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Balance

Balance

Nos acercamos al final del segundo trimestre. Y hago balance y me deprimo despacio, muy despacio y muy amargamente. De los nueve, sólo se libra uno.

No me fustigo inutilmente, no merece la pena poner en duda mi profesionalidad. Sencillamente tengo unos mimbres y con ellos hago los cestos que puedo. Y este año mis cestos hacen agua. He luchado lo que he podido, he utilizado mis recursos, he tejido y destejido varias veces, pero no lo he conseguido. Este año me siento decepcionada. No he podido hacer bien mi trabajo a pesar de haberlo intentado.

No quiero culpar a nadie, no escurro el bulto, pero la verdad es que no me lo han puesto fácil, ni ellos ni sus padres.

En este barco que es la educación, debemos remar todos, niños, padres y profes. Y yo tengo la sensación de haber remado sola.

Apatía, desgana, desinterés, indiferencia. Eso es lo que he sentido como respueta a mis llamadas de atención, a mis recomendaciones, a mis propuestas.

Y me da miedo lo que va a seguir viniendo en los próximos años. Si esto es lo que nos espera ya podemos "atarnos los machos". ¡Qué generaciones nos esperan! ¿De ellos dependerá el progreso del país? ¿Qué será de su propio futuro?

El nuestro ya está hecho, el suyo lo tendrán que hacer ellos.

Y eso que estoy hablando de peques, de muy peques. Pero lo malo es que si no responden ahora no lo harán después. En educación no se puede esperar, hay que empezar pronto, muy pronto, o la base se queda al aire y ya no se puede cimentar nada sobre el edificio del individuo.

Depre ando, es cierto... pero seguiré intentándolo, que le voy a hacer, me enseñaron ha hacer bien mi trabajo y lo haré lo mejor que pueda.

Maus

Maus

Mi asesor personal me ha hecho leer Maus, de Art Spiegelman, un comic ganador del premio Pulizzer (creo que el único que lo ha conseguido)

No me gustan las novelas y películas de nazis, lo he dicho siempre y lo seguiré diciendo. M., sin embargo está obsesionado con el tema. Discutimos a veces sobre esa obsesión suya y esa negación mía. M. me dice que quiere entender la raiz del mal. Yo también. Pero él soporta la lectura y la visión del horror mientras que yo lo paso fatal y lo evito todo lo que puedo. No termino de comprender cómo se puede soportar tanto horror sin terminar desesperado y asqueado del ser humano.

A lo que iba: Maus es un comic magnífico, una lectura obligada. Tiene la virtud de enganchar a las pocas páginas. De hecho me leí las 300 y pico páginas en dos días. No podía creermelo mientras me sucedía, pero así fue. No podía dejar el libro. La vida de una familia de ratones polaca (lo de "ratones" es la primera de las alegorías del libro) en los años previos y durante el ascenso del nazismo hasta la entrada de las tropas americanas en los campos de concentración.

Tras la lectura hablamos largo y tendido sobre los distintos niveles de lectura del libro y destripamos y estrujamos los argumentos y las vriaciones del tema.

Como se ve tengo prejuicios, pero puedo saltármelos...

De impresión

De impresión

La cola daba la vuelta a la esquina. Llovía incesantemente y así estuvimos más de una hora, bajo los paraguas, esperando para entrar a ver la exposición de los impresionistas en la Fundación Maphre, en la Castellana. Pasamos frío, cansancio, nos calamos hasta los huesos pese a los paraguas... Todo para deleitarnos los ojos y el alma con unos cuadros que iban desde el clasicismo hasta el impresionismo duro y puro. 

Habíamos ido hace unos días con intención de verla, pero la cola que vimos desde el coche no hizo desistir y nos fuimos de librerías. En esta segunda intentona pensamos: Martes, lloviendo, ¿quién va a hacer cola...? Pues nosotros y otros tropecientos. Madrid es así, imposible de entender.

Mi hijo, que va entrando en el mundo del arte a través de la novela gráfica y los comics para adultos, disfrutó un montón y yo, compartiendo con él una de mis aficiones más intensa, lo hice doblemente.

