Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2008.
Resumen
- 03/07/2008 20:03 - Evolución
- 07/07/2008 08:28 - Viajar
- 16/07/2008 10:59 - Gris Cantábrico
- 20/07/2008 12:11 - El Beso
- 21/07/2008 10:36 - Bárbaros
- 22/07/2008 08:16 - Luna de agosto
- 22/07/2008 18:16 - La creación
- 22/07/2008 18:46 - Repeticiónes
- 26/07/2008 22:46 - Sandía
- 27/07/2008 17:44 - Leyes
- 28/07/2008 10:19 - Azules
Evolución

Al igual que se anuncia la entrada en la madurez sexual, se debería anunciar la salida del ciclo reproductor. Dicho así suena raro, lo reconozco. Pero es que me ha sorprendido que despues de tanto esperar y desear que se acabara, cuando, por primera vez ha sucedido, casi no me lo creía. He pasado dos años de lo más revueltos, tanto fisica como psiquicamente. Supongo que todo estaba un poco relacionado.
Hacía tiempo que comentaba los problemas de una ovulación mensual en las mujeres. Haciendo comparaciones con otros mamíferos (ratas, perras, elefantas...) veía la variedad en esos ciclos, pero no llegaba a explicarme el por qué del ciclo femenino. Supongo que la evolución de la especie tiene algo que decirnos al respecto, pero no he leído demasiado al respecto y es un tema que raramente se toca.
Mi pregunta más frecuente es por qué dura tanto ese ciclo. Supongo que al alargarse la vida media de nuestra especie el mecanismo se alarga aunque es casi seguro que no se llegue a producir el embarazo a partir de cierta edad (se evita, por supuesto).
En fin, que no me siento menos mujer, que sigo deseando la vida y lo que me puede deparar y que me voy a ahorrar un pastón en antinflamatorios, compresas y lavadoras... Vaya lo uno por lo otro.
Viajar

Para poder salir de casa unos días debo tirar de amigos, familiares y monedero. Es lo que tiene tanto campañía perruna.
Debo repartirlos de a uno o de a dos y llevarme alguno, lo que me obliga a buscar alojamientos que admitan chuchos.
Inconvenientes, me dicen, de tener tantos bichos. Y me recomiendan que me deshaga de algunos.
Entonces es cuando se me revuelven las tripas. Me piden que eliga entre individuos independientes, con sus caractéres, sus manías y sus costumbres.
Tengo seis, y cada uno de ellos tiene su personalidad y me aporta diferentes cosas. ¿A cual descarto?
Frodo es mi "niño" tontorrón, grande, hermoso, un orgullo de perro pastor.
Roma es la más inteligente de todas, la que podría haber sacado "estudios" de guarda y defensa sin problemas.
Farah es la más anciana, fiel, vigilante, con arranques de juguetona y con la tranquilidad de quien se sabe casi perfecta.
Menta es la más joven, una pastora en proceso de ser madre, juguetona, cachora, aún desaliñada en sus movimientos.
Urko es el inquilino que venía con la casa. Feo y hermoso a la vez, tranquilo en casa y un huracán en la calle. Me mira con ojos de pena perruna y me habla a su modo cuando regreso.
Patxi II, el hiperactivo Un tornado dentro y fuera de la casa, una sombra negra como la noche que se lanza a mí como si no me hubiese visto en meses... Todo un problema de comportamiento y amor desmedido.
Visto así, ¿A cual me quitaría de en medio? A todos los he elegido yo (o ellos a mí, que nunca se sabe) y con todos se ha establecido una relación diferente. La convivencia no es fácil por los problemas de dominancia, pero lo vamos solventando día a día. ¿Al problemático, al feo, al tontorrón, a la anciana, a la jefa busca broncas o a la cachorra?
Cada uno me aporta algo diferente y en esa riqueza de comportamientos es donde encuentro una fuente de reflexión y tranquilidad a la vez.
Ahora que me voy unos días, a pasear entre románico y valles norteños, sé que les echaré de menos y que tendré ganas de volver a casa para juntarlos de nuevo. Son una droga, lo reconozco. Una droga de vitalidad que me ayuda mucho a superar mis neuras... que no son pocas.
Por eso no me deshago de ninguno. Son mi manada y de la familia no se reniega, a pesar de los trabajos y los disgustos que me proporcionan de vez en cuando.
En la foto Roma (gris, al fondo), Frodo y Menta (negro y fuego) y una de las cachorritas de Roma mirando y aprendiendo de sus mayores, que ya no está en casa)
Gris Cantábrico

