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Resumen
16/12/2007
El fideo

Hace tiempo que un fideo
atormenta mis comidas.
Es un fideo normal,
ni largo ni corto,
ni ancho ni estrecho,
tiene la justa medida
de un fideo vulgar.
Este fideo tiene
una manía especial:
no se deja comer,
se las apaña para escapar
a su instante final.
Sentada frente a mi sopa
apuro el plato golosa
y entonces, el muy traidor,
aparece de sopetón.
Ahí está, risueño y burlón,
ni gordo ni flaco,
ni corto ni largo.
Dispongo la cuchara,
preparo el paladar...
el muy astuto me mira
y desaparece sin más.
Miro y remiro;
el traidor escapó,
pero estoy segura, ¡lo sé!,
que en la próxima sopa
volverá a aparecer.
¿Cómo atrapar
este fideo tan informal
que se burla sin piedad
de este pobre mortal?
¿Dónde se esconde
cuando en mi plato no está?
Seguro que un día,
cuando me canse de la sopa,
su visitante descortés
me gritará que quiere volver...
Será ya tarde,
pues una patata frita,
dorada, sabrosa y crujiente,
aparecerá junto a mi filete
y no se dejará pinchar...
29/12/2007
Felicidad

A cuanta gente se le olvida que la felicidad no se compra. Que es un estado, un camino de búsqueda, un instante en medio de una eternidad.
Pero no sigo por ese camino.
Quiero saludar con todo mi afecto a Rafa, mi poeta favorito, que ha regresado y con quien no hay manera de ponerse en contacto a través de su blog. Rafa, me alegro que ya estés de nuevo en el camino... con rodillas y con corazón.
A Mon, que me alegra y hace reir con sus comentarios y consigue ponerme seria cuando ella se pone seria.
A Luis, que sigue haciéndome pensar y me anima a contestar de vez en cuando a sus mensajes hechos de inteligencia y cordura.
A Tolo, que regresó del fin del mundo después de dos años y vendrá a mi isla unos días.
A quien él sabe, que me sigue y persigue, como el fideo de mi sopa, siempre hiudizo y siempre tan deseado.
A mis peques, que me ayudan sin saberlo, aunque les haga poco caso.
A mis perros, que me dan disgustos y alegrías a partes iguales.
Y al resto, si es que hay alguien por ahí, sólo les pido que sean todo lo felices que les dejen las circunstancias. Que atrapen al vuelo los buenos momentos y dejen escapar los malos humos.
Yo intentaré seguir mirando el azul y la escarcha, las orejas tiesas de mis cachorras y los ojos tristes de Urko. Seguiré queriendo con locura a mis hijos y procuraré encontrar esos instantes de felicidad que os deseo a todos.
Que nos sean propicios los tiempos venideros.
La foto es una paradoja más de la vida: "Dunas Nevadas" ¿Puede haber algo más incongruente?

