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Pereza

Pereza

Apuntes de un escritor vacío.

 

Es difícil escribir. O no tienes ideas o no tienes ganas. Si llueve porque la tristeza te invade, si hace sol por que te llama la luz al exterior. Y si al fin te decides, enciendes el ordenado, pero en vez de la página en blanco, abres el solitario y te embruteces la mente en un absurdo ir y venir de cartas. Si decides usar la pluma, el papel en blanco se dilata, se expande por la habitación, y solo pensar en llenarlo de palabras se te hace una tarea titánica, mareante. Y enciendes la televisión y cierras la pluma. Cómodo y aburrido, paseando por concursos y documentales, discurre tu tarde, mientras bulle la historia que querías escribir justo ahora, cuando ya has encontrado el hueco del cuerpo en el sofá. Compones, frenético, poemas que nunca escribirás. La necesidad de hacerlo crece proporcionalmente a la pereza que te impide escribir. Y por fin, cuando te decides a escribir, cuando tomas papel y pluma, pantalla y ordenador, cuando todo está listo para el proceso, ni una idea, ni un verso, ni una puñetera palabra con sentido sale de tu cabeza. Intentas recordar algunas de esas historias que veías, tan nítidas que estaban ya corregidas, dispuestas a plasmarse en las páginas, listas para premio literario, a la publicación inmediata, al éxito rotundo.. La más absoluta nada discurre de tu cerebro a tu mano. Y así sigues, por los siglos de los siglos, atiborrado de historias, pero vacío tu cuaderno de escritor, como el infinito universo que duerme en tu cabeza.                       

 

Me dices, en un arrebato de complejo y culpabilidad: “Te juro por lo que más quiero, que sólo deseo escribir... ¡El sueño de un libro completo! Y no tanto ir y venir por párrafos diminutos y poemas inconclusos. Estoy harto de no concluir nada, de no encontrar los finales adecuados. Destruyo más que escribo, hago esbozos que no llegan a más... Si hasta tengo un cuaderno lleno de principios, de títulos sugestivos y sugerentes. Pero, nada, que no arranco...”

Y continúas con tus lamentos, después de una noche en blanco, tan improductiva literariamente como las anteriores. “”No encuentro argumentos, me fallan los diálogos, me olvido de los adjetivos y las concordancias, de los esquemas ni te cuento... ¡Así no puedo seguir! Esto es un martirio. Mi mente parece el perro del hortelano, ni me apaga la imaginación ni me despierta en deseo de trabajar... Y aquí estoy, rebosando ideas pero plasmando estupideces. ¡a veces me creo un Cervantes y luego se apaga la luz, y aquí me tienes, inútil, hueco... ¡Esto no es vida!”

Le intento consolar, vanamente, desde luego: “Mira, dicen que un escritor es un noventa por ciento de trabajo, un nueve por ciento de lectura y un uno por ciento de inspiración. Las musas no existen y, como ya dijo Picasso, si vienen, que me pillen trabajando. ¿Qué te parece?”

Los ojos de mi amigo el escritor se llenaron de lágrimas. Suspiró, y se hundió más en su sofá. En un susurro me confesó: “A mí me pasa lo contrario: Un noventa de lectura, un nueve de magia y un uno de trabajo. ¡Tienes razón! ¿Qué hago...?

 

La verdad es que no pude aconsejarle. Sólo sé que gracias a sus penurias como escritor a mi me ha dado lo suficiente para escribir esta tarde, que no es poco, dada mi pereza...

                       

 

Eterno

Eterno

Dicen que el amor es eterno, mientras dura.

Yo he amado, lo confieso, con locura. Es la aventura más fascinate que un ser humano puede vivir. Tiene su punto de peligro y su momento álgido, luego una caída vertiginosa.

Es un viaje a nuestro interior que puede remover montañas y lanzarnos al vacio de la vida sin pensar en las consecuencias.

Andan por el Habitat hablando de aventuras más o menos peligrosas. Creo que enamorarse, así, a lo bestia, es la más peligrosa de todas ellas.

Aquí, ahora, mirándome, parece imposible que yo, tranquila, con una vida casi fuera del circuito, pueda deciros esto. Pero confieso que así es.

Lo malo de amar así es que la caída puede ser terrible. Porque el amor, eterno y todo, se acaba en algún momento. Y ya se sabe, cuanto más alto subes, más bajo caes. Pero ese ascenso y el tiempo que te has mantendio en la cumbre es algo que ya nadie me podrá arrebatar.

