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La trama y la urdidumbre del tapiz

La trama y la urdidumbre del tapiz

 En la trama de ese tapiz hay hilos invisibles que me retienen, que me atrapan. Hilos hechos de imágenes de cuerpos acoplados, de deseos satisfechos por un instante y deseados al momento otra vez. De palabras que se cruzan, de manos que se entrelazan y de miradas unidas en el azul intenso, en el vacío del cielo….

Tu vitalidad, tu virilidad, tus deseos me mantienen en un estado de estupefacción que no puedo entender.  No es la edad o las circunstancias lo que me sorprende, es el sentimiento de lo imposible de entender. De vivir. Nunca me he entretenido en buscar antecedentes literarios o reales de lo nuestro. Y los hay, muchos. Sé de amores en la distancia de ciertos escritores, de amores imposibles entre reyes y plebeyos, de parejas que nunca se juntaron pero vivieron en la distancia y el tiempo amores como el nuestro. Y eso es lo sorprendente, que me esté pasando a mí. Y que tú seas la causa de mis desvelos, de mis sueños, de mi angustia, el obscuro objeto de mis deseos.

Gracias y respeto

Gracias y respeto

Gracias, Homero, por indicarme las faltas, una de ortografía y la otra de "tecleado" erróneo.

A veces leo y releo las cosas antes de publicarlas y, sin quererlo, se me cuela un desliz. Cosas de la concentración.

En el foro de página 2 he encontrado verdaderas burradas, tanto con el lenguaje abreviado de los mensajes de los móviles, que se usa a veces, como faltas más o menos llamativas. Y yo soy la primera en cometerlas de vez en cuando, lo sé.

He leído algunos de los microrrelatos de este mes y me he quedado de piedra. ¿Es un nuevo estilo o falta de respeto a los lectores? Pero soy incapaz de comentar nada en el foro. Cada uno sabe lo que debe hacer...

Se va perdiendo el gusto por lo bien hecho. Y la escritura es un duro oficio. Sobre todo para las nuevas generaciones. Pero al menos lo intentan aquellos que tienen inquietudes literarias.

Es agradable ver como la gente sigue teniendo ganas de escribir y cosas para decir.

La carretera

La carretera

He terminado de leer "La carretera". Terrible y esperanzador. Me ha dejado un sabor a ceniza y vida, a horror y lucha.

La vida se extingue, poco a poco, pero sigue, desesperadamente aferrada al hombre. O el hombre se aferra a ella, aún sabiendo que todo va a acabar.

Es un libro extraño, duro y melancólico, pero, pese a todo, hay una luz pequeñíta de esperanza, o al menos así lo quiero ver.

Y me sigue sorprendiendo como el hombre se niega a desaparecer. Somos una especie más, con un principio y un final, pero da miedo pensar en un tiempo en el que no habitemos la tierra.

Andamos de prestado sobre ella, la agotamos y siempre querremos más.

Somos como somos. Amamos la vida y puede que acabemos con ella. Hombres, al fin y al cabo.

 

Tiempo

Tiempo

Ha pasado casi un mes, unas elecciones y el tiempo.

Mis almendros van floreciendo poco a poco, por turnos. Según su situación respecto al sol en la parcela. El más madrugador es el más protegido por la fachada principal de la casa. Los demás tienen menos suerte... El destino de los seres vivos es así. Depende de dónde nazcas...

Las abejas andan laboriosas entre el romero y los almendros. Lástima que la miel me produzca ardores.

Y todo sigue igual. El tiempo pasa, deslizando los granos de arena en nuestro reloj vital. Mientras lo podamos ver, todo va bien.

Y en la imagen no hay abejas, sino las pobres y desprestigiadas avispas. Su nido de papel es un modelo de arquitectura funcional. Una maravilla, sujeta casi de milagro a la pared. Estilizadas y laboriosas, pero con una mala fama que les viene de su inutilidad para fabricar miel. La economía por delante de todo. Si nos fueran útiles, qué diferente nuestra visión de ellas.

