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Luna de agosto

Luna de agosto

LA PIEL

El atardecer avanzaba lentamente, mientras miraban, distraídos, hacia las ondulaciones del terreno que se alzaban frente a ellos.

La tarde les había sorprendido bajo una enorme encina, en el centro de un campo de trigo recién segado. Habían hecho el amor con dulzura, sin prisa. Solo el titntineo suave y lejano de un rebaño de ovejas que se alejaba, con su pastor detrás, por la vaguada, les alertó momentáneamente y les recordó que no estaban solos sobre la tierra. Después él se inclinó sobre el regazo desnudo de ella y hablaron suavemente, en voz baja, como si no quisieran perturbar la serenidad del paisaje que les rodeaba. Las manos seguían acariciando la piel, con gestos tan suaves, que el roce se convertía en un placer sin estridencias, profundo como un río sin fin.

Cuando las ramas que los cubrían, como un gigantesco paraguas, fueron perdiendo su tonalidad verde, se dieron cuenta del cambio de luz en el cielo. De un azul intenso estaba ahora bañados por un suave gris azulado y la luna, apenas un gajo blanco y luminosos, brillando al oeste, se hizo presente. Sin decir nada, los dos se levantaron y salieron de la protección de las ramas y, ella delante y el detrás, abrazándola, desnudos los dos, miraron hacia el horizonte.

- Quisiera detener el tiempo ahora - dijo ella, sabiendo que antes y después otras bocas dirían lo mismo.

- No pierdas ni un minuto, haz que permanezcamos aquí siempre - le propuso él.

Ella lo intentó, pero las estrellas fueron, poco a poco haciéndose visibles en el obscuro manto de la noche.

De aquel día el recuerdo que les quedó fue el del aire acariciando, sin un solo movimiento, sus cuerpos; la suavidad de la piel del otro y la luna creciente en el horizonte.

Bárbaros

Bárbaros

La Edad Media en el arte es una caja de sorpresas. Como lo es el Gótico o el Rococó.

Pero en esa edad, mal llamada oscura, el hombre levantaba la mirada al cielo y lo veía azul, como yo ahora.

Y en las entradas de sus iglesias contaban historias de piedra, comics biblicos, irreverencias y burlas petreas. 

Ahora eso lo hacemos con la televisión, la prensa, la vacuidad del exceso.

Se dice que el pueblo era analfabeto. Que se necesitaban esos gráficos petreos o pictóricos para ilustrar a las pobres gentes, hundidas en la tierra hasta la cintura, sin más afán que llegar al día siguiente.  

Me suena...

La cuestión es que sus piedras nos cuentan hoy las mismas historias, pero dentro de ochocientos años, de nosotros no quedarán ni las ruinas del cemento y el cristal con que nos cubrimos...

Eran sabios los medievales.  Les envidio por haberme contado sus vidas, les admiro por haber sobrevivido a su tiempo. Es una envidia sana.

El Beso

El Beso

Hace tiempo que me dieron un beso. Uno más de una larga lista de besos variados.

En mi catálogo de besos, ese primero, que no fue el primero,

figura como rápido, nervioso, seco y sorprendente.

Abrió una nueva categoría en el listado.

Tal vez por eso lo recuerdo.

Por ser el primero de una larga serie que hube de incorporar a los anteriores.

Y eso que mi colección de besos es larga y apasionada:

maternal y odiosa, amiga de varios Judas

y de amplias geografías.

Pero hay besos que, por su belleza, se deben guardar

en las páginas de honor de los besos recibidos.

No engaño a nadie, si digo que he sido besada en rincones oscuros y cálidos,

en áridas mesetas y en picos elevados.

Tampoco engañaré si cuento que he besado pieles de niños

y ancianos. Y que he buscado pliegues imposibles donde

librar una lucha de besos caníbales.

Pero el beso que ahora recuerdo,  ese rápido, seco y nervioso

me tiene prendida en el tiempo que ha pasado

desde que lo recibí hasta que lo devuelva.

No es necesario decirlo, pero éste es El beso de piedra más hermoso que el hombre ha esculpido.

Gris Cantábrico

Gris Cantábrico

Ya de regreso, el sol me recibe después de tres días de no verle. Parece un tópico, pero así es. De los cuatro que anduve por el norte, tres fueron grises. Y el más hermoso de ellos fue el día que paseé a las orillas del Cantábrico. Comillas fue el lugar elegido para que Frodo conociese el mar y para que yo volviese a ver la inmensidad del mar. El sonido de las olas en un día que ondeaba la bandera amarilla me llevó lejos, lejos, hundiéndome en las aguas lejanas de otros mares.

