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Nandara

Nandara

Me pregunta Nandara en qué sentido hablo de "una escuela asi"

Es fácil. Una escuela en que no hay ordenadores, libros, ni techo, si me apuras. Una escuela en la que sólo un pizarrín y unas tizas bastan para aprender a escribir. En que el lenguaje hablado es la base de cualquier conocimiento. Casi, casi, si me apuraís, una escuela socrática.

Yo podría trabajar en una escuela asi. Todos los accesorios sobran cuando lo importante es transmitir deseos de superación, herramientás básicas para vivir un poco mejor. Hay escuelas por el mundo que de la nada sacan fuerzas para seguir. Hay maestros que superan la falta de casi todo con sus propios conocimientos y su esfuerzo. Tal vez no sean universitarios, tal vez no tengan masters, simplemente tuvieron alguna oportunidad en su infancia que les abrió las puertas a la escritura y la lectura en un mundo donde eso es un lujo. No son escuelas idílicas, ni las veo desde un punto de vista roussoniano, simplemente son fruto de la necesida 

Muchas veces oigo hablar de medios cada vez más sofisticados para enseñar a los alumnos. De aulas Althia y de protestas por no tener horas suficientes para preprar las clases... Oigo a políticos prometer dotaciones estrambóticas y crear programas cara a la galería.  Oigo tantas sandeces, que me da por pensar si enseñar no estará pasado de moda. Que no memoricen, que usen herramientas de información, que sean consumidores de tecnologías... Antes de saber leer ya manejan ordenadores. Antes de saber operar con números ya usan la calculadora...

Os dejo un enlace sobre una película que me impresionó en su momento y que sigue siendo válida sobre lo que os he dicho.

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temaslapizarra.htm

Tal vez deban jubilarme ya, por que a mis alumnos les leo cuentos, les hago ver cuadros, les enseño las tablas de multiplicar (y se las pregunto, ya ve ud. que tontería) Tal vez me he quedado anticuada cuando les hablo de respeto y responsabilidad... Tal vez el mundo deje de ser tan complicado y mis alumnos sepan manejarse en él a través de sus móviles y no necesiten nada más.

Pero, por si las moscas, a mí, con la palabra y el apoyo de algunos libros de texto, me da por hacerles trabajar.

Y tengo suerte de estar en mi escuela, pero admiro a los maestros que no tienen nada y ponen toda su vida en dar algo a sus alumnos, aunque sea una oportunidad de salir de ese mundo de desconocimiento, que los arratraría al abuso y la ignorancia.

Lleno, por favor.

Lleno, por favor.

Ando preocupada. Se me llena el aula de niños que vienen de pasarlas "canutas" en algún sitio para seguir en las mismas, pero a lo rural. Ellos no, sus padres.  Pero ellos tienen que cambiar de colegio, de compañeros, de vida... A vueltas con la crísis, supongo. El problema es que mi aula es pequeña. Con diez estábamos bien. En enero llegarón dos más, y ya tuve que redistribuir el mobiliario para que entraran dos mesas más. Mañana sabré cuantos se unen al club. ¿Y si no me caben? Los tendré que poner en el pasillo, como las urgencias de los hospitales. Eso, o llorarle al alcalde para que nos busque un espacio mayor, lo que veo difícil...  

Ya me habían avisado, que conste, pero no me lo llegaba a creer. Y es que hay una población flotante, de gente que va y viene, arrastrando sus pequeñas miserias o sus grandes problemas, de acá para allá. Trashumantes los ha habido siempre. Pero no escolarizaban a los hijos. Ahora tal vez sean más conscientes de la necesidad de la educación o tengan miedo a las denuncias. Sea como sea, me preocupa en lo que me toca: los niños.

La imágen es una escuela en Senegal. ¿Qué haría yo en una escuela así?

 

Poda

Poda

Ayer la lluvia y la nieve me dio un respiro y hoy parece que el sol nos acompañará.

Anduve toda la tarde en el patio quemando las ramas de la poda. Los trocos más gruesos los guardo para la chimenea. Y aún me queda trabajo para esta tarde.