Lo que decía, todo depende de dónde y qué seas al nacer.

 

 

 

 

Mentiras, poder y más mentiras

Mentiras, poder y más mentiras

Decía Aristóteles que el hombre es un animal político. Pero el concepto de política de él no tiene nada que ver con la miseria en que se ha convertido nuestra política.

Siempre me he preguntado por qué cuando los políticos están en el poder no hacen lo que habían prometido durante la campaña electoral.  Y me sorprende que nadie se dé cuenta de que a los cuatro años nos vuelven a prometer lo mismo. ¿En qué han estado pensando mientras andaban por los despachos durante esos cuatro años de poder?

Van a arreglarlo todo, cuando han tenido tiempo suficiente para hacerlo antes.

Y esa manía de terminar las obras y ofrecernos la zanahoria unas semanas antes de que vayamos a votarlos me parece tan rácana...

¿Somos tan estúpidos como para creerles?  Nosotros, los curritos de a pie sí que somos la puta y además pagamos la cama.

La cuestión es: ¿Por qué seguimos con las mismas? No aprendemos o somos demasiado conformistas para mandarles al paro con la misma nómina que la de un auxiliar administrativo o un albañil?  Así aprenderían que se siente en la vida real y no en su burbuja de poder.

Ando cabreada con ellos, con vosotros, con los medios de comunicación,  con el sistema en general y conmigo misma. Pero como a la mayoría, me importa un bledo quien gane, con tal de que me dejen como estoy. (Virgecita, virgencita...)

No sé a quien votar, no sé si votar, no creo que un voto sirva para mucho... Me gustaría encontrar un partido político honrado. Pero eso es una utopía. ¿O no?

 

Saramago

Saramago

"La piel es todo cuanto queremos que los otors vean, debajo de ella ni nosotros mismos conseguimos saber quienes somos."

José Saramago

Todos los nombres.

 

Lluvias

Lluvias

Ando plantando bulbos y rosales. Pero no llueve. En la tele me anuncian la sequía, los desastres, las matanzas, el politiqueo...

Ando paseando por el sotobosque. Pero no llueve. Intento leer "No es país para viejos" y lo dejo a las 10 páginas. No me gusta.

Ando buscando algo, pero no llueve. Leo "La daga" y creo recordar que ya lo leí. Sigo adelante, me gusta.

Ando educando a Menta, pero me pueden sus ojos de cachorra buena. Pero no llueve. Tendré que ponerme seria o será una perra intratable.

Ando pensando en mis peques. Pero no lluve. Su vida se va asentando, pero también ellos aprenden que a veces las cosas no son lo que parecen.

Estancada en el anticiclón ando pensando en la próxima primavera...

De vez en cuando es bueno que llueva, aunque los perros traigan barro a casa y yo me deprima un poco por causa del gris del cielo.

De damas y otras mujeres

De damas y otras mujeres

Hace tiempo andaba por la red una Dama Berenice, que tenía como símbolo una orquídea homónima y una bella historia de amor de la época de los egipcios (ha habido muchas Berenice en la Historia)

Al paso del tiempo esa dama se pasó al escepticísmo. Llevaba tiempo cambiando, como las crisálidas, pero en vez de convertirse en una hermosa mariposa se convirtío en una polilla nocturna, de esas que revolotean alrededor de las luces del invierno. Y no lo hizo voluntariamente. Las circunstancias que no podía manejar le apagaron los colores hermosos de la primavera y le pintaron las alas color otoño. 

Y como algo le quedaba de su anterior vida, se revolvió ante tanta tristeza y cometió un pequeño acto de rebeldía contra el destino, poniendo conscientemente una x en el lugar donde debía ir una s. 

Hay mujeres que no se rinden. Que les queda algo de su anterior vida que quieren conservar. 