Frente al ocre y marrón de mi tierra, el verde y el gris se impusieron en mis ojos. Contra el calor abochornante, la humedad y el frescor. Eso sí, de mi soledad relativa a los turistas de todo tipo y condición.

Y a las quejas constantes de los dueños de bares y restaurantes, de las tiendas de recuerdos y productos típicos. "Este tiempo no es bueno". "Como no mejore..."  "No, no hay mucho personal..." 

Pues yo vi muchos coches de acá para allá, las tiendas con gente comprando, los restaurantes con comensales... Tal vez no había aglomeraciones, cierto, pero Santillana del Mar estaba rebosante de gente, y la zona norte de Burgos, por donde me moví, tampoco estaba solitaria que digamos.

En fin, que una de dos, o hay crisis y la gente no se ha enterado aún, o los tenderos, como los bancos, quieren más y más y más... cosa razonable, desde luego, pero de donde no hay, no se puede sacar. Y si la gente gasta menos habrá menos ganancia, pero seguirá habiéndola, que a mí no me ha salido gratis la salida...

Bueno, que he pasado unos días muy agradables.

Frodo en la playa.

Viajar

Viajar

Para poder salir de casa unos días debo tirar de amigos, familiares y monedero. Es lo que tiene tanto campañía perruna.

Debo repartirlos de a uno o de a dos y llevarme alguno, lo que me obliga a buscar alojamientos que admitan chuchos.

Inconvenientes, me dicen, de tener tantos bichos. Y me recomiendan que me deshaga de algunos.

Entonces es cuando se me revuelven las tripas. Me piden que eliga entre individuos independientes, con sus caractéres, sus manías y sus costumbres.

Tengo seis, y cada uno de ellos tiene su personalidad y me aporta diferentes cosas. ¿A cual descarto?

Frodo es mi "niño" tontorrón, grande, hermoso, un orgullo de perro pastor.

Roma es la más inteligente de todas, la que podría haber sacado "estudios" de guarda y defensa sin problemas.

Farah es la más anciana, fiel, vigilante, con arranques de juguetona y con la tranquilidad de quien se sabe casi perfecta.

Menta es la más joven, una pastora en proceso de ser madre, juguetona, cachora, aún desaliñada en sus movimientos.

 Urko es el inquilino que venía con la casa. Feo y hermoso a la vez, tranquilo en casa y un huracán en la calle. Me mira con ojos de pena perruna y me habla a su modo cuando regreso.

Patxi II, el hiperactivo Un tornado dentro y fuera de la casa, una sombra negra como la noche que se lanza a mí como si no me hubiese visto en meses... Todo un problema de comportamiento y amor desmedido.

Visto así, ¿A cual me quitaría de en medio? A todos los he elegido yo (o ellos a mí, que nunca se sabe) y con todos se ha establecido una relación diferente. La convivencia no es fácil por los problemas de dominancia, pero lo vamos solventando día a día. ¿Al problemático, al feo, al tontorrón, a la anciana, a la jefa busca broncas o a la cachorra?

Cada uno me aporta algo diferente y en esa riqueza de comportamientos es donde encuentro una fuente de reflexión y tranquilidad a la vez.

Ahora que me voy unos días, a pasear entre románico y valles norteños, sé que les echaré de menos y que tendré ganas de volver a casa para juntarlos de nuevo. Son una droga, lo reconozco. Una droga de vitalidad que me ayuda mucho a superar mis neuras... que no son pocas.

Por eso no me deshago de ninguno. Son mi manada y de la familia no se reniega, a pesar de los trabajos y los disgustos que me proporcionan de vez en cuando.

En la foto Roma (gris, al fondo), Frodo  y Menta (negro y fuego) y una de las cachorritas de Roma mirando  y aprendiendo de sus mayores, que ya no está en casa)

Evolución

Evolución

Al igual que se anuncia la entrada en la madurez sexual, se debería anunciar la salida del ciclo reproductor. Dicho así suena raro, lo reconozco. Pero es que me ha sorprendido que despues de tanto esperar y desear que se acabara, cuando, por primera vez ha sucedido, casi no me lo creía. He pasado dos años de lo más revueltos, tanto fisica como psiquicamente. Supongo que todo estaba un poco relacionado.

