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Fuego

Fuego

Toda la tarde la he pasado limpiando las chimeneas. Una porque la quiero vender y la otra porque la voy a encender.

Ya pasó el quejarse por el calor. Ahora toca calentarse.

Los días vienen con un sol que calienta poco, pero alegra la vista. Y en mi salón ya no sube de los 15º. Lo que es frío para quedarse sentada.

Me gusta el fuego, de siempre. Y quiero volver a sentir la sensación cálida y hermosa de pasar una tarde mirando las llamas. Ver como afuera se hace de noche y dentro se tiñen las paredes y los cuadros de amarillo.  Me embobo mirando las llamas subir, domesticadas, deshacerse y volver a formarse. Son como las olas del mar.

Urko retomará su sitio frente a la chimenea, tan cerca que a veces me da miedo de que se chamusque el pelo. Y yo me sentaré a su lado algunos minutos, acaricándole, mientras mi mirada se pierde en el anaranjado baile que hay a nuestro lado.

Llega el otoño, el rastrillar de las hojas de los paraísos a la entrada de la casa, las humaredas de la quema de los restos de huertas veraniegas y el olor del humo extendiéndose por todos los lugares.

Seguimos en el camino, un año más...  

Barro soy

Barro soy

Ando un tanto confusa. Me sucede una o dos veces al mes. Supongo que mi pelea con los fantasmas recientes de la depre aún me rondan de vez en cuando. Hace unos días me asusté, allí estaba, agazapada, acechándo mi voluntad. Pero a media mañana la espanté. Salí al patio, miré al sol y hablé con mis perros. ¡Buena manera de curar la depre...!  Pero, por lo que fuera, funcionó.

Ahora los pequeños problemas se van convirtiendo en humo. Pero hay un no se qué rondando mi vitalidad.

Esta es una lucha constante, día día, a veces es cuestión de segundos. Ando con las orejas listas a cualquier señal.

Pero aún así, ¡que miedo me da! ¡Y cuanto trabajo me da! Cuando mantienes durante mucho tiempo el cántaro yendo a la fuente, raro es que no se rompa.

Me voya comprar uno de plástico. Decidido.  

Hoy no es mi día, pese a haber sido un buen día.  Pero a estas horas algo me atenaza, me entristece. Y no sé lo que es, o no quiero saberlo.

Lo dicho, me voy a por un cántaro de plástico...

El cántaro de la imágen es de www.cacharrería.com. Me ha gustado su forma asimetrica. Así ando yo hoy.

Tordesillas

Tordesillas

Supongo que a día de hoy ya nadie se acuerda de las imágenes que vimos hace dos días sobre la fiesta del toro de la Vega en Tordesillas. Hasta el año que viene no volveremos a saber nada de ello.

Personalmente me parecieron una aberración, tanto por la crueldad que cometían contra el toro, como por las palabras de justificación que se escucharon.

Decir que la tradición manda es como decir que podemos tener exclavos. A fín de cuentas también era tradicional tenerlos allá por el siglo dieciocho en España.

Tradiconal era que la mujer no pudiera dar un paso sin el permiso de su marido y tradicional era que niños y mujeres trabajaran jornadas eternas en minas y fábricas.

Eso de mantener las tradiciones cuando nos interesa es muy "moderno", a lo que se ve.

Pero, me preocupa, sobre todo, que aún se pueda disfrutar con el dolor ajeno, sean animales o personas quienes lo sufren. Evidentemente no son personas las que lo comtemplan y disfrutan. Son masa ávida de sangre y dolor. Son seres sin un ápice de moralidad, empatía y sentido ético de la vida. Unos bestias, en una palabra. Bestia en su acepcion más irracional.

Y mi irritación llegó al límite cuando me enteré de que era una fiesta declarada de interés nacional. ¿Esos son mis intereses? No. Yo reniego de esta nación que maltrata seres tan hermosos como los toros, los perros, los gallos... Que se maltrata a sí misma y en ello recibe la recompensa atávica de comerse sus vísceras.   

¿A quién tengo que denunciar? ¿Al Estado por no cumplir sus normas de proteción de animales?  ¿Al alcalde de un pueblo tan cargado de historia como es Tordesillas? ¿A los energúmenos que "valientemente" lancean a un toro en el puro estilo circo romano...?

No me vengan con tradiciones, que llevamos siglos cargándonoslas...