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La Castellana estaba hermosa, gris y limpia a la vez.. La gente paseaba bajo la lluvia, con gorritos, con impermeables,  con paraguas o a pelo.  Me llamó la atención que no se veían prísas. Turistas, que nunca faltan y foraneos, gente bajo la lluvia fría del invierno.

Menta no quiere novios

Menta no quiere novios

Ya me lo dijo mi buen amigo E. : Las perras... siempre ten perras, son más listas que el hambre. Y continuaba: Los machos solo sirven para una cosa, las hembras para todo. Bromeabamos al respecto con los paralelismos perros-hombres. E.  fue criador durante varios años y me dejo aconsejar de su buen criterio y experiencia.

He traido un macho precioso a casa este fin de semana. Con su mongráfica, su apto de cría, sus papeles de lo más rumbosos. Y encima se llama Rey del Rio Tambre. ¿Qué más le podía dar a mi "niña" que un rey? Pues ella le ha dado calabazas en todo su esplendor. Esta vez no es que se nos haya pasado la fecha, que está en su "punto". Esta vez es que no le da la gana a la señorita. El pobre Rey hace todo lo posible, pero ella le responde arisca, a tarascada limpia.

Les dejo a solas y tranquilos o estoy con ellos, pero nada de nada. A ella le digo: Pero mira que guapo es, y que ojos tiene... A él: Vamos, machote, no te dejes intimidar, que es primeriza y tiene miedo. Sé delicado con ella...

Fuera bromas, la verdad es que había oído y leído sobre hembras que no se dejan montar de ninguna manera. De hecho conocí a una ancianita feliz que nunca se dejó, lo que supuso la tranquilidad para su dueño durante toda la vida de Luky, la sortuda... 

Está visto que si quiero criar con ella, deberemos recurrir a la inseminación artificial, lo que me hace decir aquello de que las ciencias avanzan que es una barbaridad. Eso o renunciar a criar con Menta. Lo curioso es que con el pequeño Urko las cosas sí funcionan. De hecho ella le provoca, se le ofrece descaradamente. Y Urko, operado hace dos años, le sigue el juego hasta que se cansa. Lo que me hace pensar que la delicada Menta solo quiere amor y lo del sexo por el sexo lo deja para otras.  Menta es una romántica, me temo.  

Menta, la romántica

Eros

Eros

De mi puerta a la del Thissen hay 78 kilómetros. A veces tardo menos de una hora en hacerlos y otras casi dos. Hoy ha sido de las de casi dos. Al entrar por la plaza de Gregorio Marañón desde María de Molina para enfilar la Castellana abajo (para mí Atocha está abajo y la Plaza de Castilla arriba) me ha pillado el atasco matinal. Un atasco que no se debía a un accidente, sino a los policías de tráfico que estaban "ordenando" el tráfico en Colón... Y es que cuando hay atascos a horas inusuales suelen aparecer los municipales y sus motos para terminar de rematarlo. No falla.

Tenía la entrada para las doce y entre unas y otras he llegado a las doce y media. Pese a haber calculado una hora de más, por si las moscas...

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Eros, eterno, universal, tan unido a Tanatos como la vida a la muerte. Esa muerte "chiquita" que se produce en los orgásmos de verdad, los que te trasladan más allá de la piel y el cuerpo de otro y del tuyo propio. Esa muerte de la que regresas con ganas de volver a ella otra vez...

Eros, representado siempre por una mujer, cuento más bella mejor. Y la serpiente...

Me ha fascinado "La encantadora de serpientes", de H. Rousseau. He ido casi sólo por ver ese lienzo. Pero el resto de la exposición me ha hecho caminar por un mundo de simbolísmos, mitos, colores y texturas. Un mudo que siempre me ha atraido e hipnotizado como la cobra atrae con su danza a sus presas.

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Al salir había un montaje de videos, lo que llaman preformance (palabro que no llegaré a entender...) Me he obligado a mirar, a entender, pero no lo he conseguido. Tres pantallas, tres parejas y el agua. Diferentes entre sí, pero con elementos comunes, el cuerpo y el agua, el desnudo y el movimiento.