Hacía tiempo que comentaba los problemas de una ovulación mensual en las mujeres. Haciendo comparaciones con otros mamíferos (ratas, perras, elefantas...) veía la variedad en esos ciclos, pero no llegaba a explicarme el por qué del ciclo femenino. Supongo que la evolución de la especie tiene algo que decirnos al respecto, pero no he leído demasiado al respecto y es un tema que raramente se toca.

Mi pregunta más frecuente es por qué dura tanto ese ciclo. Supongo que al alargarse la vida media de nuestra especie el mecanismo se alarga aunque es casi seguro que no se llegue a producir el embarazo a partir de cierta edad (se evita, por supuesto). 

En fin, que no me siento menos mujer, que sigo deseando la vida y lo que me puede deparar y que me voy a ahorrar un pastón en antinflamatorios, compresas y lavadoras... Vaya lo uno por lo otro.

Rosas de un día

Rosas de un día

El año pasado apenas dieron flores los rosales. Pero este año, no sé por qué, estan a reventar. Crecen en tallos altos y rectos y son de un rojo oscuro, aterciopeladas y grandes. Y, lo que es mejor, huelen de maravilla.

Sólo tienen un problema. Apenas duran dos o tres días. Las corto cuando el capullo está prieto y en dos días se abren en el jarrón, crecen sólo con agua yse marchitan. Son de una belleza espectacular. Pero tan efímeras que tengo que atrapar su belleza en fotos para que no se me olvide que una vez estuvieron en lo más alto de la perfección.

La vida me ha dado momentos parecidos a estas rosas, perfectos y bellos. Y han durado lo que ellas. Precisamente por ello han quedado en mi memoria. Si la vida fuese una rosa...

Fútbol

Fútbol

Yo, que ando despotricando contra ese pan y circo  moderno llamado fútbol, ayer me tragué todo el partido de España. El gusanillo en el anzuelo lo puso mi ex, que se quedó en casa hasta el intermedio. Y yo  piqué como un pez tontorrón. Me tragué la segunda parte, la prorroga y la tanda de penaltis. Y aunque estaba con el ordenador abierto y atendiendo a los perros, no perdí ripio del partido. Y cuando llegó el final, con la noche refrescando en el jardín,  me senté frente a la tele para ver el orgásmo final. ¡Y vaya final!

La verdad es que no sentí orgullo patrio, pero algo parecido sí. Me daban pena los italianos, pero me alegraba por los españoles. Los comentarios no tenían desperdicio, pero lo mejor, las caras de los asistentes, hasta nuestro bonachón rey-abuelo y la pobre reina-abuela, con cara de aburrida...  En fin, todo un espectáculo.

No negaré que "sufrí" un poco al final. Después de tanta carrera, tanto sudor y tanto esfuerzo, hubiera sido una pena que perdieran, pero lo mismo debían pensar los tropecientos mil italiaos que se quedaron al otro lado...

Siempre compitiendo, siempre intnentando demostrar ser mejor que los otros... Las tribus que no paran de enseñar pectorales frente al "enemigo"  Y, por otro lado, la sensación mental de centrarse sólo en una cosa, de que desaparezca el mundo por unos instantes hasta llegar al orgásmo final de la victoria. ¡Sí señor, como un verdadero encuentro sexual...! Ahora entiendo a los forofos y a los ultra... Descarga de adrenalina y testosterona a litros...! Por eso a las mujeres no nos gusta tanto el fútbol, nos faltan las hormonas adecuadas...

De aquí al jueves otra vez a esperar el sufrimiento. ¡Pues qué bien...!

Mientras tanto Hacienda me ha pegado un buen palo, mi hija ha terminado su carrera y mi hijo ha suspendido su tercera oposición...  Mis perros ladran y las zanahorias crecen.  La vida es lo que tiene, que no se para por un mundial  de más o menos.

 

Mediado junio

Mediado junio

Estamos a mitad de junio, en una tierra donde debería estar haciendo una solanera de mucho cuidado. Pero mi huerta no avanza por falta de calor. Lluvia tiene toda la que quiere, pero el calor no aparece. Las tomateras están ridiculamente bajas y las zanahorias prosperan. Melones y sandias apenas asoman del suelo y las cebollas malcrecen.