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Me pregunto, frecuentemente, cual es el mecanismo que desencadena el enamoramiento. Hay tantas teorías, tantas versiones, tanta química por medio, que a veces me respondo ¿qué carajo importa lo que lo desate? Lo importante es lo que sientes, el haberlo vivido en primera persona. Aún así, jamás llegaré a entender que nos mueve a ese baile de locos  para dos, que pierden el sentido de la realidad cuando están juntos.

El amor se suele confundir con el deseo, con el cariño, con el afecto. Pero ninguna de esas cosas es, por separado el amor. Y tampoco lo es la suma de todas ellas. Sigo sin saber, pese a mis lecturas, y lo que es peor, pese a haberlo vivido, qué demonios es el amor.

Amanecer en el paraíso

Línea dura

Línea dura

Me he puesto firme. Desde el principio. Aunque no me sirva para nada...

Esto de la educación y al enseñanza cada día está peor, lo sabemos todos. Y yo, en mi rincón del mapa poco puedo hacer. Pero ese poco lo quiero hacer bien.

Hoy avisaba a una madre de que su hija iba a repetir curso. Así, radical. O se espabila desde ya o el año que viene repite.

Sin la colaboración de los padres poco puedo hacer yo. Mucho "habito" y mucha pamplina, pero si en casa no hacen lo que tienen que hacer, en la escuela poco se puede cambiar. 

Ando, pues, despendolada intentanto convencer de lo obvio, de lo elemental. Que estudiar es esfuerzo, que a los niños no se les puede dar todo a cambio de nada. Que es un trabajo del día a día... Que su futuro depende de este presente.

En fin, ya sé que la cosa durará dos días, hasta que vuelvan a las andadas, pero al menos yo me quedo tranquila: ¡avisados están!

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Esto de querer hacer bien tu trabajo, ¡qué trabajo da! Y todo para nada. La experiencia me dice que, hoy en día, intentar lo que yo intento, es predicar en el desierto. Pero ¡qué le voy a hacer! Soy de la "vieja escuela", según parece.  De esa escuela que parodian en una televisión. ¿O deberíamos volver a ella? No he visto el programa entero, ni pienso, pero la verdad es que algo habrá que hacer con este sistema que lleva demasiado años haciendo aguas. Y desde luego no deberían seguir bajando los niveles de contenidos para que todos lleguen. A este paso los bachilleres serán analfabetos funcionales en pocos años. Mientras sepan manejar un ordenador, todo lo demás sobrará.

Menos mal que para entonces ya no estaré disponible...

Así que ajo y agua...

La imágen se mueve...lenta, pero se mueve...

Paz

Paz

Ayer, en la penumbra del salón, un foco de lectura me abrió las puertas a un mundo de paz.

El caminante, de Jiro Taniguchi.

Pasé una hora deleitándome entre sus paseos por la ciudad y el campo próximo. Mirando la ternura de los trazos que mostraban al perro adoptado, sin más, como algo que hay que hacer sin pensar en nada más allá del propio acto.

Las callejas, los impulsos vitales, tranquilos, sin estridencias de la pequeña ciudad. La lluvia empapando el cuerpo. Los libros y los pájaros. La mujer, dulce, como contrapunto. Compañera que espera o acompaña. El cielo y su lenguaje... Los otros, con los que me cruzo sin necesidad de conocerlos, pero acabo comprendiéndolos.

Líneas limpias, simples, claras. Arabescos de vegetación que invaden el espacio o líneas paralelas que me muestran las calles y las casas de una ciudad tranquila.

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Hacía un par de semanas había leído El album de mi padre, otra obra del japones que dice tanto con tan poco. Que transmporta a mundos casi olvidados, donde el gesto, la mirada, los silencios, lo dicen todo.

Un descubrimiento que debo agradecer a mi asesor personal, mi hijo, que me está introduciéndo en un tipo de literatura tan buena como la mejor...

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Voy a empezar el último de Luis Sepúlveda.  Me encantó El viejo que leía novelas de amor. Éste no sé por donde me llevará. Abrir un libro es entrar en otro mundo, con sus leyes, sus habitantes, sus geografías.

 

Septiembre II

Septiembre II

Pau no comprende por qué digo que septiembre es "dulce". Por lo mismo que diciembre es frío. No es una cuestión de temperatura, sino de simbología. Al menos de la mía. Hay meses  del año que son anodinos, impersonales. Meses de paso. Pero otros son meses con entidad propia. Noviembre no me dice nada, al igual que febrero. Cosas que pasan, sin más. Asocio octubre con las grullas y el tono amarillo del sol del atardecer. Mayo con los morados del cielo y junio, cómo no, con la llegada del descanso, aunque sea el último día.