Libros

Libros

Mis lecturas van a paso lento. Y eso que intento repartir mi tiempo lo mejor que puedo entre aficiones y obligaciones.

Pero a veces me cargo más de obligaciones tontas. Y aunque nunca he sido una loca de la limpieza, la casa me "quita" mucho tiempo a los placeres. Claro que la culpa es mía. Tener tres perros viviendo dentro de la casa no es el paradigma de la limpieza. Me refiero a sus epitelios cambiantes... Tener un terreno grande tampoco hace fácil la tarea de tener un jardín cuidado. Lo mío no es un jardín, es un desastre... 

Si lo miro bien, lo mío por las cosas grandes es un castigo divino.  Tengo cuatro perros grandes, un terreno grande, una casa demasiado grande para mí sola, un coche demasiado grande , a veces, una sensación de soledad demasiado grande.

Pero, en compensación, tambien tengo tres grandes amores, un amor enorme, dos buenas amistades y grandes deseos de ver crecer las cosas. Y no me refiero sólo a las plantas...

Entre tanta cosa grande a veces me pierdo y me superan (también tengo problemas, problemillas y problemazos). Los libros, tan pequeños, completan mis "ansias de grandeza".  Los libros son el espejo donde miro, busco y encuentro otro tipo de grandezas. Las de otros mundos, otros sentimientos, otras ideas ajenas a las mías. Y aprendo, aunque sea a base de coscorrones mentales.

En fín, que lo único que me falta es que las horas fueran más grandes y mi ánimo más vivo a veces. Por que en el fondo, es mi actitud vital lo que relentiza muchas de mis tareas.  Y  que los años, que no perdonan...

 

 Parte del terreno de la parcela. El alambrado del fondo son las perreras.

Reconozco que cada vez me gustan menos la fiesta de los toros. Antes veía alguna corrida de toros en la tele. Pero ahora ni eso. Me pone enferma ver la sangre del toro y la desigualdad de la lucha, por mucho que digan... Está de moda lo de los recortadores. Bueno, pues eso me recuerda un poco a los forçados portugueses. Ahí veo una lucha de igual a igual. Y, si a estas alturas algunos necesitan cargarse de adrenalina y demostrar su hombría, a base de enfrentarse a un toro (cuanto sentimiento ancestral hay en este asunto), que lo hagan así, a pecho descubierto.

Pero lo de los encierros en los pueblos no lo entiendo. Nunca lo he entendido. Y el espectáculo de anoche ya no tiene nombre. Jamás había visto un encierro a las 12 de la noche. El personal variopinto, como en cualquier otro sitio: parejas de ancianos vestidos con sus mejores galas, niños correteando por todos los lados, jóvenes cargados de alcohol, adultos jaleando la locura general... 

No pienso en el dineral que se gastan las entidades locales en matar a cuatro o cinco bichos en dos días. No pienso en el dolor intenso que debe pasar el pobre animal. Pienso en la necesidad de la fiesta con toros como forma de atraer al personal a los pueblos, aunque sea un día. Pienso en los comentarios que he oído frecuentemente: "Es que sin toros no hay fiesta" "A la gente les gusta, ¿por qué no va a haber toros?"  "Se perdería la raza del toro bravo en España si no hubiese corridas y encierros..."

Y pienso en las leyes contra el maltrato a los animales, que me da pie a muchos más comentarios...  

¿Nunca nos quitaremos esta lacra de la tradición taurina?

Por cierto,  mi cabreo viene porque me hicieron dar una vuerlta de 50 km. al cerrar con el encierro el acceso a la carretera que va a mi casa...

Ensalada

Ensalada

¡Por fín! Ya puedo decir que he comido el fruto de mi esfuerzo. Día a día, poco a poco, los tomates van madurando. Son pequeñitos, dulzones y necesito cuatro o cinco para prepararme una ensalada de queso y tomates.
Despues están las cebollas, que esas sí que han crecido bien.
Y las sandías, pequeñitas, tan pequeñas que parecen bonsais. No creo que crezcan mucho más. Pero al menos sé como son...
Hay un melón intentando superar su infancia. Tal vez lo consiga...
Con este notición cierro las crónicas de una huerta. El año que viene volveremos a empezar.

Responsabilidad

Responsabilidad

Cuando era pequeña sabía que si hacía algo malo, la culpa era mí. Recuerdo una frase lapidaria que resumía el asunto de las responsabilidades propias y ajenas: "El que la hace, la paga."