Esto de meterse a hortelana tiene su encanto. Sobre todo porque de pronto entiendes a los agricultores, siempre mirando al cielo. Hace dos días cayó por estos lares un pequeño granizo. Y cuando paró salí disparada al huertecillo para ver qué había pasado. Todo estaba bien, pero me hizo reflexionar sobre la incertidumbre en que viven los hombres y mujeres que dependen del cielo para vivir.

Por un lado la sensación de que las plantas "son tuyas" y de que no quieres que les pase nada, Por otro el trabajo despercidiado y las horas perdidas.  Y eso que lo mío es minúsculo y de prueba.

Por otro lado los callos y las durezas de mis manos me hablan del esfuerzo de arrancar al campo nuestro alimento. No es fácil, os lo juro. Sobre todo cuando doblas el espinazo para destripar terrones de tierra y quitar piedras y hierbas... Toda una vivencia para quien siempre anda entre libros. Sudar de los pies a la cabeza, embarrarse cuando ha llovido o esperar a que caiga el sol para poder desbrozar las malas hierbas. Acabar en el sofá, rendida pero satisfecha.

El campo es lo que tiene: Da lo que recibe aunque en esto es como todo en la vida. Un toma y daca edificante y mortificante a la vez...

FAO

FAO

He estado oyendo y viendo retazos de información sobre la cumbre de la FAO estos días. Y se me ha caído la cara de vergüenza. Se reunen los ricos del "pueblo" para arreglar el hambre de los pobres del pueblo y deciden posponer unos añitos las reoluciones más importantes. Para limpiar su conciencia hacen unas donaciones ridículas dejándoles, una vez más con el papel del caramelo para que lo chupen un poco...

No hay vergüenza, ni ética ni moral. Da igual el número de personas que mueran (millones) que los ricos siempren encuentran escusas para no soltar...

Me indigno al enterarme de la manipulación genética de las semillas para hacerlas infértiles y que al año siguiente las tengan que volver a comprar. ¿Desde cuando se es dueño de una semilla? ¿Desde cuando se tiene la patente de la vida?

Debo vivr en otro mundo, en mi mundo, pues no entiendo nada... ¿Por qué cotiza el arroz y el trigo en bolsa? Es un bien necesario, es propiedad de la tierra no de los especuladores.

Vergonzoso, indignante. No entiendo nada. Y no puedo hacer nada.

En momentos así es cuando me gustaría que el infierno existiese y porder mandar allí a todos esos sinvergüenzas que acumulan riquezas que jamás van a disfrutar...

El mundo, con toda su bellaza, no es justo ni injusto, ni siquiera Dios tiene la responsabilidad de nada (suponiendo que exista) somos nosotros, los más listos del barrio, los que la liamos. Nosotros y nuetro dinero, nuestra ambición, nuestra concepción miserable de la vida. La mezquindaz y el egoísmo... Un dechado de virtudes, vamos...

Caminar

Caminar

"el deseo se nos agranda, se nos hace necesario seguir este camino"

 

Las palabras nos rescatan del olvido. ¿Qué sería de nosotros sin esas mágicas pulgas que se escurren por el papel, negras o de colores, diminutas o gigantescas? ¿Qué sería de mis recuerdos si no tuviese folios y folios a los que recurrir para refrescar mi valdía y seca memoria?

He rescatado las palabras que inician esta nota de un correo. Las he convertido en papel, en texto real. Y luego, morosamente, las he leído con la mirada del recuerdo. ¡Toda una vida de sensaciones! Pero, también una seria reflexión sobre la vida, esa que no se puede controlar porque está hecha de sueños y mentiras. La vida que sentimos dentro, sin posibilidad de evitarla o cambiarla. Engañarse a uno mismo es una de las tareas más difíciles que debe llevar el hombre a cabo si no quiere perder su razón. Pero salvada la situación que nos llevó a ese autoengaño, las cosas deben volver a su estado inicial, a saber, la verdad personal como bandera de vida.

Las palabras, como método terapéutico para sanarnos del olvido y las jugarretas de la memoria. Las palabras, como senda por las que recuperamos tiempos, espacios, personas vividas en un pasado, que se aleja de nosotros cuando menos lo deseamos. Las palabras, dulces o amargas, suaves o ásperas... Aquí las tengo, delante mía. Como un rompecabezas las voy formando. De mi memoria visual a mi memoria olfativa, táctil, sentimental. ¿Quién niega que recordamos con palabras, que pensamos con palabras...? Las imágenes de los sueños acabamos convirtiéndolas en palabras. Los recuerdos son palabras que aún no han volado de nosotros.