Septiembre tiene de especial, entre otras cosas, que es el mes en que nacieron mis hijas. Con eso ya es suficiente para que sea especial. Pero, además, es, como dicen las profes que se pasean por aquí, como Merce, el tiempo del regreso a la normalidad del trabajo. El mes en el que decides si va a ser un buen curso. Al menos para los docentes que llevamos ya muchos años en las aulas.

Miramos a los nuevos fichajes y nos planteamos la jubilación anticipada o seguir un año más. Tal y como están las cosas, lo de la jubilación no es muy recomendable. Si las cosas vienen mal dadas, tiramos de paciencia y si vienen bien, de más paciencia.

Enseñar es una tarea de muchos, pero utimamente parece ser cosa sólo de maestros y profesores, culpables, a lo que se ve, de todo lo que pasa en la sociedad. Todo lo malo, por supuesto, que lo bueno se queda para los padres y los políticos.

Pero no entremos en eso, que ya es cansado.

Un besazo a todos y gracias por seguir por aquí.

 

 Erik me regaló este maravilloso igniesqueleto... (esqueleto ardiendo, para los amigos)

Septiembre

Septiembre

Y de golpe, el frío. Pasamos de la piscina al jersey en dos semanas cortas y ajetreadas.

No tardaré mucho en encender la chimenea, más por la humedad de la zona que por el frío real.

A Frodo le ha sentado bien la bajada de temperatura. Curiosamente su artrítis, que comenzaba a darle problemas a finales de agosto, ha mejorado. Mi "oso" está más vital, más activo.

Y yo sigo escondiendo mi cara en su cuello todas las noches, cuando le masajeo los codos en un afán de quitarle sus dolores.

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Septiembre es un mes con un nombre hermoso, un mes de cambios suaves, de giros en el camino. Durante muchos años es, para mí, el principio de año. El comienzo de otra etapa.

En estos días pasados andaba yo sin vivir en mí. Y más o menos la vida ha continuado su camino. La realidad se impone, fría, sin opción a la especulación o los sueños. No hay nada peor que vivir de un sueño. Por que se despierta de él y te das de bruces con ella, con la cruda realidad.

Tal vez por eso ayer me tumbé en el suelo, junto a Farah, al anochecer. El salón en penumbra y el silencio apacible. Apoyé la cabeza en su costillar y le hablé quedo, en susurros. Ella lamía mis manos, sin entender, pero soportando estóica, el peso de mi cabeza y escuchándome con atención inútil.

"Llega el invierno, Farita, las tardes oscuras y las noches frías" .

...Llega el invierno, levantarme sin luz en el cielo y continuar con la vida...

 

Faltas

Faltas

Por fin me ha llegado la hora de pedir perdón públicamente. Deberían quitarme el título de diplomada, la "credencial" de maestra" y darme de latigazos... Archivando los textos de este blog, y pasándoles el corrector ortográfico veo más líneas rojas que en la bandera americana.

Algunas pueden ser errores de mecanografía, otras auténticas faltas ortográficas, pero todos ellos son fruto de mi despiste, de mi poca atención y, sin que sirva de disculpa, deformación profesional.

Andar corrigiendo tantos cuadernos y dictados plagaditos de faltas, que, curiosamente, se me quedan en la cabeza las formas equivocadas y les corrijo correctamente. Y a pesar de estar leyendo como una cosaca y de estar todo el día entre papeles, me avergüenzo de mis pobres textos.

La verdad es que a veces creo que con los años se pierden facultades, por más que digan. Eso o que cada día presto menos atención a las cosas. Me concentro menos, yo que sé...

Por eso me propongo, antes de darle al botoncito de "publicar", revisar el asunto. Pero seguro, seguro, que alguna caé.

Por cierto, buscar faltas en textos y anuncios es de lo más divertido...

Si el sr. Areces, q.e.p.d. no se libra. ¿Voy a ser menos yo?

Pues eso, analfabeta me ando.

 

Menta

Menta

Los treinta kilos de Menta se me suben a las piernas cada vez que estornudo o toso. Me intenta lamer la cara (no les dejo, salvo que me pillen a traición) y se pone nerviosa. No sé que pensará que me sudede, pero es inevitable. Si está cerca de mí se lanza a "consolarme" o lo que sea que cree que tiene que hacer. Es una reacción que sólo ella tiene. Si estoy en el patio y está lejos, fuera de mi vista, aparece al poco y se abalanza sobre mí.