Lo reconozco, el sol me da vida.

La crisis me amenaza, como a casi todos los curritos de este nuestro país. Y mirando de qué puedo prescindir me doy cuenta de que mis vicios no admiten recortes: comer todos los días, dar de comer a mis perros, estar comunicada en el fin del mundo y, sobre todo, dar de comer al banco. Medio suledo se me lleva todos los meses. El resto en recibos varios... Supongo que los paraísos tienen un precio. Pero tal y como han subido las cosas de un tiempo acá... caro me está saliendo.

El otro día me comentaba un conocido que estaba sin cobrar paro desde agosto y que por un descuido de la funcionaria de turno, a su mujer, de baja por enfermedad mental, le habían retirado la ayuda por hijos.  Pudo solucionarlo, pero ese es su día a día.  Y tiene dos hijas que mantener... Quiere trabjar, pero no puede, no hay trabajo. Luego me asustó, la verdad.  Insinuó revueltas, conflictos...

Pensé que tenía que estar agradecida por lo que tenía, y lo estoy. Hay gente que sobrevive casi del aire... Pero esto no puede durar mucho. ¿Qué pasará cuando se les acabe el paro a tantas y tantas personas como hay en ese borde?

Otro conocido me dijo que no me deshiciera de ninguno de mis perros, que tal y como están las cosas más me valía estar segura y protegida en mi casa... 

Los dos comentarios se complementan y dan miedo.  ¿Eso es lo que se quiere? Crear revueltas civiles para conseguir comida? ¿Estamos ya tan cerca del desatre argentino?

De verdad, que me está entrando miedo. ¿Qué está pasando? ¿Nadie puede pararlo? Es como caminar hacia el precipicio sin que nadie (los que pueden y deben) den un paso atrás. Como esos pequeños roedores que se lanzan al mar sin saber por qué.

 

A vueltas con la nieve

A vueltas con la nieve

Esta mañana, en este rincón insignificante del mapa, la nieve ha vuelto a generar caos...

Es curioso como la gente, acostumbrada al mal tiempo, se ha dejado llevar por el pánico de una nevada sin mayores consecuencias.

Desde lo alto han mandado que los autobuses devuelvan los niños a sus casas. Los padres deciden venir ellos mismos. Los peques despendolados con tantas idas y venidas. Y yo capeando el temporal.

La escuela se ha quedado vacía. Desde la ventana veo las laderas blancas y en la calle escucho a los niños que no necesitan transporte jugar en la plaza nevada. No me he ido. Aquí estoy, sintiendo que han perdido el día sin necesidad. Pero parece que da lo mismo. "Más vale prevenir que curar" ha sido la consigna de hoy.

Será, seguramente  así. Pero de tanto prevenir, cuando lleguen las notas, cuando las faltas acumuladas (en este centro se acumulan mucho...) vendran los lamentos y las protestas.

No es que me preocupe cumplir la programación, me preocupa el tiempo desperdiciado. Un tiempo que no se recupera.

Los minutos que pasan no vuelve. Los días perdidos no regresan.

Puede que esté un poco melancólica, puede.

El sol hace días que no asoma. Sin embargo la luna clarifica las noches.

Que así sea... 

Sobre enfados

Sobre enfados

Estos son algunos pensamientos que me surgieron en una reunión administrativo-educativa memorable. La verdad es que un par de años despues sigo pensando lo mismo. Se los dedico a Denavegantes. Por aquello de los funcionarios...

Amar el conocimiento, amar la sabiduría. Moverse en función de ese amor. La motivación puede ser, debe ser, interna. Buscar el conocimiento como quien busca el aire para respirar.

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La administración no es consciente de la avalancha de planes. La libertad excesiva trae lo que trae... El escaqueo es la ley universal del profesorado.

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Los niveles lectores del profesorado. ¿Se ha hecho alguna vez un estudio serio al respecto? Dar por sentado que el profesorado lee es mucho dar. Se habla aquí de lectura de ocio. Pero el concepto de lectura de ocio es erróneo, Ocio es, según el DRAE :       1.- Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad.

2.- Tiempo libre de una persona. Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas.