Hoy por hoy la historia nos está demostrando que en este tema hay dos vertientes:

Al que le pasa algo malo siempre anda buscando responsables de su mala suerte o de su propia dejadez. Y, normalmente, eso se termina convirtiendo en una cifra...

El que hace algo malo se las apaña para evitar su responsabilidad ,cargando las culpas a otro, tanto por encima como por debajo de su escala.

Viene el tema a que hace poco escuché la noticia de que un ciudadano americano había demandado a Dios por las burradas que pasan en este mundo. No será el primero en acusar al Altísimo de todos nuestros problemas, pero me suena que es el primero en llevarlo a juicio.

Dejando de lado la existencia del Relojero Mayor, me quito el sombrero ante el buen hombre que se ha atrevido a ponerle una demanda.

Cuando suceden accidentes, fenómenos meteorológicos o naturales, catastrofes, hecatómbes, pandemias y la leche en verso, solemos buscar responsables para que carguen con las culpas.

No se admite ya el concepto de suceso aleatorio, que nos puede pasar a cualquiera. La palabra accidente ha perdido su sentido. Todo está formado por una cadena de sucesos. Y tirando del hilo se llega al final de la madeja, con rocambolescos giros a veces.

Ahí aparece Dios. Si no se hubiese entretenido una tarde calurosa de verano en modelar en barro dos figuritas rídículas y darles vida, esto no habría pasado.

A partir de ahora cada vez que quieran demandar a los responsables de algun desastre (natural o provocado por el propio hombre) que acudan a lo más alto de la escala operativa. Que los pobres conductores o pilotos o capitanes a veces se les cae el pelo. Y si han muerto en el desastre, seguro que son los culpables. Los muertos no protestan... Ni demanda a nadie.

Son los que quedan, asutados, sin comprender lo que pasa o los demasiado listillos que ven la oportunidad de rascar algo, los que no entienden o no quieren entender que las cosas pasan, muchas veces, por que tienen que pasar... El azar de la vida no es controlable.

Pero, a lo que se ve, si es "demandable".

Por cierto, voy a demandar a Eva por haber comido la manzana. Con lo bien que se debía estar en el paraíso. Si no hubiese sido tan "flojita" de carácter, no habría caído en la tentación y todos andaríamos en un jardín, practicando el nudismo y comiendo lo que la tierra nos diese.

Y ya puesta, Adan será demandado por no heberse impuesto y obligado a Eva a no comer la manzanita. Le acuso de ser un calzonazos...  Y, encima, con el paso de los años, la historia religiosa carga la culpa de todo en Eva. Este pensamiento feminista es muy divertido, pero cierto: La culpa de todo la tuvo Adan.  

 

 

 

Coincidir

Coincidir

Gracias, Koldo, por visitarme. Es agradable que los amigos vengan a casa de vez en cuando.

Aunque solo nos conozcamos por aquello que opinamos. Que en el fondo eso es la amistad: un afecto basado en la palabra. Cuando no hay por medio atracción sexual, lo único que nos queda a las personas para conocernos es la comunicación.

Y en el Habitat hay mucha comunicación. Lo que más me gusta es el ambiente de diálogo socrático que se ha creado. El maestro propone y nosotros destripamos. Las meninges se estimulan y el intelecto disfruta un rato de lo bien hecho.

 

Luz amarilla

Luz amarilla

Hoy a amanecido amarillento y lluvioso. El amarillo lo pone el cielo encapotado y el sol débil tras las nubes, los rastrojos agostados por un verano seco y las hierbas del jardín, que se deshacen de pura sequedad bajo las pasadas del rastrillo. La lluvia da un brillo especial a todas las cosas, que morían bajo una capa de polvo acumulada día a día.

Y una cierta melancolía tiñe el aire, premonitoria del otoño que se avecina.

Ayer viajé durante todo el día y entre los recuerdos que llevaba y los que me traje, una imágen y un sabor. El suelo me dio un regalo en forma de piedra, la vista otro en forma de agua y el café me reconfortó de tanta belleza.

Hoy la lluvia ha limpiado ligeramente los recuerdos empolvados...