Menta es joven y aún no ha sido madre.  Tiene una cara preciosa, pero anatomicamente no es perfecta. Tiene el pecho demasiado estrecho y las patas delanteras se le juntan demasiado. Su pelaje tampoco es espectacular. Sería una perra poco llamativa en un concurso, una más del montón.

Pero tiene otras facetas que la hacen encantadora. Juguetona, sociable, sumisa (lo que más bien es un defecto)  con ese olor a menta fresca que insinua su nombre.

Cuando juega con Urko es una fiesta de mordiscos, carantoñas, saltos y gestos de perruna felicidad.

Ella, Menta la imperfecta... y deliciosa Menta.

Lluvias

Lluvias

Limpiándolo todo de polvo y paja, han caído las primeras lluvias. De tormenta pasajera, pero lluvia. Y no me he resistido a salir con Farah y Urko a las primeras gotas. Con paraguas, eso sí. Pero a los 300mt. me ha dado la vuelta. Comenzaba a caer un diluvio. Hemos llegado a casa empapados y felices.

A Farah le molestaba el agua en los ojos y se pegaba a mi falda como para protegerse. Se ha parado unos segundos debajo de una enredadera que sobresale del muro para esperarme, allí donde menos agua le caía. Pero Urko, fiel a sí mismo, ha corrido como un loco carretera arriba y abajo antes de meterse en casa. Se ha dado un buen baño con la mejor agua. Les he tenido un rato a la puerta, esperado a que se secasen un poco, pero seguía cayendo a mares y al final me he pertrechado de toallas y paciencia y les he dejado entrar. Ha sido inevitable que Urko se sacudiese alegremente a la entrada, rociando de gotas las paredes y los muebles. Farah, más educada, ha esperado a que la secase un poco, agradeciendo con mordiscos juguetones que le seacase la cara.

Yo me he tenido que cambiar de arriba abajo, pero ha merecido la pena. Hasta el aire parecía más límpio y dulce. Todo un placer húmedo y brillante.

Esperando a la puerta...

Falsas esperanzas

Falsas esperanzas

Iba a hablar de otra cosa, pero una llamada hace unos minutos me ha hecho cambiar el rumbo de mis ideas.

En estos momentos está muriendo un hombre al que no conozco. Debe tener mi edad y llevaba luchándo contra el cáncer más de un año. Es el padre de una compañera, una jovencísima maestra, a la que tengo mucha estima.

Ella, el año pasado, cuando la conocí, me hizo pensar en que no todo está perdido y que mientras hubiese jóvenes maestros como ella, la cosa podría seguir tirando.

Su preparación, su entusiasmo, sus ganas de aprender y de trabajar, su actitud ante la clase, todo me hablaba de una esperanza para el futuro.

Mientras, como hija, estaba unida a su padre de una forma especial. Había enfermado de cáncer y estaba pendiente de él. Sus padres, separados, cada uno con su pareja y ella manteniendo la unión con su padre de una forma admirable.

Al comienzo de este curso, que no estará en mi centro, por desgracia, me habló de la recaida de su padre.

Desde hacía unos días pasaba las noches en el hospital y marchaba al trabajo directamente. Así una semana seguida.

La última vez que hablé con ella estaba esperanzada: su padre había mejorado un poco. Y yo me eché a temblar. Pensé que faltaba poco.

No entiendo mucho, pero ya son demasiados los casos que he conocido en que una mejoria aparente conlleva el final brusco del enfermo.

Falsas esperanzas...

Si la muerte es algo natural no por ello deja de ser doloroso. Sobre todo cuando nos une algo con la persona que se va.

No me afecta su muerte, pero siento un especial cariño por ella. Así que , de rebote, siento su muerte.

 

Maternidad

Maternidad

Menta, la filósofa, ha decidido que por esta vez no quiere ser madre. Le presenté a un novio guapísimo, con papeles y de buena familia. Pero ella arrugó el morro y le dió tres tarascadas que le pusieron en su sitio.