Lo siento, no estoy educada para esto. Mi gusto está ya tan adiestrado que sólo la pintura al viejo estilo me hace sentir la belleza de las cosas...

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Eros, eterno, prohibido, transgresor; Eros, seductor, infinito, vital y mortal... Tan lejos ahora de mí, que su visión me trae recuerdos del pasado y deseos de futuro.

Natacha Kinski, la seducción en blanco y negro... Allí, mirándonos fijamente desde su belleza. 

Una casa para Poli

Una casa para Poli

Cuando ya desesperaba de encontrarle un rinconcito caliente a Poli, la suerte volvió a sonreírme. Y gracias a Oso. Es curioso, el efecto mariposa se cumple. O lo llamamos azar, tanto da. Me llamaron preguntando por Oso al cabo de más de un mes de haber puesto el anuncio. Querían un perro pues se había muerto su perrita hacía poco. Y les hablé de Poli. Al día siguiente vinieron a verle al pueblo y se lo llevaron nada más mirarle a los ojos.

Yo no sé si en estos casos es válida la frase de "el perro te encuentra a ti" pero desde luego se ha complido delante de mis ojos por dos veces. La leí en "Los objetos nos llaman", de J.J, Millás, el último libro que me he leído en estos días. Las personas que de verdad les quieren no se andan con razas y edades... Y si lo desean de verdad menos aún.

Lo malo de éste ir y venir de perros abandonados es que ya me llaman para decirme que han visto a tal o cual perrillo rondando perdido por el pueblo o las urbanizaciones. Y yo no soy una ong canina, aún no.

Tengo que mirarme esto mío con los perros...

Otra de Poli

Poli

Poli

Le estoy buscando, con ayuda de una protectora, un lugar en una residencia canina. Poli es puro hueso. Y eso se consigue teniéndole encerrado y sin comida muchos días o habiéndole abandonado hace meses. Poli es uno más de los miles de perros que viven de primera mano el "amor" y la "humanidad" de los hombres. Poli no debió dar el resultado que se esperaba de él o dio con un dueño cruel. Sea como sea, más le valía no haber conocido al "hombre", no haber nacido.

Este es un problema endémico en España y en otros lugares, por supuesto. Aquí no nos los comenos como en partes de Asia. Aquí, directamente les maltratamos, les abandonamos, les condenamos   a una muerte lentata y cruel. O a una muerte rápida en una perrera muncipal.

Eso o todo lo contrario, perros mimados, tratados como hijos caprichosos, con todo lo que sus dueños creen que les va a hacer más felices: camas, ropa, collares con piedras semipreciosas, baños, spa, psicólogo... Toda una locura en torno a un animal que deja de serlo por culpa del dueño sobreprotector.

La ley del péndulo funciona en esto como en educación, en economía... en casi todas las facetas de la vida. Probreza y riqueza, bondaz y maldad, justicia e injusticia...

Cambalache, la vida es y será una porquería...

Poli haciendo su primera comida después de muchos días de ayuno.

Año de bienes

Año de bienes

Tópico, ya lo sé. Hablar de la nieve mientras veo la nevada fuera. Hablar de la comida mientras se come... Hablar por hablar.

Intentaba hacer balance del año pasado o preparar propuestas para el presente. Pero no sé hacerlo. Simplemente han pasado los días, unos alegres y otros tristes. He perdido algo y he encontrado algo. ¿No sucede así toda nuestra vida? Andamos por ella como quien no quiere la cosa, casi de puntillas. Menos los muy afortunados y los muy desgraciados. Cuando se es de la mayoría, las cosas pasan con suavidad, sin estridencias.

Lleva toda la tarde con aire de nevar, pero no nieva. El cielo no ha perdido esa tonalidad grid clara que tienen los dias de nevada. Pero el frío intenso de ayer ha pasado. Anoche había -10º a las diez de la noche en la ventana del salón. La casa ha amanecido fría, lo que me ha obligado a encender el gasoleo, recurso que no utilizo salvo en casos extremos, como este. Normalmente con la chimenea tengo bastante, eso sí, a toda mecha y encendida día y noche.  No sé que será más sano para el aire, si el humo de la leña (creo que sí) o el del gasoleo. De todas formas hay que calentarse, digo yo...

