeñitas, casi a escamas. Me dan veinte y algunas razones más por las que me ha atacado, inmisericorde, la psoriasis, a estas alturas. Principalmente en las manos, lo que además de doloroso es bastante desagradable de ver. De momento sólo es el la palma, por lo que normalmente está oculto ese pequeño mapa en relieve en que se ha convertido mi piel ahora, con sus curvas de nivel a la vista: una capa, otra, otra, hasta llegar a la rosada capa más próxima a la carne. Esa se agrieta de vez en cuando y entonces la heridita está servida.
Pienso en lo frágil que es esta piel nuestra, que nos aisla del mundo exterior de forma tan perfecta. Una serie de capas de finísimas células, contienen, como dique bien construido, líquidos y músculos, la vida entera en una red casi transparente.
Es cierto que nos acordamos de nuestros órganos cuando nos duelen. ¡Y tan cierto! Y para que no me duela la piel me tengo que tomar un "ligero" veneno para el higado, con su antído en días alternos... ¡Como avanza la medicina! Me da un poco de grima empezar a tomar este supuesto remedio que me va a quemar el higado. Por más que tenga el antídoto a mano...
Así que cada vez me parezco más a una serpiente: cambio de piel y si me muerdo me enveneno...
Ja, ja, ja, pero no le vo la gracia por ningún lado...
Y como no soporto a las serpientes, he buscado esta preciosidad de réptil con patas, que me resulta más simpático. (Es que eso de andar sin patas por el mundo, me da un "no se qué" de mucho cuidado)
Y el mundo sigue girando, sin saber a donde nos lleva. Menos mal que aún hay posibilidad de soñar, pero eso lo dejo para otro día...
Cajita

Hoy amanecí con tristeza. Qué le voy a hacer.
Y algunas veces esa tristeza de la que no puedo desembarazarme con un buen desayuno y permanece más allá de ese tiempo que me doy para despejarme, me hace entrar en un estado de actividad poco frecuente en mí. Y me pongo a limpiar la casa. Estas son unas de tantas actividades caseras que odio:planchar, barrer, fregar, quitar el polvo, ordenar.... En fin, todo aquello para lo que se supone que estamos más preparadas las mujeres. Lo malo de mi tristeza, no sé si necesaria o innecesaria, que se dice en el Habitat, es que en esa vorágine de mover y colocar bibelots varios, hoy me he tropezado con una cajita de barro, rectangular, ingenua, creo haberos hablado ya de ella. Una manualidad más de alguno de mis hijos. El problema ha venido cuando he intentando ponerle nombre a las manos artesanas que la hicieron en la escuela para regalarsela a su mamá, hace muchos años.
No puedo recordar de cual de los tres es. Y eso me ha generado más tristeza. Una parte de su infancia se ha perdido. Esa parte que sólo ellos me podrán decir, si es que se acuerdan de quién la hizo.
He ido guardando recuerdos escolares a lo largo de muchos años, no sólo de mis hijos, también de mis alumnos. A veces tienen nombre y fecha, pero, la mayoría de las veces no hay ningún dato que los identifique. ¿Qué hacer con ellos?
Son pequeños recordatorias de vidas ajenas y de mi propia vida, que se van difuminando en el tiempo, perdiendo parte de su significado. Me acercan el pasado de una forma tan difusa que me causan, aún, más tristeza innecesaria.
Eso debe ser, que el tiempo quiere hacerme ya olvidar las cosas viejas, pero no me proporciona cosas nuevas para recurdar... ¿o sí?
Es más lo que quedó detrás que lo que tengo por delante. Es una pesimista y pésima reflexión, que con broma y sonrisa por medio, me hicieron ayer en el pueblo. ¡Que verdad más asquerosa y cierta...!
Esa cajita me seguirá recordando que dentro de ella cabe toda una vida, auque cada vez sea menos lo que recuerde de ella. Malo será el día (espero no llegar a velo) en que la mire y no sepa lo que es ese trozo de barro en forma de cajita, con su tapaderita y todo, que ha sobrevivido mudanzas, rabos alegres de perros y tropezones con el plumero...
Cuando no se quiere ver