Por eso, tal vez, guardo tantas palabras en forma de recuerdos.

Estancias

Estancias

Hay pieles a las que una se puede acostumbrar.

La piel del ser amado es una de ellas.

Sentir el calor, palpar las irregularidades,

buscar el hueco justo

en el que reposar la cabeza.

Hay huesos a los que una se puede aferrar.

La cadera que se sujeta contra la cadera,

el cúbito y el radio que aferran costillas y columna.

Hay carnes que una se acostumbraría a devorar

si no tuviese miedo a la antropofágia

y manchar el suelo con sangre tan difícil de limpiar...

Hay cosas a las que una se acostumbraría con facilidad.

Por ejemplo, a amar...

Todos contra todos

Todos contra todos

En estos días de lluvia he leído periódicos y visto telediarios. Y compruebo que todo sigue igual. El agua no ha limpiado nada más que el polvillo de las encinas que crecen junto al camino. Lo demás sigue igual.

Da lo mismo que tarde un mes en retomar la realidad informativa. Las noticias y sus protagonístas son los mismos: el hombre y sus odios:

Israelís contra palestinos, libaneses contra libaneses, cristianos contra musulmanes, hombres contra mujeres, riqueza contra pobreza, hambre contra opulencia, derroche contra penuria, injusticias sin nombre frente a impunidades acorazadas, rusos y croatas, catalanes contra españoles, vascos contra españoles, valencianos contra aragoneses, Bush contra el mundo, el mundo contra si mismo...

Y esto es una pequeña relación de todas las barbaridades que estamos cometiendo contra nosotros mismos.

La vida sigue, arrastándose por su lodazal habitual.

Nos queda la poesía, el verde brillante de las hojas recien salidas, la sonrisa de los niños, el llanto de los bebés, la mirada amada, el azul del cielo... 

Pero a estas alturas ya no sé si merece la pena consolarse con esas nimiedades que sólo nos interesan a nivel personal y nos ayudan un poco a soportar todo lo demás.

El caos pasa junto a nosotros pero nos hemos acostumbrado a esquivarlo. Algún día, supongo, nos alcanzará el destino.

 

Escher es el mago del caos visual y del engaño de las líneas. Todo un maestro para nuestro tiempo, donde nada es lo que parece..

Procesos

Procesos

En la imágen la metáfora más perfecta que podemos encontrar para el proceso del tiempo.

Para qué decir más.

Salí con mi cámara, sencilla y pobretona, pero atrapé la vida en su inicio.

Seguirá todo su curso, bajo nuestra atenta mirada.

Deshielo

Deshielo

La vida me ataca de nuevo. Se lanza a mí en forma de problemas. En lugar de deslizarse suavemente por el verde de las hierbas, se me enreda en las piernas como zarza que me impide moverme con soltura. Enreda mis días, me trae problemas que solucionar, tareas que hacer, al parecer solo yo puedo hacerlas. Me axfisia con sus demandas minúsculas e innecesarias.

Recojo mis preocupaciones en un pocillo. No se llena. Pero cuando los demás me cuentan las suyas, desbordo como un torrente en deshielo. E intento llegar a sus pocillos para vaciárselos, pero  me ahogo yo.  Disimulo, aún puedo un poquito más, no te preocupes, cuéntamelo... Pero no es cierto. A solas tengo que vaciar el depósito o morire enterrada en lágrimas ajenas...

La primavera es lo que tiene, que arrastra las aguas retenidas del invierno.

La imágen es un cuadro de Roberto L´Hotellierie, de la serie Paisajes del Pirineo Aragonés.

Se vende

Se vende

Me venden de todo: una realidad diferente con un teléfono, la juventud eterna en pastillas, leches y cremas. Me venden un mundo salvaje junto con un todo terreno, un aire limpio con un ambientador, una figura elástica con una bici. Me venden la felicidad a cambio de dinero.  Y, lo mejor de todo, es que según ellos, lo quiero todo y ¡ya!

La tentación no vive arriba, vive encerrada en una pantalla de televisión, en unos escaparates estudiados al milímetro, en una radio bocazas, en las arcas de las empresas.

Y mientras yo intento resistirme a las luces, a los milagros, a las mentiras. Pero no puedo dejar de comprar. Regreso a casa cargada de bolsas, el monedero temblando y la sensación de haber caído en sus garras.

Y eso que sólo compro comida, algo para la casa y los perros y, de vez en cuando, ropa para reponer los destrozos del tiempo en mi vestuario.  Pero siempre vuelvo con algo más de lo que necesito.