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Los reyes me ha traido un libro de esos inclasificables: "El libro de los conejitos suicidas", de Andy Riley.  Y comentaba con mi peque lo fácil que es reirse de la muerte cuando te la presentan de formas tan variadas y absurdas, tan crueles y a la vez sencillas.  Es un comic que no tiene desperdicio. La determinación de los conejitos por matarse es tan perfecta, tan determinante, que casi respiras alivado cuando lo consiguen.

Un toque de humor negro no me ha venido mal. Así sé colocar cada cosa en su lugar. Las decepciones en su hueco y las alegrias en el suyo.

Y no arranca a nevar. Mientras yo espero que caiga una nevada que me deje encerrada en casa, de las de medio metro, el cielo sigue gris y burlándose de mí.

"Aconejante", que dice el libro... ¡Qué miedo me doy!

¡Vaya comienzo!

¡Vaya comienzo!

Si esto es el principio, no sé como acabaré el año... Le voy a pedir a los reyes una cabeza nueva. Una cabecita centrada en lo que está haciendo en cada momento, una cabeza menos olvidadiza y más ágil. Una cabeza que no tenga tendencia a irse por las ramas, a mundos perdidos. Una cabeza, en fin, que esté sobre mis hombros y no en las nubes, como suele estar la actual.

Como se ve en la foto mi cabeza, durante diez minutos no estaba donde debía. Ni olí el humo, ni escuché el crepitar del fuego, ni vi el amarillo de las llamas.

Ya sé que esto le puede pasar a cualquiera, que a más de uno se le ha quemado el aceite por un descuido. Pero a mí no me había pasado nunca. Al menos hasta este nivel. Alguna que otra vez sí me he dejado el fuego encendido pero con consecuencias menos escandalosas.

Me dice el périto que he tenido suerte al no tener muebles altos. Que estos incendios suelen ser bastante peores... Por consolarme que no quede.  Menos mal que el seguro lo cubre todo.  Pero eso no quita para que me piense dos veces encendre la placa. Si no me gusta cocinar, cada vez me va a gustar menos. En fin, pasó el susto. Ahora un par de meses en obras no me los va a quitar nadie.

Vaya, vaya, lo caro que me han salido el par de huevos que me  zampé mientras la sartén ardía alegremente...

Mi cocina después de...

Inocencia

Inocencia

Hoy la niebla me ha acompañado a la ciudad. Y la lluvia parecía llanto suave por la inocencia. Ha sido una mañana triste. Mi amigo E. me ha hecho caso y se ha marchado a Madrid despues de despedirse de su pequeña Comino. Yo he terminado la triste tarea. Apenas un segundo, el tiempo que ha tardado en dormirse, un latido ha sido la diferencia. Estaba en el límite de su existencia y ha bastado una gota para que se durmiera sin un suspiro, sin llegar a darse cuenta de nada. De la vida al sueño eterno.

Luego, ya en casa,  la he depositado con cuidado en el hueco húmedo de la tierra, bajo una lluvia suave, a la sombra de una encina. El barro me ha dificultado el trabajo, que remataré cuando se seque un poco la tierra.

Un enorme silencio a mi alrededor y Menta mirándome desde el otro lado de la cerca eléctrica, intrigada. Sus orejas tiesas y sus ojos como dos interrogaciones. Supongo que ha olido la muerte.

Y le comentaba a mi hija que cuando llegue la hora a uno de los míos no lo podré soportar. Y ella, bendita sea, me ha dicho "no te preocupes, mamá, lo haremos nosotros". Duele, pero menos, cuando no es un trocito de tu corazón lo que entierras en la húmeda y fría tierra.

Y como siempre he creído que hay un paraíso para los perros, espero que Comino esté ya correteando por esos prados junto a mi Pinki y al Pinki de mi padre, porque el tiempo allí no tiene importancia.