3.-Obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones.

 

La lectura es algo MUY DISTINTO A ESO. Es un aprendizaje continuo, es un esfuerzo personal, no exento de dificultades. Los beneficios de la lectura no se miden, no se cuantifican, se viven con el paso del tiempo. Leer es un camino vital, elegido libremente por unos pocos afortunados que son conscientes de los beneficios de su elección.

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Vendedores de sueño, vendedores de verdades a medias, vendedores, mercaderes de la nada, soñadores de imposibles, un caos absoluto que se reproduce cuando no se sabe lo que se quiere. Un gran agujero donde todo cae, sin saber muy bien a donde...

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Las medias tintas, la obligatoriedad sin compromiso. El “no pasa nada si...” “yo soy más listo que los demás”, el “ahí te pudras” posterior...  la negociación y sus excusas... No hay que hacer tantos contratos Hay cosas que son como son y otras que tienen que ser como son, La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. 

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¡Ay, de las amenazas veladas! ¡Qué recurso tan democrático, qué ejemplo de negociación!

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¡Llenarse la boca de medallas antes de haber hecho nada! Magnificar algo que no ha sido ni siquiera puesto en marcha. ¡Oh, política, qué magnífica eres para crear fantasías!

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Rasgarse las vestiduras no sirve para nada. La masa obrera iletrada de principios de siglo, ahora sabe descifrar códigos muy complejos, pero eso no la hace más inteligente. Como mucho la ha hecho mucho más manipulable. Se le pueden enviar mensajes más complejos pero más vacíos. Su formación sigue siendo la misma.  La universalización de la lectura no ha implicado la intelectualización de la sociedad. Muy al contrario, a más información mas desinformación.

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No se puede vender una intención que no existe en la realidad, que sólo es teoría, pues no se tiene el deseo político de que las cosas mejoren, La finalidad es justo vaciar de contenidos la propuesta a base de diseños absolutamente barrocos.¡ Oh, la oquedad del cerebro, que hermosas estatuas produce!

Alaska

Alaska

Estoy revisonando estos días la tercera temporada de Doctor en Alaska. Y disfruto como una enana, lo reconozco. Ya en su día procuraba no perderme ningún episodio.  Esta serie para "minorías" me fascina. Y esta segunda visón me está dejando frases, ideas, imágenes que no había apreciado lo suficiente en su momento. Además, no hay anuncios... Y de vez en cuando me encuentro con algún capítulo perdido. Todo un placer.

No es que me las dé de intelectual, pero escuchar citas de filósofos, ideas políticas y filosofía vital como las que salen de la boca de esos personajes tan bien estructurados es algo que difícilmente te deja indiferente.

Me sucede lo mismo con la música de Les Luthiers.

Voy a seguir disfrutando... que son tropecientos capítulos...  

Imperios pequeñitos

Imperios pequeñitos

Dicen que no hay imperio que dure mil años. No sé si los chinos lo habrán conseguido a lo largo de su milenaria historia. Pero por el resto del mundo creo que no. Ayer no pude evitar enterarme de que el imperio USA ha cambiado de emperador. Me gustó la música de Jonh Wiliams. Es lo único que me hizo cambiar de la radio a la tele para ver la interpretación de la pieza musical escrita como regalo al aevento. Y me acordé de otros ilustres músicos que pusieron su genio a trabajar para eventos similares. ¡Qué grandes son los imperios y qué pequeñitos los mortales que los forman!

Pensé que habría mas boato, pero no, creo que se lo han gastado todo en medidas de seguridad. Pero, ¿a quién se le ocurre votar a un presidente negro en Estados Unidos? ¿Es que no se conocen a sí mismos? Ojala les salga bien y el pobre hombre saque adelante los sueños de millones de personas. De ser así, tendré de dejar un resquicio abierto a la esperanza...  ¿El pais de los "vip" blanquitos se va a cambiar por el de los "afroamericanos" (que ridículo me suena eso)? Me temo que será el señor dolar quien seguirá moviendo los hilos. El dinero no tiene color, dicen. No estoy muy segura de eso...