 

A vueltas con la huerta

A vueltas con la huerta

Hace tres días recogí un tomate de la huerta. Me sentí como la ganadora de una batalla perdida... Estaba dulce y me supo a gloria. Hoy espero recoger otro. Ayer lo vi a la última luz de la tarde y me parecío listo para la cosecha. Vienen de uno en uno, haciéndose desear. 

La verdad es que bastante hacen las plantas, teniendo en cuenta el mal terreno sobre el que están plantadas.

Pero como os decía, me gusta ver como con mucha agua y poca sustancia la vida sale adelante.

Me preguntaba por qué las malas hiebas prosperan que da gusto por todo el terreno. Si me descuido con ellas, como el Principito con los brotes de baoba, lo mío sería una selva tropical al estilo castellano. Pero en lo que se refiere a plantas comestibles, esta tierra mía, es estéril y dura.

De todas formas, la seguiré mimando y abonando y tal vez, en dos o tres años, consiga enriquecerla lo suficiente para poder envasar unos cuanto tarros de salsa de tomate. 

Si lo consigo, os lo contaré...  

Electra y Edipo

Electra y Edipo

¡Qué listos son los psiquiatras! Nos explican las atraccionesque se establecen entre padres e hijos con dos personajes de la tragedia griega. Pero hasta ahora solo he leído en Fromm, en su "Arte de amar", unas clasificaciones que me han esclarecido el asunto.

Ando soliviantada, a mi edad, con el concepto de amor materno y sus perversiones.  Y, por tanto con el amor filial y sus complejidades.

Por más que me pregunto e intento buscar una explicación a ciertos comportamientos no encuentro la salida. Y me resulta triste tirar la toalla, perder la esperanza...

Tal vez ande críptica esta vez, pero lo que duele, duele...

Ni el paso de los años, ni el conocimiento del carácter, ni las circunstancias que rodean mi relación hija-madre me han permitido,hasta ahora, comprender su comportamiento y entender sus afectos.

 

Y ando desacarriada y medigando por el campo de los abrazos y la comprensión de una mujer fría y calculadora, que aún no sabe, al final de sus días, que la quiero, pero que no se ha dejado querer nunca por nadie.

La desconfianza es su lema y su corazón sufre, pero es duro como una piedra. Paradoja vital: quiere ser querida, pero no da afecto a nadie.

¡Que cierto es que sólo se recibe lo que antes has dado!

Y yo no espero nadaa cambio de lo que doy... Así no me decepcionare. Pero doy todo lo que tengo. Me siento bien. Y eso está mal visto, por lo que se ve.

En fin, que los días curan los pequeños rasguños en mi delicada piel sentimental y que no aprendo mucho, pero me duele demasiado...

Medea mató a sus hijos. A veces no hay que matarlos físicamente, basta con no quererlos para que sean huérfanos.

Pepino camuflado

Pepino camuflado

Lo que es la genética. Mis supuestas sandías,de las que yo me sentía tan esperanzada como unicas producciones de mi huerta, eran pepinos. Así, de buenas a primeras, lo rojo se vuelve blanco y lo dulce amargo. ¡Como me recuerda la vida de ahí fuera...!

Pues eso, que antes de que amarilleara del todo la supuesta minisandía alargada (me escamaba mucho el asunto de no verla crecer...) la corté y la abrí. Y al mirar dentro, un pepino de lo más clásico aparecio ante mis ojos y mi olfato.

Una de dos, o mi tierra hortícola ha cambiado la genética de la planta o en el sobrecito de semillas de sandías no había tales sandías sino humildes pepinos...

Bueno, la cuestión es que al menos "algo" he recogido de una tierra empobrecida aún. ¡Un pepino!

¡Con qué poco me conformo!

Zen en estado puro.

Seguridad

Seguridad

Hace unos días entré en el Museo del Prado pasando los controles reglamentarios. En mi bolso pasaron una albaceteña de 5 cms. de largo de hoja, unas tijeras pequeñas, una lima metálica y un destornillador pequeñito para arreglar mis gafas. Aparte, unas pinzas de depilar y un espejo de estuche netálico. Es decir, bombas de relojería en un museo.
Pasé y conmigo pasaron unos elementos que en manos de un desquiciado por el arte podrían haber provocado un desastre "muy curioso".

Lo malo es que no es la primera ni la segunda vez que me sucede. A veces dejo la bolsa de tela donde guardo esos "tesoros" que siempre van conmigo, por si las moscas, en el coche. Pero cuando se me olvida hacerlo, pasan los controles.