Esperando la primavera, la polilla planea colorear sus alas con brillantes colores.

Números

Números

Un solo pensamiento

ronda por mi cabeza:

recuperar el tiempo,

saber con certeza.

Inútil esfuerzo éste

que se pasea por el viento.

No hay nada cierto

salvo la última muerte.

Dos pequeños sentimientos

vuelan perdidos en el corazón:

uno, amor minúsculo

a las cosas y a los hechos;

otro, amor sin razón

motivo ni esperanza;

amor perdido en el tiempo,

abandonado en la ausencia.

Tres miradas ocultas.

Cuatro estancias cerradas,

cinco puertas vacías,

seis peldaños torcidos

y un solo pensamiento

perdido en las sonrisas

muertas antes de nacer.

Para Rafa, que sabe contar hasta diez, más que yo... 

Puertas al campo

Puertas al campo

Y aún cuando soy capaz de buscar otros espacios, otros rincones, aquellos que me han sido vedados son los que con más frecuencia acuden a mi mente. Soy capaz de esperar milagros donde no  puede haberlos, soy capaz de recordar imágenes, olores, luces y sonidos que sólo por haber sido compartidos me son tan queridos. Sin la presencia que me acompaña como un fantasma, esos lugares serían como el resto del mundo. No tendrían más belleza que la de un hermosos paisaje. Pero no es eso lo que busco cuando recuerdo. En mi ejercicio solitario tu fantasma me consuela de la soledad, me hace un guiño de complicidad desde la lejanía. Oigo tu voz, escucho tus consejos, te atraigo hacia mí, para sellar con un beso imaginario tu discurso. Desde el olivar he recordado el encinar. Apenas unos minutos, con la música envolvente que se desliza... Tanto recuerdo acaba haciendo que la tristeza suba por las venas y llegue a los ojos. Tanta tristeza no puede ser buena.

El hombre de la luna

El hombre de la luna

Dicen que hay un hombre anciano en la luna. Ayer intenté verle, como tantas otras tardes en que la luna llena acapara toda mi atención.

Al oeste el cielo estaba anaranjado, al este grisáceo. Y la luna llena suspendida como una perla gigante en el cielo. 

Todos los meses la misma imagen, Y todos los meses me hipnotiza. La luna, esa inmensa bola blanca, que en mi infancia era un gran queso redondo dando vueltas por la cuesta del cielo.

La luna, esa luz plateada que ilumina el olivar y que hace del rostro amado un retrato en grises...

La sombra de los perros, cuando paseamos a la luz de la luna es tan hermosa...

A veces, conduciendo por carreteras secundarias, he apagado las luces y la luz pálida me ha dejado ver otro mundo, casi mágico.

Nunca he visto al anciano de la luna. Puede que mis ojos aún no sean tan limpios como los de un niño, pero no cejo en el intento de verlo agún día. .

Otra de miedos

Otra de miedos

Ayer limpiaba el baño a fondo. Los techos son altos y me tengo que subir a una escalera. Hasta ahí todo normal. Pero tengo miedo a caerme. Ya no estoy tan ágil y siempre he tenido mal el sentido del equilibrio. Así que me da miedo subir más de dos peldaños. Voy con cuidado, pero cuantas más precausiones tomo mas inestable me siento. Procuro esperar a que esté alguno de mis hijos en casa para hacer las cosas de "altura" e incluso les pido a ellos que se suban a la escalera. Pero esto de limpiar es tan desagradable y soy tan tan quisquillosa, que prefiero hacerlo sola.

Vivir aislada tiene sus desventajas y ésta es una de ellas. El miedo a que me pase cualquier cosa y no tener a nadie cerca para ayudarme. Es algo que he asumido como defecto. Y que me obliga a centrarme en lo que hago cuando considero que es "peligroso" por la razón que sea.  Pero las compensaciones que tengo superan esos miedos. Esa ha sido mi elección.