En fin, que a Urko ni le va ni le viene, pero a mí, de refilón, a lo mejor sí, por que ya se sabe que andamos en un mundo globalizado (otra estulticia más...)

Que sea para bien...  

 

De cosas importantes

De cosas importantes

La verdad es que a veces creo que debería dar mi opinión sobre cosas importantes. Debería hablar de economía, política, educación o problemas sociales.

Pero luego leo a otros que lo hacen muy bien. Y me doy cuenta de que mis opiniones son comunes a las de muchos otros y me da pereza ponerme "seria y sesuda", que podría, pero es demasiado cansado.

Siempre buscamos aquello con lo que más cerca y cómodos nos sentimos. Buscamos nuestras opiniones en palabras ajenas y nuestras ideas o "ideales" en otros. Cuando lo encontramos nos quedamos en ese círculo, complacientes, disfrutando con los iguales.

Repasando mis "temas", los veo caseros, minúsculos, sin grandes ambiciones.  Pero no me preocupa. Escribo para mí, para que algunas cosas no se me olviden. Para compartir algunas ideas o vivencias simples. Antes lo hacía en cuadernos, en folios. Ahora, más vaga cada vez, lo hago en una pantalla abierta a unos pocos lectores, con lo que no cuento todo, sino retazos que me gustan. No aspiro a que me lean, sino a recuperar mi propia y disminuida capacidad de escribir.

De vez en cuando recupero algún texto, alguna poesía, alguna reflexión.

Hoy, gris y lluvioso lunes, me da por pensar por qué tanta gente tiene la necesidad de escribir y ser leído. Curioso...

Se admiten ideas.

 

Y SI YA NO ESTÁS

Y SI YA NO ESTÁS

Y si ya no estás,

¿por qué vuelvo?

Se perdió tu mirada,

no encuentro el eco

de tu voz sosegada.

¿Por qué vuelvo?

Me preguntan

- ¿Dónde está?

Y yo les digo:

- Se fue con mi alma.

- Vuelve para encontrarla.

Me dicen otros

- ¿A dónde fue?

Y yo sonrío

- A mi corazón,

pero se perdió...

- Y si ya no está...

¿Qué haces que no vas?

- Voy, voy, ya voy,

pero no sé

que camino tomar.

Estación de Antequera. Una reliquia semiabandonada por dentro, ¡Una lástima!

 

 

 

Siberiano

Siberiano

Oigo en la tele que hace un frío siberiano, que la nevada ha sido histórica...

Estos periodistas (o los que escriben las noticias, me da igual) no han estado en Siberia, desde luego. Ni siquiera en el límite de León y Asturias en pleno invierno.

Una nevada de 10 cm. no es precisamente histórica. Es normal. Al menos en esta zona central. O debería ser lo normal en invierno. Estudiaba yo el clima atlántico, el mediterráneo y el continental. A lo mejor es que ahora esos climas no existen. Y lo normal es un clima suave que no nos traiga lluvias, nieves y heladas. A los cohces les sienta mal la nieve. Será por eso que en el norte de Europa todos van a caballo o en troikas.

La manía de llamar "histórico" a todo lo que sucede, aunque sea una nimiedad como lo es una nevada en enero, me parece ya pueril. Estan infantilizando a la gente con tanta exageración. Y encima haciéndoles miedosos.

Pero supongo que llamar la atención para subir la audiencia es lo único que importa.  Y la exageración es la única forma de hacerlo.

Con el lenguaje tan rico y expresivo que tenemos, estamos desvirtuándolo con tanta exageración. Y los libros de estilo, tan de moda, no sirven para mucho. ¿Será cuestión de enseñar más lengua y léxico a los periodistas?

¿O de prohibir salir a los cohces en cuanto se nubla un poco el cielo? Así no tendría que dimitir la ministra de turno y todos contentos... Que esa es otra. En cuanto los cielos se abran se pide la cabeza de algún político.

Si es que son como niños...

Restos de la "histórica nevada" al día siguiente... Y Farah sin cadenas...

Cuatro pelos

Cuatro pelos

Urko tiene un pelaje suave y fino. Pelo ralo, que se dice. Es como esos medio calvitos, de pelo rubio, fino y mal colocado.