Ya de regreso, el sol me recibe después de tres días de no verle. Parece un tópico, pero así es. De los cuatro que anduve por el norte, tres fueron grises. Y el más hermoso de ellos fue el día que paseé a las orillas del Cantábrico. Comillas fue el lugar elegido para que Frodo conociese el mar y para que yo volviese a ver la inmensidad del mar. El sonido de las olas en un día que ondeaba la bandera amarilla me llevó lejos, lejos, hundiéndome en las aguas lejanas de otros mares.
Frente al ocre y marrón de mi tierra, el verde y el gris se impusieron en mis ojos. Contra el calor abochornante, la humedad y el frescor. Eso sí, de mi soledad relativa a los turistas de todo tipo y condición.
Y a las quejas constantes de los dueños de bares y restaurantes, de las tiendas de recuerdos y productos típicos. "Este tiempo no es bueno". "Como no mejore..." "No, no hay mucho personal..."
Pues yo vi muchos coches de acá para allá, las tiendas con gente comprando, los restaurantes con comensales... Tal vez no había aglomeraciones, cierto, pero Santillana del Mar estaba rebosante de gente, y la zona norte de Burgos, por donde me moví, tampoco estaba solitaria que digamos.
En fin, que una de dos, o hay crisis y la gente no se ha enterado aún, o los tenderos, como los bancos, quieren más y más y más... cosa razonable, desde luego, pero de donde no hay, no se puede sacar. Y si la gente gasta menos habrá menos ganancia, pero seguirá habiéndola, que a mí no me ha salido gratis la salida...
Bueno, que he pasado unos días muy agradables.
Frodo en la playa.
El Beso

Hace tiempo que me dieron un beso. Uno más de una larga lista de besos variados.
En mi catálogo de besos, ese primero, que no fue el primero,
figura como rápido, nervioso, seco y sorprendente.
Abrió una nueva categoría en el listado.
Tal vez por eso lo recuerdo.
Por ser el primero de una larga serie que hube de incorporar a los anteriores.
Y eso que mi colección de besos es larga y apasionada:
maternal y odiosa, amiga de varios Judas
y de amplias geografías.
Pero hay besos que, por su belleza, se deben guardar
en las páginas de honor de los besos recibidos.
No engaño a nadie, si digo que he sido besada en rincones oscuros y cálidos,
en áridas mesetas y en picos elevados.
Tampoco engañaré si cuento que he besado pieles de niños
y ancianos. Y que he buscado pliegues imposibles donde
librar una lucha de besos caníbales.
Pero el beso que ahora recuerdo, ese rápido, seco y nervioso
me tiene prendida en el tiempo que ha pasado
desde que lo recibí hasta que lo devuelva.
No es necesario decirlo, pero éste es El beso de piedra más hermoso que el hombre ha esculpido.
Bárbaros

La Edad Media en el arte es una caja de sorpresas. Como lo es el Gótico o el Rococó.
Pero en esa edad, mal llamada oscura, el hombre levantaba la mirada al cielo y lo veía azul, como yo ahora.
Y en las entradas de sus iglesias contaban historias de piedra, comics biblicos, irreverencias y burlas petreas.
Ahora eso lo hacemos con la televisión, la prensa, la vacuidad del exceso.
Se dice que el pueblo era analfabeto. Que se necesitaban esos gráficos petreos o pictóricos para ilustrar a las pobres gentes, hundidas en la tierra hasta la cintura, sin más afán que llegar al día siguiente.
Me suena...
La cuestión es que sus piedras nos cuentan hoy las mismas historias, pero dentro de ochocientos años, de nosotros no quedarán ni las ruinas del cemento y el cristal con que nos cubrimos...
Eran sabios los medievales. Les envidio por haberme contado sus vidas, les admiro por haber sobrevivido a su tiempo. Es una envidia sana.
Luna de agosto