¿Por qué será?

Tormenta

Ayer hubo tormenta. Después de varios meses los rayos alumbraron el cielo que me cobija. Y los truenos retumbaron por el valle. Luego llovío.

En teoría eso no tendría mayor importancia, pero hacía tanto tiempo que no veía ese espectáculo que me maravillé del profundo sonido y de la luz destellante.

Hoy las pocas hierbas que han empezado a salir, lucen verdes y brillantes. Estas lluvias amenazan mi jardín. Tendré que emplearme a fondo para cortarlas dentro de unas semanas. Por contra los frutales, los paraísos, las arizónicas y los rosales disfrutan de un riego natural que les limpia el polvillo arcilloso que se acumula en sus hojas.

Por cierto, ayer cumplí un año más. Y la tormenta me recordó que la vida se renueva día a día. Que el compromiso de vivir aún lo tengo firmado y en funcionamiento y que, en general, el cielo es azul.

 

La foto me ha gustado y la tomo prestada, con permiso del autor.

La ciudad, Málaga, es la patria de mi cachorro mayor. Mi boqueroncito querido...

 

En la casa de Luis Muiño

En la casa de Luis Muiño

Luis Muiño en su página,  plantea el tema del suicidio. Y copio lo que allí escribí hace unos días. Koldo, participante habitual, me despertó.

 

Lógicamente, si estoy aquí, ha sido porque o me faltó valor o tuve la suficiente paciencia… para que pasara el “chaparrón”.

Koldo

A mí me faltó valor, gracias a Dios.
Y tuve paciencia (mérito mío)
Me asusté cuando mis zapatos se mojaron…

- Cobarde, me dije.
- El agua está fría. Me esperan…

- Cobarde, me dije.


- Me quieren, les quiero.


- No se lo merecen,
no me lo merezco…


- Cobarde, cobarde… me dije

- No, otra vez será,
cuando de verdad las cosas
no tengan salida…


- ¿Y te volverás atras?


- Tal vez. Acepto mi cobardía…
o me gusta demasiado la vida
y por  nada ni nadie merece la pena perderla.

- Además de cobarde, engreída…


- Bueno, pero gracias a mí
sigues aquí…, sigo aquí y no nos va mal del todo,
lo sopotamos bien, ¿no te parece?

- Cobarde, cobarde…

- Cierto, hay que tener valor para irse.

¿Con qué edades se suicidadon esos genios a los que admiro? Normalmente muy ancianos, cuando ya no esperaban más de la vida. Mientras tanto la esperanza seguía allí. Manteníendolos en la brecha…
Eso es la vida, luchar hasta que se acaben las fuerzas…

Números

Números

Un solo pensamiento

ronda por mi cabeza:

recuperar el tiempo,

saber con certeza.

inútil esfuerzo este

que se pasea por el viento.

No hay nada cierto

salvo la última muerte.

 

Dos pequeños sentimientos

vuelan perdidos en el corazón:

uno, amor minúsculo

a las cosas y a los hechos;

otro, amor sin razón,

motivo ni esperanza;

amor perdido en el tiempo,

abandonado en la ausencia.

 

Tres miradas ocultas.

Cuatro estancias cerradas.

cinco puertas vacías,

seis peldaños torcidos

y un solo pensamiento

perdido en las sonrisas

muertas antes de nacer.

 

La imágen:

 Eva Holz
Pensamientos Concéntricos
Año 2001. 60 x 82 cms.

Acrilico en Tela

 

Estructuras

Estructuras

 

Estructuras,

donde el rostro mil veces repetido

marca la vida de su dueño.

Ojos y curvas maxilares,

repetidas y únicas en el aire.

 

Miro a mis semejantes

que en nada se parecen a mí

pero son iguales a mi otro yo.

 

Estructuras de huesos y frentes,

de recuerdos atrapados al vuelo,

que recogen pasados rostros

iguales a los que ahora veo.

 

Y en el tumulto del encuentro,

nombres acumulados en el olvido

se ponen máscaras ajenas.

 

Ellos no lo saben, pero les he cambiado

su vida entera.

Ya no es el Marcos de ahora

sino el Juan de antes,

ese Juan que perdí siendo niña.

Ya no es Lucía, seria y oscura,

sino María, risueña en su canto.

Todos sois otros, otra seré yo para vosotros,

simples estructuras óseas...