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Hoy está cayendo una nevada medianamente decente. Y a media mañana he cerrado el chiringuito (fui puntual al trabajo, pero sólo yo...) He tomado un cafetito caliente en el bar del pueblo, he confraternizado con los cuatro irresponsables que han bajado al pueblo por capricho y he comprobado lo difícil que es poner las cadenas a un coche. Cinco "casi ancianos" en torno a una rueda y un artilugio lleno de cadenas y enganches. Al final me he ido cuando ellos han sacado la rueda de repuesto del coche, las cadenas y se han ido al bar a "hacer pruebas". No me lo estoy inventando, allá que se han ido los cinco.

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La nieve, por estos lugares, sigue siendo algo especial. Heladas las que quieras y de las gordas, pero nieve no es tan frecuente.

He sacado a Urko, casi a rastras, a la calle. Cuando hace frío o llueve se hace el remolón. Pero en cuanto ha salido se ha puesto a jugar con Menta y Farah. Carreras, revolcones, provocaciones... Se lo han pasado pipa...

Si es lo que tiene la nieve, que incita al juego hasta a los perros.

 

De elefantes y viajes

De elefantes y viajes

"Tienen razón los escépticos cuando afirman que la historia de la humanidad es una interminable sucesión de ocasiones perdidas"

J. Saramago. El viaje del elefante (pg. 233)

"Lo único que no regresa son las flechas lanzadas y las oportunidades perdidas"

Un buen amigo. 

He terminado El viaje del elefante. Me ha encantado. Creo que lo releeré, subrayando esta vez. El libro está plagado de enseñanzas. De frases certeras. Las ironías me han hecho reír, las crueldades reflexionar. Magnífico, simplemente...

Os lo recomiendo. Eso sí, si os gusta su estilo.

TODO ESTÁ ESCRITO

TODO ESTÁ ESCRITO

El muchacho me mira, insolente, y escupe su frase. Llevaba un buen rato observándome; la clase había terminado, pero él seguía ahí, acumulando un odio que estalla al hablarme:

- Ud., ¿qué sabrá Ud. de la vida? ¡Siempre con un libro en las manos....!

 

Levanto la mirada del libro y le veo marcharse dando un portazo. El aula queda silenciosa al fin. Cierro el libro.

 

¿Cómo decirle que yo no he vivido una vida sino todas las vidas? ¿Cómo explicarle que él también puede ser camellero en las grandes rutas del Sahara, capitán intrépido a sus 15 años, buscador de perlas en los Mares del Sur, cazador de tigres en Malasia? ¿Cómo meterle en una mina desde su infancia para que trabaje catorce horas diarias y reviente de tuberculosis a los 23? ¿Cómo decirle lo que se siente al ser el primer hombre en pisar la cima del Everest? ¿Cómo convencerle del peligro de viajar con LSD? ¿Cómo enseñarle a reconocer las huellas del puma y el oso sobre las ardientes arenas del desierto americano y las heladas tundras del Gran Norte? ¿Cómo pedirle que sea mi lazarillo en la seca y dura Castilla; mi escudero de armas junto al Rey Arturo; mi compañero de caza en el Amazonas; el ayudante que necesito para llegar a Marte? ¿Qué hacer para que sea un buen jinete de Gengis Kan? Quisiera enseñarle lo que hay más allá de las estrellas, donde el Universo comienza a ser infinito una vez más. Llevarle de la mano al paraíso perdido de la infancia, donde el dolor existe, pero desaparece en las brumas del sueño, entre las alas de las hadas buenas. ¿Cómo mostrarle el primer amor y, luego, el amor en todas sus vertientes, para que sepa lo que es morir y vivir a un tiempo? Quisiera pasearle por las medinas y los mercados, zambullirle en los bazares, donde todo se compra y se vende y hasta los hombres tienen un precio. Quisiera que viese, junto a mi, morir reinos y nacer imperios...