Observar el cortejo fallido me dío por pensar cuánto ganaríamos las mujeres si fuésemos capaces de actuar así. Si no fueran las emociones si no la lógica la que riegiera nuestra vida sexual. La nuestra, que la de los machos ya sabemos que va supeditada a la de las hembras. Pero salvo excepciones, en el mundo animal es la hembra la que impone el cuándo. Y el macho se retira. Los machos están "activos" todo el año, disipuestos y preparados. Pero las hembras controlan los mejores momentos para estar receptivas. Incluso son capaces de retrasar sus celos si las condiciones ambientales no son buenas. ¡Cuánta sabiduria natural!

Separar sexualidad de reprodución dicen que es un avance en los homínidos. Yo no estoy tan segura. Somos exclavos de nuestras pasiones y el que lo niegue que lo demuestre.

En fin, que estas navidades no tendré un montón de cachorritos correteando por el garaje ni tendré que volverme loca para venderlos o poder colocarlos. Menta me ha ahorrado los problemas que quería tener. Casi se lo agradezco, que problemas, hoy por hoy, no me faltan.

Lo dicho, es más inteligente que yo...

Filosofía casera

Filosofía casera

Las pequeñeces son las que forman una vida, por eso son tan importantes para entender una historia; sin ellas las grandes acciones no existirían, pues son producto de ellas.

Pau termina su última entrada con esta perla filosofica. Y qué razón tiene. Nuestras acciones suelen ser pequeñas decisiones que tomamos sin pensarlo demasiado. Luego el tiempo se ocupa de demostrarnos que el efecto mariposa funciona a la perfección.

Las grandes dunas se forman de milimétricos granos de arena. 

Entender el presente es más fácil si conoces el pasado. 

Suelo despotricar contra la historia, de la que parece ser que no aprendemos mucho, visto cómo está el mundo. 

A veces no somos conscientes del presente, lo utilizamos como paso para llegar al futuro, a la consecución de nuestros deseos. Y en esa carrera perdemos la vida. 

Tal vez, por eso, miro a mis perros con cierta envidia. Ellos viven el presente más intensamente que yo. Intuyen ciertas rutinas, saben de costumbres y se rigen por un reloj biológico de lo más exacto. 

Sus actos son libres, no miden consecuencias ni se arrepienten de ellos. No rinden cuentas ni piden responsabilidades.

Ultimamente me trae de cabeza las consecuencias de ciertas decisiones que tomé hace mucho tiempo.

Realmente no me arrepiento de nada, pero... siempre hay un pero.

Y me repito: mira a los perros...

Y me digo que éste es mi presente, que he amasado cuidadosamente en el pasado.

Equivocado o no...

 

Menta, filosofando, ajena al futuro y olvidada del pasado...

Desde el habitat

Desde el habitat

Me ha resultado divertidísima la entrada del Koldo en el habitat. No suelo comprar la revista Muy, pero si puedo lo haré mañana, por el decálogo.

Y lo de levantar la voz para tener razón, ¡cuanta verdad hay en ella!

Pero la razón no se tiene, no es algo que se posea. Es algo que se expone, mi razón frente a la tuya. Para que nos entendamos. Otra cosa es que quiera impnerte mis ideas. Ahí si debo levantar la voz, y la mano si se tercia...

Con mis alumnos debo utilizar muchos sinónimos, la alternativa a sus cabezas duras. Me da igual gritar, es más, suele ser contraproducente. Para mi garganta y para sus entendederas.

Cuantas veces he observado conversaciones ajenas en las que el nivel sonoro va en aumento hasta que se hace un silencio casi angustioso y se oye una voz que dice: ¿Bueno, y qué?

Diálogos de besugos.... Menos altavoz y más lógica.

Medea

Medea

El teatro estaba lleno, ni una piedra sin ocupar. En el escenario Blanca Portillo nos regaló a una mujer despechada, intemporal.

Pero...,  todo tiene un pero. La puesta en escena tenía demasiadas "licencias". Yo esperaba un dramón clasico, pesado, denso, infumable. Y me encontré con una historia cargada guiños, de metáforas, con un texto dulcificado, accesible, con explicaciones de lo obvio.  Me quedé con la idea de que faltaba texto y sobraban efectos. Demasiada modernidad cuando salieron los perros, el coche, la caravana. Demasiada vulgaridad en el estilo de Agamenón y demasiada obiedad en los monologos del Centauro. En fín el arte no tiene más utilidad que la de remover nuestros sentimientos y vaya que si me los removió.

La verdad es que me produjo sensaciones encontradas, agradables y desagradables sensaciones. Me daba la sensación de que habían hecho un ejercico de condescendencia con la inteligencia de los espectadores. En fin, no soy crítica de teatro. Ni siquiera voy todo lo que me gustaría, pero disfruté de la representación, me sorprendieron algunas cosas y me desagradaron otras.