Si mis vecinos tienen miedo a mis perros yo tengo miedo a las escaleras. Supongo que es lo mismo...

 

Miedos perrunos

Miedos perrunos

Salgo a pasear con mis perros. Llevo a los pastores alemanes juntos (dos cachorras de cuatro meses, una hembra de ocho meses, una hembra de cuatro año y un macho de cinco), a los que llevo siempre sueltos. Paseo por una pista de la urbanización por donde apenas pasa gente o coches. Vamos bordeando el monte que limita las construciones de las casas y ellos exploran entre encinas, pinos y romeros.

Las pocas personas con las que me cruzo, me miran con curiosidad, saludan y siguen su paseso. Normalmente es así, pero... a veces son menos comprensivos. Porque tienen miedo. Se paran, se quedan aterrorizados, no exagero. Normalmente suelo llevar dos correas para sujetar a los que puedan dar más "miedo": la hembra y el macho adultos. Según veo como van reacionando, los ato antes de cruzarme con ellos. Con todo, suelen decirme, enfadados, que los perros deben ir atados. Tienen razón. Pero no me he venido a vivir a quinto pino para llevarlos atados y con bozal. Eso es la cuidad. Aquí mis perros exploran, corren, saltan, suben y bajan barrancadas, son felices. No los tengo para llevarlos atados sino para que sean lo más libres posibles.

Y si me cruzo cada dos o tres semanas con alguien, mala suerte... para ellos.  Mis perros son tranquilos y no atacarían a nadie, como ningún perro, si no se les hace nada.  Ciertamente que huelen el miedo de las personas, pero ya estoy yo allí para adelantarme. Y reconozco que los ladridos de las cachorras impresionan, pero sólo dicen: ¡Gente nueva para jugar! Hay que saber entenderles, sólo eso,

Animula vagula...

Animula vagula...

Adriano compuso poco antes de morir esta pequeña joya en forma de poema:

 


Animula vagula blandula
Hospes comesque corporis
Quae nunc abibis in loca
Pallidula, rigida, nudula
Nec ut soles dabis iocos


(Alma, vagabunda y cariñosa,

huésped y compañera del cuerpo,

¿dónde vivirás? En lugares

lívidos, severos y desnudos

y jamás volverás a animarme como antes).

Paseo invernal

Paseo invernal

El cielo se derrite en plomo. Una suave llovizna empapa el suelo. Las hojas de las encinas, las agujas de los pinos y el tomillo tapizan el suelo. Agallones, piñas y pequeñas bellotas se mezclan con la arcilla y la caliza del suelo. La primavera está aún lejana, pero el verde ya despunta en algunos lugares. Ese verde grisáceo que brilla en la mortecina luz de la tarde, promesa de otros verdes esplendorosos y vitales atraen su mirada.

Unos caminos apenas dibujados se bifurcan aquí y allá, llevando los pies a su antojo. El bosque y las grandes tierras labradas se mecen en el silencio de la naturaleza. Los lugares son reconocidos por unos ojos tristes y oscuros, que miran hacia atrás, de vez en cuando, intentando atrapar un recuerdo. El lento vagar de los pasos apenas produce ruido.

 Un conejo salta de pronto, entre unas matas y corre, ofreciendo su pequeño y algodonoso rabo a la vista. Las puntas de sus orejas, blancas y negras, enhiestas, desaparecen entre un pino y una sabina rastrera. Esta vez nadie le persigue.  Solo la mirada va tras él, sin apenas darse cuenta.

El barro en los zapatos hace pesado el caminar. De vez en cuando debe limpiarlo restregándose contra un tocón, una piedra o algún matojo. La tarde cae lentamente, mientras los ojos absorben las siluetas, los verdes, el marrón y el gris.No sucede nada.

Apenas unos viejos recuerdos se van cayendo de su memoria. No quiere pensar, pero el paisaje, tan reconocible, le obliga a recordar otras luces. El verano, el cielo azul, las estrellas y la luna. Ha conocido ese paisaje en todas las estaciones del año, en todas las temperaturas, en todas las circunstancias. Y no puede o no quiere olvidar.  