 

Pero el muchacho se ha ido y no me ha dado tiempo para decirle que puede vivir la vida como quiera; que me es tan querido por que le conozco desde hace siglos; por que sé lo que siente, lo que sufre, lo que ama. Decirle que otros me lo presentaron antes de que hubiese nacido. Decirle que su vida está escrita en algún libro que ya he leído.

Sé que alcanzará el éxito y el fracaso; el miedo al abandono y la gloria; el amor, la vida palpitando por cada una de las gotas de su sangre, la desesperación y la felicidad, la vida y la muerte... Lo sé por que lo he leído, lo he vivido todo antes que él.

Mañana se sentará de nuevo frente a mí y me retará con sus ojos a saber más de la vida que él. Y Yo aceptaré su reto. Pero eso será mañana, cuando le enseñe a sobrevivir en la selva de la vida, junto a sus hermanos los monos y lanzaremos un largo hueso al aire, que llegará a las estrellas...

Este texto lo escribí para un artículo sobre LIJ, publicado hace tiempo. Sigue siendo válido.

La imagen pertenece a la  Maratón de los cuentos, de Guadalajara.

 

Scully

Scully

Os presento a Scully, la gata de mi hijo (scali para los amigos...).

No siempre he tenido perros, lo que me ha permitido descubrir el maravilloso mundo de los gatos.

Sólo el que los ha tendio conoce de su mala fama, de las supersticiones y el desconocimiento general que hay sobre ellos.

Ella fue una de mis cuatro gatos. Y pese a ser yo quien la cuidaba, era de mi hijo. Para él la elegí entre los cachorros de su camada y a él dedicaba todas sus caricias y ronrroneos.

Cuando se marchó de casa para estudiar en la "ciudad", ella se quedó con nosotros. Pero nunca llegó a aceptarnos. Sólo cuando él regresaba salía de sus rincones favoritos. Y se dejaba hacer perrerias... ¡Qué gracioso, lo de perrerias a un gato...!

Normalmente andaba a su aire, entraba y salía de la casa, hacía su vida, pero apenas se dejaba tocar. Se asustaba de las visitas y, de vez en cuando, atacaba mis tobillos. No era arisca, pero tampoco cariñosa.

Salvo cuando su "amo" estaba en casa. Entonces todo era una fiesta para ella. Jugaban horas juntos. Dormían juntos, se dejaba hacer...

Tuvo una primera camada y luego la operé. No tengo corazón para matar cachorros... 

Y un mal día se puso enferma. Andaba yo muy liada con el trabajo y no me dí cuenta de los síntomas hasta que era demasiado tarde. Su costumbre de desaparecer por la casa y el poco tiempo que yo estaba en ella, complicaron el asunto. En una semana una enfermedad hepática se la llevó al paraíso de los gatos. No pudimos hacer nada por ella.  

Era una preciosidad, independiente, elegante, hermosa...

 Apenas tengo fotos digitales de ella. Pero escanearé alguna para que apreciéis toda su elegancia...

Otra de Urko

Otra de Urko

Estos días de lluvia, en que los caminos están embarrados, no salgo con los perros. Y Urko, que disfruta como ninguno de los paseos, se niega a salir de casa. Tengo que arrastrarle al jardín y cerrar la puerta para que no se vuelva a meter en casa. Él, que es un rayo en el monte bajo, se quedaría el día entero tumbado junto a la chimenea. Y  sus necesidades las guardaría para el día siguiente si le dejáse.

Pero no le dejo. Salgo a ratos con ellos, cuando la lluvia deja de caer. Les lanzo piedras y coloco la leña. No se puede hacer más... Hay días así, en que todo se para.

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El viejo elefante está atravesando los Alpes. Se me está acabando el libro. Menos mal que ya está esperándome el siguiente, Paul Auster y el libro de las ilusiones.

La literatura, lo decía mi buen amigo Koldo, es, junto al arte, un buen asidero...

 La foto está tomada desde el coche, un día de lluvia, como hoy.

Urracas 2

Urracas 2

Pues no se han ido. Será que yo no miro lo suficiente. Fregando ayer las vi. Grandes, negras, blancas, azuladas... Mis queridas urracas. Eso me pasa por tener las cortinas echadas. Cuando me doy cuenta las abro un poco y veo desfilar la vida.