Y sigo admirando el trabajo de los actores de teatro.  Y soy consciente del trabajo y los esfuerzos que significan representar una obra como esa. Por eso aplaudí a rabiar al terminar la función, allá, a eso de las dos y media de la madrugada.

Y del entorno, que decir, que vi una estella fugaz en mitad de la representación, deslizándose entre las columnas...

La imágen es el final, el premio del trabajo bien hecho, cuando el público reconoce el esfuerzo...

 

Instantes

Instantes

Un dedo recorre el perfil de la nariz.

Los labios aprietan suavemente el lóbulo de la oreja.

Los pies se entrelazan, en un baile aéreo.

Las yemas de los dedos aprisionan un pezón.

La espalda se arquea.

El grillo saluda a las estrellas.

Las sombras se diluyen a la luz de la luna.

Las manos se cierran sobre las manos.

En la piel ya no caben más caricias.

Asciende la brisa suave del amanecer.

En el olivar despierta el día.

Los cuerpos descienden del paraíso.

El verde se hace verde y el azul se adueña del negro.

Instantes eternos...

Creación

Creación

 

DIOS CREO EL CIELO Y LA TIERRA

Después de millones de años

el hombre fue, por fin, suficientemente inteligente.

Dijo: ¿Quién habla aquí de Dios?

Yo mismo tomo mi futuro en mis manos.

Y lo tomó,

y comenzaron los últimos siete días en la tierra.

 

En la mañana del primer día,

el hombre decidió

ser libre y bueno, bello y feliz.

No ya a semejanza de un dios,

sino de sí mismo.

Y porque tenía que creer en algo,

creyó en la libertad y en la felicidad,

en la bolsa y en el progreso,

en la planificación y en la seguridad.

Y para sentirse seguro,

llenó el suelo bajo sus pies

con raquetas y cabezas nucleares.

 

En el segundo día del último tiempo,

murieron los peces en las aguas

de las zonas industriales,

los pájaros en el polvo de la fábrica química,

que iba destinado a las orugas,

la liebre en las nubes de plomo de las calles,

los perros falderos en el bello color

rojo de la salchicha,

el arenque en el aceite del mar

y en los residuos del fondo del océano.

Pues los residuos eran activos.

 

En el tercer día,

se secó la hierba en los campos

y las hojas de los árboles,

el musgo de las rocas

y las flores de los jardines.

Pues el hombre hacía el tiempo

y distribuía la lluvía según un plan preciso.

Hubo solo un pequeño error,

las barcazas estaban sobre el fondo seco

del bello Rhin.

 

En el cuarto día,

de cuatro mil millones de personas

tres mil millones dejaron de existir.

Los unos por las enfermedades

que el hombre había cultivado,

pues alguien se olvidó de cerrar los recipientes

que estaban preparados para la próxima guerra.

Y sus medicamentos no sirvieron de nada.

Hacía ya demasiado tiempo que habían sido ingeridos

con las cremas para la piel y con los alimentos.

Los otros murieron de hambre,

porque alguien había

escondido las llaves de los graneros.

Y maldecían a Dios,

que les debía la felicidad.

Pues, ciertamente, ¡Él era el buen Dios!

 

En el quinto día,

los últimos hombres apretaron el botón rojo,

pues se sentían amenazados.

El fuego envolvió el globo terrestre,

las montañas ardieron y los mares se evaporaron

y los esqueletos de cemento de las ciudades

estaban negros y echaban humo.

Y los ángeles en el cielo vieron

como el planeta azul se volvió rojo,

despues marrón sucio y, finalmente, gris ceniza.

E interrumpieron su cántico

durante diez minutos.

 

En el sexto día,

se fue la luz.

Polvo y ceniza cubrieron el sol,

la luna y las estrellas.

Y las últimas cucarachas,

que habían sobrevivido en un bunker de raquetas,

perecieron con el desmesurado calor,

que no les sentó bien.

 

En el septimi día,

hubo clama.

Por fin.

La tierra estaba desierta y vacía,

la oscuridad invadía las grietas y

las hendiduras que habían reventado

en la corteza terrestre.

Y el espíritu del hombre irradiaba

sobre el caos cual fantasma de la muerte.

Muy abajo,

en el infierno, sin embargo,

se contaba la emocionante historia

del hombre que tomó en sus manos su destino,

y las carcajadas retumbaban

hasta el coro de los ángeles.