Tal vez yo tenga cara de buena y los guardias de seguridad no sospechan de mí, tal vez los detectores sean de segunda mano, tal vez... La cuestión es que en un tiempo como éste, con tanta obsesión por la seguridad, se puedan pasar objetos metálicos, bastante peligroso alguno de ellos, en oficinas públicas, en museos, en cualquier sitio...
Luego pasa lo que pasa y todos a lamentarse.

Sobre lecturas

Sobre lecturas

TODO ESTÁ ESCRITO

 El muchacho me mira, insolente, y escupe su frase. Llevaba un buen rato observándome; la clase había terminado, pero él seguía ahí, acumulando un odio que estalla al hablarme:

- Ud., ¿qué sabrá Ud. de la vida? ¡Siempre con un libro en las manos....!

Levanto la mirada del libro y le veo marcharse dando un portazo. El aula queda silenciosa al fin. Cierro el libro.

¿Cómo decirle que yo no he vivido una vida sino todas las vidas? ¿Cómo explicarle que él también puede ser camellero en las grandes rutas del Sahara, capitán intrépido a sus 15 años, buscador de perlas en los Mares del Sur, cazador de tigres en Malasia? ¿Cómo meterle en una mina desde su infancia para que trabaje catorce horas diarias y reviente de tuberculosis a los 23? ¿Cómo decirle lo que se siente al ser el primer hombre en pisar la cima del Everest? ¿Cómo convencerle del peligro de viajar con LSD? ¿Cómo enseñarle a reconocer las huellas del puma y el oso sobre las ardientes arenas del desierto americano y las heladas tundras del Gran Norte? ¿Cómo pedirle que sea mi lazarillo en la seca y dura Castilla; mi escudero de armas junto al Rey Arturo; mi compañero de caza en el Amazonas; el ayudante que necesito para llegar a Marte? ¿Qué hacer para que sea un buen jinete de Gengis Kan? Quisiera enseñarle lo que hay más allá de las estrellas, donde el Universo comienza a ser infinito una vez más. Llevarle de la mano al paraíso perdido de la infancia, donde el dolor existe, pero desaparece en las brumas del sueño, entre las alas de las hadas buenas. ¿Cómo mostrarle el primer amor y, luego, el amor en todas sus vertientes, para que sepa lo que es morir y vivir a un tiempo? Quisiera pasearle por las medinas y los mercados, zambullirle en los bazares, donde todo se compra y se vende y hasta los hombres tienen un precio. Quisiera que viese, junto a mi, morir reinos y nacer imperios...

Pero el muchacho se ha ido y no me ha dado tiempo para decirle que puede vivir la vida como quiera; que me es tan querido por que le conozco desde hace siglos; por que sé lo que siente, lo que sufre, lo que ama. Decirle que otros me lo presentaron antes de que hubiese nacido. Decirle que su vida está escrita en algún libro que ya he leído.

Sé que alcanzará el éxito y el fracaso; el miedo al abandono y la gloria; el amor, la vida palpitando por cada una de las gotas de su sangre, la desesperación y la felicidad, la vida y la muerte... Lo sé por que lo he leído, lo he vivido todo antes que él.

Mañana se sentará de nuevo frente a mí y me retará con sus ojos a saber más de la vida que él. Y yo aceptaré su reto. Pero eso será mañana, cuando le enseñe a sobrevivir en la selva de la vida, junto a sus hermanos los monos y lanzaremos un largo hueso al aire, que llegará a las estrellas...

La imágen es parte de mi salón en pleno proceso de pintura veraniega.

Ese hermoso camino

Ese hermoso camino

Escucho la BSO de La vida es bella.

Cuando se describe la vida cruel con un tinte de ternura y humor, cuando uno puede reírse del dolor, de los demás y de uno mismo, ¡que bella es la vida!

Recuerdo la película  de Roberto Benigni con un fondo de tristeza, a pesar de que la sonrisa está presente.  La capacidad de su director para conseguir esa mezcla de horror y esperanza me sobrepasó los sentimientos.

La escena del fotograma que he buscado me parecíó esperpéntica, ridícula, absurda. Pero precisamente por eso la he puesto. La vida tiene esos puntos de absurdo que más vale no urgar en ellos.