Comino

Final

Final

Tengo hoy a Comino, la pequeña yorkshire de mi buen amigo E. Esta es su última noche. Mañana la llevaré al veterinario para que la duerma definitivamente.

Apenas ha soportado quince días desde la muerte de su compañera, Copito, una caniche que murió en brazos de su dueño cuando la llevaba al veterinario para ver que le pasaba.

A las dos les ha ganado el tiempo la partida.

E. no puede con su pena y yo me traeré a Cominito para enterrarla tras las perreras, en el pequeño agujero que tengo preparado desde hace una semana.

Es apenas  un  esqueleto,  le quedan unos pelos ralos ahí donde lucía un precioso pelo negro y fuego. Ciega y sorda ya, se acerca a las piernas y se me queda dormida en cuanto la cojo y la acurruco en mi regazo.

Pese a su lamentable estado, algo asombroso nos ha regalado. Nada más llegar a casa se ha puesto a recorrerla con sus pasitos cortos e inseguros. Y ha intentado comer la seca comida de Farah. El instinto vital, supongo que es eso. Ese aferrarse a la vida cuando ya apenas le quedan fuerzas para moverse.  Seguir su instinto de supervivencia aún cuando el cuerpo ya no le responde.

Mañana Comino dormirá tranquilamente. No tendrá que luchar por una vida que se le escapa en cada minuto que pasa.

Nos queda un pobre consuelo, al menos no sufre. Se está apagando como una vela agotada, despacio, sin estridencias.

Ha vivido quince años. Quince largos y felices perrunos años.

Ahora duerme tranquila en su transportín, junto a la chimenea.

Mi pequeña y fuerte Comino hace honor a su nombre.

 

Un pequeño comino...

Felicitación

Felicitación

"Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes, pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres no tienen amgios. ¡Domestícame!"

El principito

Con esta cita voy a felicitar a mis amigos. Contradicción o no, me parece una cita tan actual como podría encontrar otras tantas en este hermoso y eterno libro.

Y con ella os quiero felicitar tambien a vosotros, los que venís a leerme de vez en cuando. Os deseo buenos amigos, buenos momentos, buen amor...

 

De niños y perros

De niños y perros

Paseo con tres niños y tres enormes perros.

El sol nos calienta y a mí me ofrece unos contraluces maravillosos.

Tres grandes perros siguendo a los niños, atentos a sus voces, a sus manos. Búscánoles cuando se tumban en el suelo, siguiéndoles en sus carreras, ayúdándole en su búsqueda de cadáveres.

Encontramos varios huesos, blancos y secos. No quise decirles que me parecieron huesos de perro. Era mejor que fuesen de zorrro. Y de zorro fueron.

Los niños que corretean por el campo, como ardillas silvestres, que no temen saltar terraplenes y que se meten entre la maleza sin miedo a los arañazos, son niños que, a la fuerza, conservaran algo de montaraces cuando vayan a la ciudad.

Estos niños tiene "pleis" y "nintendos", adoran las pelis de miedo y no son ajenos a su mundo informatizado. Pero cuando se les suelta al campo, saben exprimirlo de igual forma que manejan las consolas.

Buscan minerales, huesos, inventan aventuras y son capaces de dejar de ser adultos pequeñitos para ser realmente niños.

Me ha quedado una imágen del paseo: El niño lanza una piedra y los tres pastores salen en línea detras de ella. Una carrera corta, pero tan bella a contra luz, que me hubiese gustado tener una cámara, para reproducirla una y otra vez... Veía la cabeza de los tres perros, sus morros cortando el aire, sincronizados, impecables...

Regalos así no los tengo todos los días.

Roma.

Silencios

Silencios

Hay silencios que duelen.  Silencios que se prolongan sin que nada los rompa.

A veces una palabra basta, pero otras ni un discurso apacigua.

Las tardes en que miro absorta el almendro desnudo son las más silenciosas.

Luego un ladrido irrumpe en mi mente y despierto.

El almendro sigue desnudo, pero yo he vuelto.

Y necesito hablar y no puedo. Me he llenado de tantos fantasmas que debo hacer sitio a la vida.