He plantado ajos en el huerto, así que tendré que verlos crecer. Aprenderé de ellos a soportar las heladas que nos quedan, las brumas y la lluvia. Más adelante seguiré plantando tomates, cebollas y otros berenjenales. La cuestión es, pese a lo que he dicho en la entrada anterior, ver crecer algo, aunque sea una humilde berenjena.

Así me obligo a tener cosas que dependen de mi salud mental, para fortificarla y darle motivos de vida... ¿Terapia? Pues sí, la terapia de los pobres. Y de los que no creen, como yo, en los beneficos de la psicoterapia, a pesar de mis paseos por el habitat.

Al igual que el mal y la duda están dentro de mí, tambien lo está la fuerza para pelearme con ello día a día. Y cuando me fallen las fuerzas acudiré a la química, que es lo único que me aportó mi última recaida, una farmacopea de lo más esquisito.  

Pues eso, que las urracas no se fueron y yo tampoco me voy, de momento, a ningún sitio.

Segundo

Segundo

Hoy es el segundo día de año. Así, dicho, parece todo tan nuevo que dan ganas de seguir a ver que pasa con lo que vendrá luego, el tercero, el cuarto...

Pero es un puro engaño que hacemos a nuestro cerebro. En realidad, hoy es igual que ayer y, tal vez, mejor que mañana.

Hablaba con mi amiga (andamos las dos un poco depre estas fiestas) sobre lo pesado que se nos hace vivir a veces. Decíamos qué para qué tanto esfuerzo, tanta lucha por mantenernos vivas. Y decíamos lo difícil y de valientes que tiene que ser acabar con todo de una vez.

Desde luego no era una conversación gratificante, pero era lo que nos salía del alma en ese momento. La terminanos con una sonrisa muta de resignación. Seguiremos... Ella peleando con su enfermedad, ganándole la batalla a sus dolores y su desazon y yo pensando en mis tablas de salvación, que me mantienen a flote a pesar de mis frecuentes deseos de dejarlo todo.

¡Vaya manera de empezar el año, diréis! Pues sí, es lo que hay. Subidas y bajadas en un tobogan del que siempre caemos y al que cada vez nos cuesta más subir.

Y sigo pensando que la vida no debería ser tan egoísta y que podría soltarnos cuando quisieramos nosotros y no ella y su instinto de conservación, tan esclavizante como el más cruel de los amos...  ¿Qué más le da a ella un ser más o menos? Si tiene la capacidad de rehacerse una y otra vez, en millones de formas diferentes no debería ser tan estricta con los que a veces nos cansamos de verle la cara todos los días.

Es el segundo día del año, y esta no es forma de empezarlo, ya lo sé, pero una se va haciendo vieja y cada vez más escéptica. Y me canso de ver como todo sigue igual. Las ilusiones desfilan, pero no se quedan. Sólo permanece la certeza de un mundo igual, girando día a día en su locura.

A veces lo único que pido es un poco de paz para mi mente desbocada, que se mete en torbellinos que no puede parar.

Despues del huracán viene la calma. Seguro que en cuanto salga el sol cambiará mi forma de ver las cosas. El gris me sienta mal, ya lo sé...

 

 

Salomón

Salomón

Me regalaron el último libro de Saramago. Y aunque pensé que conociendo tan bien su estilo no podría engancharme de nuevo, lo ha hecho. Me está gustando, como todos los suyos. Me sorprende que una historia tan sencilla, en apariencia, sea capaz de tener tantas sorpresas. Me encanta la forma en que el escritor se mete, literalemente, en la historia. Las ironías, los guiños, esa particular forma de escribir... las pequeñas frases lapidarias que salpican el texto, como quien no quiere la cosa.

¡Qué bien conoce la condición humana este hombre!

  

Petirrojo

Petirrojo

Limpiando un poco la parte delantera del jardín, un petirrojo nos hace compañía. A saltitos pequeños se encarama en el montón de hojas secas que intento quemar. Al remover la tierra con el rastrillo, imagino que saldrán pequeños insectos que sobreviven a las heladas no sé muy bien cómo.