Evito las películas y los libros sobre la crueldad nazi o sobre cualquier otro tipo de crueldad. Pero al final mi intento por comprender ese gen agresivo que todos llevamos dentro, en distintos niveles, hacen que lea, vea, me espante y no llegue a ningúna conclusión.

Una cosa es la capacidad necesaría para sobrevivir, basada en un cierto nivel de agresividad y competitividad y lo otro es crueldad pura y dura, tanto más innecesaria cuanto más cultos e inteligentes somos.

Pero en esto, como en todo, siempre superamos los límites de lo razonable. Exploramos los límites, pero no paramos en ellos.

Me dan miedo los hombres y sus acciones. Su crueldad, su dureza.

Me gustan los hombres, por la belleza que pueden generar, por el amor que pueden dar, por tantas cosas...

Somos una especie rara, reconozcámoslo.

 

Azules

Azules

 

Busco entre todos los azules

el de tu mirada,

persigo las sombras blancas

para descubrirte agazapado y solitario.

Pero ya no estás.

 

Todas la voces

me traen tus palabras,

todos los ojos desvelan tu mirada,

hay manos que llevan tus caricias amadas.

Pero tú no estás.

 

Te fuiste despacio

una noche de tormenta...

un día de verano,

cuando el otoño amarillea

y el almendro florece,

no me preguntes cuándo.

 

Busco entre todos los azules

el de tu mirada,

soñando que algún día,

tal vez hoy, quizá mañana,

pueda nadar en tu cielo,

volar y morir en tu mar.

Y tú no estás.

 

Leyes

Leyes

No hay ley, norma ni contrato

que me obliguen a quererte.

Como no los hubo cuando te quise.

Una firma en el juzgado, una familia o veinte años,

no son suficientes cadenas

para retenerme a tu lado.

Los sentimientos no se fuerzan,

se aceptan cuando aparecen

y se apagan cuando se van.

Hay leyes más fuertes en la vida

que las escritas por los hombres,

leyes que llevamos inscritas

en el corazón.

Esas, querido, no se firman,

se viven.

 

Sandía

Sandía

He descubierto una sandía en mi huerto. Lo gracioso es que me sorprenda, dado que las planté yo.

Pero como ando como chico con zapatos nuevos, ver esa especie de pepino verde que acabará siendo una sandía, me ha puesto de lo más contenta.

Como soy novata en esto, no sé si llegaré a ver algún fruto (tomateras, melones, sandías, zanahorias y cebollas) al final de la temporada.

De momento las tomateras se están cargando de pequeños tomates verdes, las plantas de los melones van despacio, despacio. Las zanahorias no tengo ni idea...

Las hormigas andan arriba y abajo y como no quiero utilizar ningún producto químico, no sé si se comerán ellas el huerto antes que yo.

Lo que me gusta es que desde la semilla  hasta que todo se agoste, estoy viendo el proceso y con "estas manitas" lo he conseguido...

 

Repeticiónes

Repeticiónes

Tal vez los dos textos que he puesto hoy, estén repetidos en alguno de los blogs que ya he cerrado. Pero es que tienen algo que me seduce. Reconozco que tengo más, mucho más escrito, pero la "luna de agosto" en sus varias versiones, es "un falso recuerdo" que me encanta...

Llamo falsos recuerdos a un tipo de textos que, perteneciendo a la ficción, parten de uná anécdota real. La cuestión es averiguar cuanto se puede cambiar la realidad para hacerla ficción y al revés, cómo hacer que una ficción se acerque lo más posible a la realidad sin dejar de serlo...

Prometo (no sé a quién) buscar cosas nuevas para las próximas entradas...

 

La creación

La creación

EL PRIMER DÍA

 

Y el amor se hizo hombre

y cubrió la tierra con su esperma,

inundando mares y tierras.

Sus dedos moldearon los montes,

su boca besó los cielos.

Creó las estrellas con sus sueños,

formó las arenas

con el roce de sus manos.

Lanzó al aire aves de su aliento,

dibujó paisajes sin fin.

Y el amor se hizo hombre

y añoró una compañera.

Buscó en el universo,

más allá y más acá.

Pero nada encontró fuera

y miró dentro de sí.

Allí la vio, tan hermosa…

Orgulloso, la hizo humana,

enamorado, la creó divina,

desesperado, la adoró en silencio

hasta que durmió en sus brazos.

Y el amor se hizo mujer,

inundando mares y tierras.