Tiene que salir del ensueño, regresar. Abrirá una puerta, entrará en un espacio familiar y acariciará viejos libros. Pasará el tiempo y su corazón nunca dejará de sangrar recuerdos y sueños que se desharán como desaparece la niebla bajo los rayos del sol nuevo.

Felicidad

Felicidad

A cuanta gente se le olvida que la felicidad no se compra. Que es un estado, un camino de búsqueda, un instante en medio de una eternidad.

Pero no sigo por ese camino.

Quiero saludar con todo mi afecto a Rafa, mi poeta favorito, que ha regresado y con quien no hay manera de ponerse en contacto a través de su blog. Rafa, me alegro que ya estés de nuevo en el camino... con rodillas y con corazón.

A Mon, que me alegra y hace reir con sus comentarios y consigue ponerme seria cuando ella se pone seria.

A Luis, que sigue haciéndome pensar y me anima a contestar de vez en cuando a sus mensajes hechos de inteligencia y cordura.

A Tolo, que regresó del fin del mundo después de dos años y vendrá a mi isla unos días.

A quien él sabe, que me sigue y persigue, como el fideo de mi sopa, siempre hiudizo y siempre tan deseado.

A mis peques, que me ayudan sin saberlo, aunque les haga poco caso.

A mis perros, que me dan disgustos y alegrías a partes iguales.

Y al resto, si es que hay alguien por ahí, sólo les pido que sean todo lo felices que les dejen las circunstancias. Que atrapen al vuelo los buenos momentos y dejen escapar los malos humos.

Yo intentaré seguir mirando el azul y la escarcha, las orejas tiesas de mis cachorras y los ojos tristes de Urko. Seguiré queriendo con locura a mis hijos y procuraré encontrar esos instantes de felicidad que os deseo a todos.

Que nos sean propicios los tiempos venideros.

La foto es una paradoja más de la vida: "Dunas Nevadas" ¿Puede haber algo más incongruente?

El fideo

El fideo

Hace tiempo que un fideo

atormenta mis comidas.

Es un fideo normal,

ni largo ni corto,

ni ancho ni estrecho,

tiene la justa medida

de un fideo vulgar. 

Este fideo tiene

una manía especial:

no se deja comer,

se las apaña para escapar

a su instante final. 

Sentada frente a mi sopa

apuro el plato golosa

y entonces, el muy traidor,

aparece de sopetón. 

Ahí está, risueño y burlón,

ni gordo ni flaco,

ni corto ni largo.

Dispongo la cuchara,

preparo el paladar...

el muy astuto me mira

y desaparece sin más. 

Miro y remiro;

el traidor escapó,

pero estoy segura, ¡lo sé!,

que en la próxima sopa

volverá a aparecer.  

¿Cómo atrapar

este fideo tan informal

que se burla sin piedad

de este pobre mortal?

¿Dónde se esconde

cuando en mi plato no está?

 Seguro que un día,

cuando me canse de la sopa,

su visitante descortés

me gritará que quiere volver... 

Será ya tarde,

pues una patata frita,

dorada, sabrosa y crujiente,

aparecerá junto a mi filete

y no se dejará pinchar...                      

                                                                                                                     

Una más del cinturón

Una más del cinturón

Ya. Por fin tengo a tiro de piedra la catedral del consumo. Bueno, más bien la capilla, que grandes las hay más grandes. Y no paran. Ayer me llevaron a verla. Lo digo por que yo, voluntariamente iré cuando necesite algo muy concreto. ¿Cómo no voy a necesitar algo de vez en cuando?

Pero ya me han dicho de alguien que en cuatro días que lleva abierto, ha ido cinco veces...

En fin, que cuando todo esto se acabe, dentro de algunos decenios, siglos o milenios, ya no tendré nada que decir. 