LA PIEL El atardecer avanzaba lentamente, mientras miraban, distraídos, hacia las ondulaciones del terreno que se alzaban frente a ellos. La tarde les había sorprendido bajo una enorme encina, en el centro de un campo de trigo recién segado. Habían hecho el amor con dulzura, sin prisa. Solo el titntineo suave y lejano de un rebaño de ovejas que se alejaba, con su pastor detrás, por la vaguada, les alertó momentáneamente y les recordó que no estaban solos sobre la tierra. Después él se inclinó sobre el regazo desnudo de ella y hablaron suavemente, en voz baja, como si no quisieran perturbar la serenidad del paisaje que les rodeaba. Las manos seguían acariciando la piel, con gestos tan suaves, que el roce se convertía en un placer sin estridencias, profundo como un río sin fin. Cuando las ramas que los cubrían, como un gigantesco paraguas, fueron perdiendo su tonalidad verde, se dieron cuenta del cambio de luz en el cielo. De un azul intenso estaba ahora bañados por un suave gris azulado y la luna, apenas un gajo blanco y luminosos, brillando al oeste, se hizo presente. Sin decir nada, los dos se levantaron y salieron de la protección de las ramas y, ella delante y el detrás, abrazándola, desnudos los dos, miraron hacia el horizonte. - Quisiera detener el tiempo ahora - dijo ella, sabiendo que antes y después otras bocas dirían lo mismo. - No pierdas ni un minuto, haz que permanezcamos aquí siempre - le propuso él. Ella lo intentó, pero las estrellas fueron, poco a poco haciéndose visibles en el obscuro manto de la noche. De aquel día el recuerdo que les quedó fue el del aire acariciando, sin un solo movimiento, sus cuerpos; la suavidad de la piel del otro y la luna creciente en el horizonte.
La creación
EL PRIMER DÍA Y el amor se hizo hombre y cubrió la tierra con su esperma, inundando mares y tierras. Sus dedos moldearon los montes, su boca besó los cielos. Creó las estrellas con sus sueños, formó las arenas con el roce de sus manos. Lanzó al aire aves de su aliento, dibujó paisajes sin fin. Y el amor se hizo hombre y añoró una compañera. Buscó en el universo, más allá y más acá. Pero nada encontró fuera y miró dentro de sí. Allí la vio, tan hermosa… Orgulloso, la hizo humana, enamorado, la creó divina, desesperado, la adoró en silencio hasta que durmió en sus brazos. Y el amor se hizo mujer, inundando mares y tierras.
Repeticiónes

Tal vez los dos textos que he puesto hoy, estén repetidos en alguno de los blogs que ya he cerrado. Pero es que tienen algo que me seduce. Reconozco que tengo más, mucho más escrito, pero la "luna de agosto" en sus varias versiones, es "un falso recuerdo" que me encanta...
Llamo falsos recuerdos a un tipo de textos que, perteneciendo a la ficción, parten de uná anécdota real. La cuestión es averiguar cuanto se puede cambiar la realidad para hacerla ficción y al revés, cómo hacer que una ficción se acerque lo más posible a la realidad sin dejar de serlo...
Prometo (no sé a quién) buscar cosas nuevas para las próximas entradas...
Sandía

He descubierto una sandía en mi huerto. Lo gracioso es que me sorprenda, dado que las planté yo.
Pero como ando como chico con zapatos nuevos, ver esa especie de pepino verde que acabará siendo una sandía, me ha puesto de lo más contenta.
Como soy novata en esto, no sé si llegaré a ver algún fruto (tomateras, melones, sandías, zanahorias y cebollas) al final de la temporada.
De momento las tomateras se están cargando de pequeños tomates verdes, las plantas de los melones van despacio, despacio. Las zanahorias no tengo ni idea...
Las hormigas andan arriba y abajo y como no quiero utilizar ningún producto químico, no sé si se comerán ellas el huerto antes que yo.
Lo que me gusta es que desde la semilla hasta que todo se agoste, estoy viendo el proceso y con "estas manitas" lo he conseguido...
Leyes

No hay ley, norma ni contrato
que me obliguen a quererte.
Como no los hubo cuando te quise.
Una firma en el juzgado, una familia o veinte años,
no son suficientes cadenas
para retenerme a tu lado.
Los sentimientos no se fuerzan,
se aceptan cuando aparecen
y se apagan cuando se van.
Hay leyes más fuertes en la vida
que las escritas por los hombres,
leyes que llevamos inscritas
en el corazón.
Esas, querido, no se firman,
se viven.
Azules

Busco entre todos los azules el de tu mirada, persigo las sombras blancas para descubrirte agazapado y solitario. Pero ya no estás. Todas la voces me traen tus palabras, todos los ojos desvelan tu mirada, hay manos que llevan tus caricias amadas. Pero tú no estás. Te fuiste despacio una noche de tormenta... un día de verano, cuando el otoño amarillea y el almendro florece, no me preguntes cuándo. Busco entre todos los azules el de tu mirada, soñando que algún día, tal vez hoy, quizá mañana, pueda nadar en tu cielo, volar y morir en tu mar. Y tú no estás.