 

Jörg Zink

 

 

 Desalentador, premonitorio... Un hermoso poema que recopilé hace tiempo.

Sombras veraniegas

Sombras veraniegas

Paso las tardes leyendo en el jardín. Sentada bajo la sombra de los paraísos.

Estos árboles tienen un hernoso nombre pero no se ajusta al trabajo que dan a lo largo del año. Hay que andar rastrillando sus hojas durante toda la temporada de floración. Y en otoño la cosa se intensifica.

Este verano me estoy resarciendo de la sequía de los últimos meses en cuanto a  lecturas. Voy mezclando cosas ligeras, como Corazón de tinta, con algo de historia, filosofía para tontos y comics de adultos (influencias de mi asesor particular).

Urko y Farah suelen acompañarme, pues Frodo tiene la mala costumbre de no dejarme leer y de manchar los libros o interrumpir mis lecturas con piedras enormes que pone en mi regazo para que se las lance. Con él es imposible centrarse...

Tengo pendiente salir un par de días, pero tampoco es algo que me preocupe en exceso si no puedo hacerlo.

Ahora que mis vástagos andan por el mundo a su aíre, yo me quedo tranquilamente sentada bajo una sombra. Tal vez añore esos largos viajes por los paisajes desconocidos que aún podría ver. Pero ya no existe el apremio de salir .

No entiendo ese deseo casi enfermizo de ir a una playa atiborrada de gente, en la que las sillas invaden la zona húmeda. Ese afán de moverse sorteando a otras mil personas y esquivar cientos de pelotitas... Supongo que el hecho de vivr tan alejada de la ciudad y sus neuras algo tendrán que ver con ello.

La pasada semana disfruté de la gran ciudad y sus museos. La Castellana vacía, ¿hay algo más gratificante que la gran ciudad casi vacía, lista para que la mires en perspectiva?

Leía en facebook el comentario de una de mis hijas relativo al Pirineo y me trajo recuerdos de largos veranos bajo la sombra de los pinos y los servales. Ella hablaba de veranos que nuca parecían tener fin, de los veranos de su infancia.

Haberles dado esos veranos infinitos, esos recuerdos placenteros, bien merece la pena lo trabajoso que nos resultaba cargar con tres niños, dos tiendas de campaña y un montón de trastos campistas para pasar diez días en el valle de Ansó y luego, a finales de agosto, una semana en Soria.

Luego, cuando nuestros huesos no soportaban más el suelo y los colchones inflables, optamos por las casitas de alquiler en los campings. Más tarde... más tarde ya no hizo falta sacarlos. Salían por su cuenta...

La sombra de los paraísos me cobija en las tardes de lectura y perros. La sombra protectora de los buenos recuerdos...  

La imagen es del valle de Zuriza, lugar de nuestras vacaciones illi tempore...

Verde esperanza

Verde esperanza

Escucho, asombrada, lo de los brotes verdes de la economía. Y que la bolsa se va recuperando porque los bancos han obtenido beneficios y Telefónica sube... Y me pregunto por qué yo no tengo esos brotes verdes, en forma de billetes de cien, que son los verdes, creo, en mi bolsillo. Y también por qué mis hijas siguen en el paro. Parece ser que debemos dar saltos de alegría por que el sistema se recupera. Lo que implicará subida de precios. ¡Qué no lo entiendo! ¿Qué me va a mí que los bancos se sigan haciendo ricos y repartan beneficios? Si el sistema se recupera sobre la misma base que lo hundió hace un año, ¿cuánto tendremos que esperar a que vuelva a caer y nos arrastre de nuevo? ¿No decían que había que cambiarlo para evitar un hundimiento del sistema mundial económico? ¡Pues apañados vamos!

Claro que lo mío no es la economía. ¡Ni la casera ni la mundial!

Me dejo de zarandajas y me voy al huertecillo. Ahí si que tengo brotes verdes. Este año la cosecha de calabacines va a ser generosa. Los tomatitos cherry no van mal y tal vez consiga algún melón decente. La tierra es generosa si se la mima.

Y dado que ayer no regué, me voy pitando, antes de que haga más calor, a dar su alimento a mis calabacines. Que luego el pisto me gustará mucho más...

 

Azul Marino

Azul Marino

He estado tres días a orillas del Mediterráneo.  Como no me gusta la playa, sólo la he pisado un día. La playa estaba casi vacía, era larga y estaba limpia. Claro que eran las diez de la mañana y me fuí a las doce.

