Se muestran los artículos pertenecientes al tema Memorias de amor.
11/05/2008
Estancias

Hay pieles a las que una se puede acostumbrar.
La piel del ser amado es una de ellas.
Sentir el calor, palpar las irregularidades,
buscar el hueco justo
en el que reposar la cabeza.
Hay huesos a los que una se puede aferrar.
La cadera que se sujeta contra la cadera,
el cúbito y el radio que aferran costillas y columna.
Hay carnes que una se acostumbraría a devorar
si no tuviese miedo a la antropofágia
y manchar el suelo con sangre tan difícil de limpiar...
Hay cosas a las que una se acostumbraría con facilidad.
Por ejemplo, a amar...
04/04/2008
Números

Un solo pensamiento
ronda por mi cabeza:
recuperar el tiempo,
saber con certeza.
inútil esfuerzo este
que se pasea por el viento.
No hay nada cierto
salvo la última muerte.
Dos pequeños sentimientos
vuelan perdidos en el corazón:
uno, amor minúsculo
a las cosas y a los hechos;
otro, amor sin razón,
motivo ni esperanza;
amor perdido en el tiempo,
abandonado en la ausencia.
Tres miradas ocultas.
Cuatro estancias cerradas.
cinco puertas vacías,
seis peldaños torcidos
y un solo pensamiento
perdido en las sonrisas
muertas antes de nacer.
La imágen:
Eva Holz
Pensamientos Concéntricos
Año 2001. 60 x 82 cms.
Acrilico en Tela
23/03/2008
La trama y la urdidumbre del tapiz

En la trama de ese tapiz hay hilos invisibles que me retienen, que me atrapan. Hilos hechos de imágenes de cuerpos acoplados, de deseos satisfechos por un instante y deseados al momento otra vez. De palabras que se cruzan, de manos que se entrelazan y de miradas unidas en el azul intenso, en el vacío del cielo….
Tu vitalidad, tu virilidad, tus deseos me mantienen en un estado de estupefacción que no puedo entender. No es la edad o las circunstancias lo que me sorprende, es el sentimiento de lo imposible de entender. De vivir. Nunca me he entretenido en buscar antecedentes literarios o reales de lo nuestro. Y los hay, muchos. Sé de amores en la distancia de ciertos escritores, de amores imposibles entre reyes y plebeyos, de parejas que nunca se juntaron pero vivieron en la distancia y el tiempo amores como el nuestro. Y eso es lo sorprendente, que me esté pasando a mí. Y que tú seas la causa de mis desvelos, de mis sueños, de mi angustia, el obscuro objeto de mis deseos.
25/01/2008
Números

Un solo pensamiento
ronda por mi cabeza:
recuperar el tiempo,
saber con certeza.
Inútil esfuerzo éste
que se pasea por el viento.
No hay nada cierto
salvo la última muerte.
Dos pequeños sentimientos
vuelan perdidos en el corazón:
uno, amor minúsculo
a las cosas y a los hechos;
otro, amor sin razón
motivo ni esperanza;
amor perdido en el tiempo,
abandonado en la ausencia.
Tres miradas ocultas.
Cuatro estancias cerradas,
cinco puertas vacías,
seis peldaños torcidos
y un solo pensamiento
perdido en las sonrisas
muertas antes de nacer.
Para Rafa, que sabe contar hasta diez, más que yo...
24/01/2008
Puertas al campo

Y aún cuando soy capaz de buscar otros espacios, otros rincones, aquellos que me han sido vedados son los que con más frecuencia acuden a mi mente. Soy capaz de esperar milagros donde no puede haberlos, soy capaz de recordar imágenes, olores, luces y sonidos que sólo por haber sido compartidos me son tan queridos. Sin la presencia que me acompaña como un fantasma, esos lugares serían como el resto del mundo. No tendrían más belleza que la de un hermosos paisaje. Pero no es eso lo que busco cuando recuerdo. En mi ejercicio solitario tu fantasma me consuela de la soledad, me hace un guiño de complicidad desde la lejanía. Oigo tu voz, escucho tus consejos, te atraigo hacia mí, para sellar con un beso imaginario tu discurso. Desde el olivar he recordado el encinar. Apenas unos minutos, con la música envolvente que se desliza... Tanto recuerdo acaba haciendo que la tristeza suba por las venas y llegue a los ojos. Tanta tristeza no puede ser buena.
29/12/2007
Felicidad

A cuanta gente se le olvida que la felicidad no se compra. Que es un estado, un camino de búsqueda, un instante en medio de una eternidad.
Pero no sigo por ese camino.
Quiero saludar con todo mi afecto a Rafa, mi poeta favorito, que ha regresado y con quien no hay manera de ponerse en contacto a través de su blog. Rafa, me alegro que ya estés de nuevo en el camino... con rodillas y con corazón.
A Mon, que me alegra y hace reir con sus comentarios y consigue ponerme seria cuando ella se pone seria.
A Luis, que sigue haciéndome pensar y me anima a contestar de vez en cuando a sus mensajes hechos de inteligencia y cordura.
A Tolo, que regresó del fin del mundo después de dos años y vendrá a mi isla unos días.
A quien él sabe, que me sigue y persigue, como el fideo de mi sopa, siempre hiudizo y siempre tan deseado.
A mis peques, que me ayudan sin saberlo, aunque les haga poco caso.
A mis perros, que me dan disgustos y alegrías a partes iguales.
Y al resto, si es que hay alguien por ahí, sólo les pido que sean todo lo felices que les dejen las circunstancias. Que atrapen al vuelo los buenos momentos y dejen escapar los malos humos.
Yo intentaré seguir mirando el azul y la escarcha, las orejas tiesas de mis cachorras y los ojos tristes de Urko. Seguiré queriendo con locura a mis hijos y procuraré encontrar esos instantes de felicidad que os deseo a todos.
Que nos sean propicios los tiempos venideros.
La foto es una paradoja más de la vida: "Dunas Nevadas" ¿Puede haber algo más incongruente?
14/11/2007
El jardín japonés

Él la contemplaba tumbada en el sofá. Al cabo de una eternidad la llamó suavemente, pero ella no respondió. Tenía los ojos semicerrados y decidió ir a buscarla. Se lanzó al interior de sus ojos, como quien se lanza al mar en un día tranquilo. La buscó entre las arenas de solitarias playas, atravesó océanos, subió altas montañas y recorrió desfiladeros serpenteantes. Siguió sus pasos por ciudades vacías y oscuras y por pueblecitos bulliciosos y coloridos. Por fin la descubrió, acurrucada bajo un cerezo en flor, cubierta de pétalos rosas, en un luminoso valle japonés. La contempló largamente y regresó por el mismo camino, sin hacer ningún ruido. La tapó con una manta de color azul cielo y pasó largas horas velando su sueño, hasta que ella regresó. En su pelo tenía pétalos rosados, en sus ojos se veía el brillo del sol poniente y en su boca, el sabor del aire puro. Todas las tardes la contemplaba tumbada en el sofá y sentía un inmenso amor. Él no sabía desprenderse de la realidad. Por eso la amaba tanto, por eso la necesitaba tanto. Por eso quería entrar en sus ojos cuando dormía y marchar en su busca a lugares imposibles.