Anda mi amigo E. ciego. Van taitantas veces que rompe con su pareja. Lo malo es que su salud se va resintiendo.
Ha pasado unos días en casa, haciendo casi un ejercicio de desintoxicación y muchas horas de charla inutil. Han bastado dos días para que, al volver a verla, haya caído de nuevo en sus redes.
No es que a mí me importe mucho lo que haga o deje de hacer. Es un adulto que debería saber lo que se hace. Pero no lo sabe. Está ciego de "amor" y soledad. Más bien, diría yo, está ciego de todo lo que no sea ella y su capacidad de manipulación, y con un feo síndrome de hombre maltratado. Si es verdad todo lo que me ha contado, y no tengo por que dudar de él, le tiene atrapado en una telaraña de esas de viuda negra. Da igual que le haya dicho las verdades del barquero y que haya intentado hacerle ver lo evidente para mí y para un par de personas más, que coinciden con mis palabras casi literalmente. Personas que le tenemos mucho afecto y nos preocupamos en distintos grados por él, incluida su psicóloga...
Pero E. está ciego, de esa ceguera enfermiza que pone un túpido velo a la realidad. La ceguera más cruel, la del que no quiere ver.
Solo espero que se le caiga el velo antes de que tengamos una desgracia, que por lo que me cuenta, un día leo de él en la prensa negra, así van caminando las cosas...
En fin, que en estos días en que amenaza nieve, pero no cae, E. amenaza con hundirse en un mar turbulento sin que los demás podamos hacerle ver la costa salvadora.
Balance

Ha sido generoso el año. Me ha regalado "Todo Mafalda", un taco así de gordo con todas las tiras de la pequeña filósofa argentina.
Siempre, desde que la conocí, me ha fascinado esa pequeña de lacito sobre pelo negro, tan humana que nos deja a los demás a la altura del betún.
También me han regalado, con vistas a septiembre del próximo año, unas entradas especiales para otros argentinos geniales: Les Luthiers y su nuevo espectáculo.
Así que enfilo el nuevo año con fuerzas renovadas. Y una ilusión que no me esperaba: estrenaremos colegio en enero o febrero, a más tardar. Un colegio nuevecito, recién terminado. Con su pequeño despacho de director, su almacen chiquitito, su arenero chiquitito y sus servicios chiquititios. Y recalco lo de chiquito porque es un cole hecho a la mediad del pueblo y su población. Tres aulas, una de ellas convertible en dos, al poder dividirse y que hará las funciones de sala de usos multiples.... ¡Qué bien suena! Dos profes y 16 alumnos y todo el espacio del que no hemos podido disfrutar hasta ahora. Con su alarma contra incendios y anti robos, con sus persianas de lo más modernas y un patio que abarca el frontón del pueblo si queremos. ¡Un lujo, vamos!
Así que ya me veo decorando, colocando y disfrutando de un entrono casi idílico y muy seguro para los peques.
No se como irá todo lo demás, pero el balance del próximo año puede ser bastante positivo.
¡Ah, el de este año...! No, ese no pienso hacerlo. Ni bueno ni malo, sino todo lo contrario... Al pasado, que le den...
(Positiva me ando, ya ven, a ver lo que me dura...)
Un besazo a todos y todas. ¡Hasta el año que viene!
Se libró