El agua estaba caliente, transparente. Unos pececillos se aventuraban hasta la orilla y un par de niños los intentaban coger con una especie de cazamariposas.

Cerca de la playa una pequeña zona de dunas que intentaban protegerse a base de paneles informativos y un cerramiento ridículo.  Palmeras cargadas de dátiles y el olor del salitre en el aire.

Por la tarde un paseo por el paseo marítimo. Y gente, gente por todas partes. Arriba y abajo, como en su ciudad. Puestecillos variados y más gente. Un yate de algun "muchimillonario" mostraba su perfil al sol del atardecer. Un insulto al sentido común. Y eso que estabamos en el Mediterráneo pobre, ese que invaden los madrileños con sus sombrillas y sus pieles blancas, deseosas de quemarse agolpe de sol ardiente.

El mar me fascina. Pero sueño con subir a las montañas... La eterna lucha del verde y el azul.

Para entendernos

Para entendernos

Uno de mis compis me ha mandado un diccionario para no perdernos con las novedades pedagógicas.

 

Ante la complejidad que ha adquirido el vocabulario en el ámbito de la enseñanza desde la llegada de la LOGSE, LOCE, LOE y demás idiotas  planes de estudios, aquí podemos encontrar un diccionario de ayuda para entender el significado de algunos términos importantes:

ADAPTACIÓN CURRICULAR: Dar libros de primaria a los alumnos de secundaria.

ADAPTACIÓN CURRICULAR INDIVIDUALIZADA: Dar libros de primaria a alumnos de secundaria (pero uno diferente a cada alumno).

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD: Dedicar más tiempo a los que no sirven para estudiar que a los que sí que sirven.

EVALUACIÓN INICIAL: Test que se hace al principio del curso que sirve para que el profesor constate que los alumnos no saben nada.

COMPETENCIAS BÁSICAS: Saber hacer la O con un canuto.

CRÉDITO VARIABLE: Asignatura "maría"

CURRÍCULUM: Programa, plan de estudios, pero en latín que queda más guay.

NIVEL EDUCATIVO: Curso.

UNIDAD DIDÁCTICA: Lección, tema.

ACTIVIDAD DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: Ejercicio.

DIVERSIDAD: Alumnos que van justitos o directamente gandules. A veces también se incluyen pre-delincuentes.

EJES TRANSVERSALES: Intentar que los alumnos no se droguen, no atropellen abuelas con la moto y no tengan relaciones sexuales sin protección.

ESCUELA INCLUSIVA: Poner las manzanas sanas y las podridas en el mismo saco. La finalidad es que las podridas se vuelvan sanas, pero el resultado acaba siendo que muchas buenas se vuelven podridas.

ESTABLECER UNA RELACIÓN DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: Dar clase.

GRADUADO EN EDUCACIÓN SECUNDARIA: Papel en DIN A-3 que puede servir para decorar.

MEDIACIÓN: Intentar que un alumno le devuelva a otro el MP3 que le ha mangado.

CONSTRUCTIVISMO: Secta fanática y peligrosa (como se ha demostrado) que afirma que los chavales aprenden las cosas por ellos mismos.

PEDAGOGÍA: Brujería disfrazada de medicina. Pseudociencia tan ignorante que ignora su propia ignorancia.

POLIVALENCIA CURRICULAR: Fenómeno que se da cuando un profesor de ciencias da clases de sociales.

PONER A LOS ALUMNOS EN SITUACIÓN DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE: Hacer que se sienten y que se callen.

3º DE ESO: 1º de BUP pero mucho más fácil.

1º DE CARRERA: 3º de BUP y COU en un solo año. Se hace en la universidad.

PROGRAMA DE GARANTÍA SOCIAL: Refugium pecatorum (refugio de los pecadores). Lugar para adolescentes en edad laboral.

PRÁCTICA REFLEXIVA: Preparar las clases antes de darlas.

PROYECTO CURRICULAR: Armario muy grande y con muchos papeles que se abre una vez al año cuando viene el inspector.

RELACIONES POSITIVAS EN EL AULA: Contar hasta 10 y respirar hondo para reprimir las ganas de insultar o pegar a un alumno.

SALUD Y BIENESTAR DEL PROFESORADO: No acabar encerrado en un manicomio y prescindir de los servicios del foniatra.

NUEVAS TECNOLOGÍAS: Informática.

TIC: Informática (cuando ya te has cansado de decir "nuevas tecnologías").

TAC: Informática (cuando ya te has cansado de decir TIC).