Los perros juegan a mi alrededor y el pajarillo ni se inmuta de nuestra presencia. Su cuello naranja destaca sobre el gris de su pecho y el marron de su espalda. Siempre los he asociado al invierno.  La primera vez que vi uno, hace muchos años, estaba posado en la rama de un cerezo, un día de nevada, a no muchos kilómetros de aquí.

Lo que no veo son urracas, tan insistentes en el verano. Supongo que habrán emigrado o apenas salen de sus refugios arbícoras.

Estos pequeños insectívoros me encantan. Son como una sonrisa en pleno invierno.

Una historia de Navidad

Una historia de Navidad

Hoy es un buen día para contaros la segunda historia del día del cavernicola.

A primera hora de la mañana, el autobús baja a los chicos al pueblo. Aquel día un cachorro mestizo (me niego a llamarles cruces, me suena más a carretera) de unos tres meses, de raza grande (sus patazas decían que iba a ser grandote) nos vino a saludar con sus saltos de alegría, sus ojos brillantes y su rabo batiendo el aire. Me asustó que pudiese tirar a algún peque y lo aparté. Pregunté por el perro, por su dueño, y una de las niñas me comentó que el día anterior había querido subirse a su furgoneta para irse con ellos, lo que me indicó que el perro sabía lo que era un coche y no tenía miedo de las personas.

Cuando bajamos al recreo, allí estaba, esperándonos. Daba vueltas por la plaza, contento. Tengo un alumno que es todo corazón (como yo, pero más limpio) y la gente del pueblo nos comentó que llevaba dos días por el pueblo. Que había aparecido de pronto.

Deduje que le habían abandonado, no hace falta ser muy listo para ello. El perro estaba bien alimentado, un poco sucio por que debía haber dormido en un gallinero (tenía suciedad de gallina y plumas pegadas en su lomo)

Le bajamos un cacharro con agua, que bebió con ganas, pero enseguida se puso a jugar con la botella. Una de las niñas fue a su casa a por comida de perro y le dimos, pero no tenía demasiada hambre (otro síntoma de que el abandono había sido reciente)

Mi alumno, León Corazón de Flan, estaba preocupadísimo por el destino del perro y empezamos a pensar que hacer con él. Alguien tenía que recogerlo ¡ya!, no queríamos que se quedara un día más por la calle.  Ese día bajaba la gente al médico y había varias personas de las urbanizaciones donde viven mis alumnos. A todos les preguntamos si querían llevárselo unos días hasta que yo pudiése llevarlo a una protectora. Todo eran excusas: ya tengo dos, yo tengo gatos, me dan miedo... Hasta que se lo pedimos a la persona adecuada. La que tenía una amiga que podría convencer para que lo acogiera.

Y despues de guardarlo en mi coche , para que no se perdiera de nuevo hasta la hora de salir del cole y que la señora lo recogiera,  nos fuimos tranquilos a clase.

El padre de mi Leon Corazón de Melón, bajó a drede para ver al perrillo (de tal palo, tal astilla, que se dice). En ultima instancia se lo llevaría él, que ya tiene siete perros...  Pero decidimos esperar al alma generosa. A las dos hicimos el traslado, de mi choche, sucio y lleno de pelos de perro y barro (ya ni lo limpio, ¿para qué?) a un monovolumen nuevecito, impecable. Le dejé dos trapos grandes con los que disimulo un poco el desastre interior, y se lo llevó.  Dos días después nos enteramemos de que había conseguido llevarlo a un refugio (no al municipal, que allí los sacrifican a los quince días) y por fin pude respirar tranquila.

Por cierto, tanmbién le limpiamos y curamos una herida en una de sus uñas, que sangraba. El perrillo se dejaba hacer, era un buen cachorro.

Os preguntaréis por qué no me quedé yo con él. Os lo contaré en otra historia perruna...

Ya veís, hay personas a las que todavía les funciona el corazón.

Espero conocer a unas cuantas el año que viene, para sentirme orgullosa, al menos, de una minoria minoritaria.