Un año más, mi Farah se ha librado de la Lehismanionsis. Los achaques de la vejez van asomando a su agudo morro y a su cara en forma de canas y cataratas. Pero es una perra tan buena y tan feliz que da gusto mirarla. Algún problemilla en el bazo, un poco más grande de lo normal, pero de momento tenemos unos meses de tranquilidad.
Farah se entusiasma cuando nos preparamos para salir. Salta en pequeños brincos, ladra escandalosamenta y me lleva hasta la caja de las correas cuando sabe que me preparo para sacarlas. Sin embargo no dice ni pio cuando me ve salir de casa con el bolso y las llaves del coche en la mano. Lo sabe, sabe que no es su momento. No es más que observación, lo sé y ella saca la conclusión más lógica. Pero me encanta pensar que ellos son más listos que yo. Viven el día a día, el minuto a minuto. Tumbados al sol frío del invierno calientan su costillar con el mismo placer y deleite que yo tengo cuando me doy un capricho gastronómico o literario.
La semana que viene llevaré a Menta para que le saquen sangre y estaré dos o tres días en vilo... Ella no lo piensa, pero yo estoy ya en el futuro. ¡No aprendo de su día a día, ya lo sé...!
Recortando, que es gerundio

Vienen las rebajas, pero no en los recibos ni en la gasolina o los impuestos. No, vienen a mi sueldo, que en enero baja otro 3%, eso si más tarde no deciden que un poco más. Me dicen que de forma "coyuntural". Pues puestos así le diré al del banco que me baje la hipoteca de "forma coyuntural" hasta que pase la crisis, ¿no?
Y coyunturalmente hablando trabajaré el 3% menos, ¿no? Total, para lo que se valora mi trabajo...
En fin, que vienen mal dadas, pero que siempre nos dan a los mismos...
Y yo con estos pelos.
Compromiso

Nunca me he tomado en serio esto de la política. Nunca me ha preocupado demasiado la marcha de la política y de los políticos o de los sindicatos. Pero, mire ud. por donde, esta vez me he metido hasta el cuello en esto que los griegos inventaron hace muchos, muchos años y aún sigue medio funcionando, la política.
La cuestión es que ha sido tan decepcionante ver como se ha ido yendo al carajo la diferenciación entre una política de derechas y otra de izquierdas y cómo se van perdiendo avances sociales alcanzados a lo largo de muchos años, que por fin me he lanzado a posicionarme (a la vejez viruelas).
Y no lo hago por mí, que maldita la necesidad que tengo yo de que me miren y me pregunten por algo que me trae al pairo. Lo hago, tal vez egoístamente, por mis hijos. Y eso que a mís hijos les resbala más que a mí la política (de tal palo tal astilla y para lo que sirve influir como madre...) Tal vez por eso, por que al final sí importa y tal vez ellos vean que se puede rectificar, al final del camino, y que sí, que hay que pelear por lo que se quiere, aunque esa lucha sea un tanto sui generis.
Por que lo mío tiene delito, aunque creo que es bastante coherente... Me apunté al partido minoritario "Escaños en blanco". Así, por las buenas y después de haber leído lo poco que encontré sobre él. Me gustó la idea de no tener ideología, de no tener más afán que el de eliminar, desde dentro, una formula no demasiado justa y de dar utilidad a mi propio voto en blanco, que he practicado más de una vez. Un partido que niega los paridos y a los políticos, que renuncia a tomar posesión del cargo y a tener una cuenta corriente donde ganar dinero fácil. Un partido que no se ha gastado un duro oficial (perdón, euro) en propaganda ni en fotocopias ni en mítines. Un partido que sólo pretende desaparecer lo antes posible.
Para mí eso es una bicoca, el partido de mis sueños... Ahora a esperar que ningún senador o diputado pueda aparecer amparado en esas siglas... Por dos razones, a saber: por que no consigamos suficientes votos y por que se ha firmado un documento interno en el que los que se presentan se compromenten a no tomar posesión del cargo.
¿Será posible encontrar alguien honrado, después de todo?
Ya se verá...
En fin, que me podeís seguir llamando "pringada" e "idealísta" a voz en grito... No sé, tal vez aquello de la utopía aún pueda ser (ingenua de mí, ¿pero qué digo?)
Y os juro que no he fumado nada, nada, nada... Cosa que no puedo decir de algunos de mis compañeros de listas... ¡ja!
Y un enlace para que me creaís...