Hay tardes en que permito que el silencio se adueñe de la casa.

La mirada más allá, en un pasado lejano, en un paraje vacio.

Y las ausencias se hacen recuerdos vanos.

Luego un ladrido rompe el hilo de mis pensamientos y vuelvo...

A veces me resulta triste sentir, que con tanto amor, solo un ladrido me haga saber que sigo aquí.

Otras  veces, lo reconozco, un ladrido me hace feliz.  

Final feliz

Final feliz

Después de una semana de lo más atareada con Oso, después de poner carteles y más carteles, ayer Oso se fue con su nueva familia. Un matrimonio con dos hijos, que acababan de tener una péxima experiencia con otro pastor alemán. Hoy les he llamado para ver como iba la cosa y me han confirmado que el hijo mayor, reacio a que llevaran el perro, lo ha acpetado encantado. Ya puedo respirar tranquila. Sé que va a tenre un buen hogar, que tendrá más paseos y más atenciones que conmigo y, sobre todo, que se ha librado de un final ciertamente desagradable. Me resultaba imposible tenerlo en casa, por más que me gustase.

Y, curiosamente he recibido otras dos llamadas interesándose por el perro. Es lo que tiene ser perro de raza, que te salen novios por todas partes.

Hacerse la dura, a veces, es muy difícil. Sobre todo yo, que soy una mujer "fácil" de conquistar, bien por la palabra bien por la mirada... (personas y perros, respectivamente). Es más, poquitas veces he sido dura. Rectifico, creo que nunca he sido dura...

Pero lo importante es que la próxima vez no mire al perro sino a la carrtera... O me volveré a meter en un jardín.  

¡Buena y larga vida a Oso!

Aventuras con OSO

Aventuras con OSO

Oso, así le he llamado, es un pastor alemán que recogí en la carretera. Sabado por la tarde, coches de allá para acá. Y nadie se paraba, salvo la sensiblota de turno, yo.

Le llevé a una asociación de ayuda a los animales y no lo quisieron recoger, mil disculpas y media...

Ni la policía local ni la guardia civil. Los sábados por la tarde todos estan de puente, ¡que le vamos a hacer!

Me lo he traido a casa, con los problemas que eso me acarrea. Sobre todo de trabajo extra.

Le estoy buscando una casa a toda velocidad, antes de que le tome cariño. El puñetero se lo sabe ganar. Carantoñas, lametazos, miraditas tiernas...  Es un perro joven y se le nota. Grandote y con una cabezota que me recordaba a la de un oso. De ahí su nombre provisional.

No tengo remedio. Si no me paro me quedan remordimientos durante una semana, si hago lo que me dice el corazón me meto en estos líos. Ando poniendo anuncios aquí y allá. Hablo con conocidos...

Supongo que lo conseguiré, pero luego me dará penita. Lo malo es que esta vez me tengo que hacer la dura. No puedo incorporalo a la manada, por su edad. Y no tengo tiempo para atenderle como a mí me gustaría. Yo no puedo tener encerrado horas y horas a un animal. Y tres turnos ya es demasiado.

Mi gran osotoe, que bueno es...

 

Este es Oso, tranquilo, como si siempre hubiese estado aquí... ¿Lo quereís alguno de mis fieles lectores?

Romero

Romero

Paseando esta tarde con los chuchos he visto una planta de romero con dos o tres flores recién abiertas. Para que luego digan que no hay cambio en las temperaturas. Estamos a mitad de noviembre y florece de nuevo el romero...

Yo, que andaba melancólica, he alzado los ojos del suelo y me he quedado contemplando la ladera opuesta. Los robles están amarillentos y junto a las oscuras encinas y los pinos me daban una imagen otoñal de esas de postal...

Y he dejado de rumiar mis amarguras (hoy andaba así, amargada) para llenarme de colores y olores.

Lo malo es que los olores eran los del abono de caballo que habían esparcido por el campo.

Y así, con una hermosa imagen y un pésimo olor ha terminado el paseo.  Entre la belleza y el hedor.