Se acabó. Mi pequeña ciudad adoptiva ya está más cerca de Madrid. O Madrid está más lejos, por que ya no hará falta ir allí. Hasta hace unos años era una ciudad cómoda, habitable, hasta un poco provinciana. Y me gustaba. Pero está visto que tendré que emigrar a Soria, último reducto de la vieja España rural. ¿Tan malo es sostener el buen estilo, la clase, la calma...?

Esto me recurda la expansión del imperio romano. Uno tras otro iban devorando pueblos, ciudades, paises.... Ahora nos colonizan de otra forma. Tan insustancial y vacía que da miedo. Al menos ellos dejaron su idioma, su ingeniería, su arte copiado y sus leyes. Pero esta nueva y lenta invasión de centros comerciales, ¿qué nos deja?

Lo único bueno que he sacado es que hay  salas de cine, un montón, entre las que han colado unas pequeñitas donde pondrán pelis de esas que solo se podían ver en los Princesa y los Renoir. ¡Eso me gusta! De hecho ya le he echado el ojo a una para ir el sábado. ¡Que Dios me ampare! Como cumplan mis espectativas me voy a arruinar en cine. Tango tantas pelis "raritas" pendientes de ver...

 

Epitafio al amor

Epitafio al amor

TE PERDÍ

El abandono me encontró
durmiendo entre las sábanas
una mañana de otoño
cuando al mirarte ya no estabas.

¿Dónde fuiste a parar,
amor dormido en el alma?
¿En qué corazón reposas ahora?
¿Quién te quiere más que yo?

Te perdí sin saber por qué,
igual que te conocí,
sin motivos ni promesas,
sin hacer ninguna pregunta.

Pero el dolor es tan intenso,
la soledad tan fría y dura,
el silencio largo y oscuro,
enorme y sola la tristeza.

¿Te encontraré algún día
escondido en cualquier mirada?
¿Resurgirás en las cenizas
de alguna hoguera apagada?
¿Dónde, amor, te escondes?
¿Cuál es ahora tu morada?

"Amor infinito" de ALfred Gookel

Incoherencias

Incoherencias

En  mi ciudad adoptiva va a producirse un desastre más.... bueno, dos:

Están colocando la iluminación de las calles con lucecitas de colores dispuestas de formas curiosas: arbolitos, campanas, lacitos, bolitas y no sé cuantas cursiladas más. 

Mientras, me machacan con lo de ahorrar energía, el consumir de forma responsable, el calentameinto de la tierra y de la repera en verso.

El segundo desastre está unido al primero de forma muy curiosa. Van a innaugurar (¡Dios, que palabra!) un gran centro comercial (los hijos adoptivos de la pérfida Albión, herederos del señor Areces, para más señas) He recibido una carta en la que me invitan al "evento" oficialmente por que tengo una tarjetita de plástico desde hace muchos años, que me ha hecho esclava fiel de sus productos...

Es un edificio con un diseño futurista (ahora  todo es diseño futurista)  Un edificio que necesitará tener miles de luces encendidas la mayor parte del día y de la noche. Un edificio sin ventanas, todo lo contrario a un edificio sostenible (¡caramba, que todo se pega...!) 

En invierno calefacción a tope, en verano aire acondicionado al máximo. Eso es ahorro de energía, si señor. Economía, santa economía...

Y luego que yo ahorre, que apague luces, que aisle las paredes de mi casa, que recicle cristales, papeles y plásticos, que no derroche...

¡Ya está bien...!

Pues eso, que comienzan las fiestas del despilfarro. La proxíma vez que reciba un mensaje de esos de apagar la luz de mi casa 5 minutos a eso de las ocho de la tarde, lanzaré una sonora pedorreta... La oiréis, lo prometo.

La imagen, junto con un comentario muy sabroso de los gastos de luz en Madrid, la encontraréis en www.20minutos,es