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casiazul

Miradas

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Sigue mi pequeño Urko mirándome desde su tratamiento. Aguanta como un Jabato. Paseamos de vez en cuando un poco. Intento que tenga hambre, pero no sirve de nada. Supongo que su estómago está más revuelto que una noria rota. Sin embargo el pueñetero anda cogiendo cualquier pajarillo de los que en esta época van cayendo de los nidos. Desde luego consigo que los suelte. Por él se los comería. Y me pillo un rebote de mucho cuidado.

Yo le hago comidas sabrosonas y él intenta zamparse picos, plumas y huesos. ¡Justo lo que necesita! ¡Lo que hace el instinto predador y cazador de este pequeño monstruo de ojos tristes y dulces!

 

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1 comentario

Koldo -

¡Mucho ánimo, amiga!
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