La vida es lo que tiene, dos caras en la misma moneda.  A veces ves las dos a la vez, cuando la moneda cae de canto...

Ahora me toca bañar a Urko, que se ha restregado, muy feliz él, en esa esencia que tanto le atrae. Como buen cazador lo hace para disimular su olor. Pero a mí me obliga a bañarle si no quiero que impregne la casa de tan "delicado" aroma.

Y con esas  y otras, descubro que la tristeza ha dejado paso a una irónica sonrisa. Menos amargura y más champú...

Juego

Juego

Veo jugar a los niños en el parque. Vamos allí porque no tenemos patio de recreo. Somos pobres, muy pobres.

El suelo está lleno de arena y hojas secas. Y  hacen montones de arena y se lanzan a ellos en una imitación liliputiense de Pressing.

Otros juegan a la construcción y demolición de castillos de arena.

Somos pobres, no tenemos aulas propias. Compartimos el colegio con el ayuntamiento. Mejor dicho, el ayuntamiento nos presta dos habitaciones para dar clase.

Somos pobres...

Pero tenemos muchas cosas buenas, algunas de ellas no las hay en la mayoría de los centros:

Calefacción que nos mantie calentitos, buena luz, todo un parque para nosotros, con sus columpios, toboganes y toda la arena del desierto...

Tenemos la mirada atenta de los ancianos del pueblo, la visita de alguna abuela y un montón de parados (pequeñito, pero montón) que nos miran con sonrisas cómplices.

El pueblo apenas llega a los 150 habitantes. Los niños no llegan a 18.  La calma es  el hábito. ¿Qué más queremos?

Aquí no sobran los ordenadores, ni falta que hacen. Usamos el mío, eso sí, con mucho cuidado, que es el único que funciona...

Aquí no tenemos grandes pasillos, pero tenemos un balcón que nos muestra la picota del pueblo y los tejados de las casas en contrapunto con la montaña.

Aquí vivimos en otro mundo.

Somos pobres, muy pobres, pero me da la sensación que estos niños no olvidaran facilmente su infancia...

Sinceramente, somos bastante ricos. En esa riqueza que no se mide en dólares sino en sonrisas...

 La plaza mayor durante la nevada de enero pasado. Toda una belleza...

 

Mínimo

Mínimo

DESEO

Un pensamiento, como un chispazo de luz, salió de su mente:

- Hace mucho tiempo que no siento nada. Tal vez esté muerto.

El pensamiento atravesó su cuerpo, la madera, la tierra compactada y la piedra pulida y fría. Fue a caer sobre un narciso, que en esos momentos se contemplaba en un charco de lluvia. Se mezcló con el sentimiento orgásmico de la plata y regresó por el mismo camino. Y una vez dentro del cuerpo al que pertenecía sufrió un espasmo placentero y, por fin, se relajó totalmente.

 

Vejez

Vejez

Leo "Tierra de sueños" de Jiro Taniguchi. Y se me encoge el corazón.

Fuí el sábado al veterinario con Menta y allí estaba su versión anciana.  Su cara, llena de canas, su mirada, resignada y cansada. Doce años de una feliz vida de perro. Un final próximo, una tristeza infinita.

En una de las historias de Taniguchi se relata el final del perro del autor. Todo un proceso de amor y decadencia. Hay tanta ternura y tanto dolor contenido que me quedo prendada y angustiada a un tiempo.

Mis perras, mis perros, mis compañeros, también pasaran por ello. Y yo, cómo no.

Enfrentarnos a la muerte con dignidad. Esa es la cuestión.

Dejarles apagarse lentamente o forzar el final. En ese dilema me encontraré tarde o temprano. Tanto para ellos como para mí.

Es evidente que no quiero vivir cien años. Ni noventa, ni tan siquiera ochenta...

La vida es demasiado hermosa como para que termine en el más absurdo de los limbos. Ni aquí ni allá. En tierra de nadie hasta que se agoten las pilas. No, no me gusta el panorama.

La tierra de los sueños es una buena tierra, si sabes cuando despertar.

No es ninguno de los míos, pero así serán.